“El 30/11/2016, la Comisión Europea publicó su Paquete de Invierno de la Unión de la Energía en cuanto a energías renovables y políticas climáticas hasta 2030, dentro del programa denominado “Energías Limpias para todos los europeos”.”
Muchos expertos están decepcionados al ver la inclusión de los combustibles fósiles sintéticos dentro de la nueva propuesta de Energías Renovables, puesto que estos elementos podrían resultar altamente perjudiciales para que se produzca una descarbonización real en el continente.

Una apuesta desacertada
Dicho Paquete de la Unión de Energía consiste en una serie de propuestas legislativas de la Comisión que, aunque no son jurídicamente vinculantes y están pendientes de negociación y aprobación por parte del Parlamento Europeo y de los Estados miembros, constituye la posición oficial de la Comisión frente a la política energética y climática de la Unión hacia 2030.
En la nueva propuesta se agrega un elemento importante, pero aparentemente ignorado: los combustibles sintéticos producidos con CO2 fósil industrial capturado, los llamados «combustibles fósiles basados en residuos».

Estos combustibles, por su inclusión en el principal instrumento político de la UE para las energías renovables, están implícitamente etiquetados como «renovables», debido al supuesto uso del hidrógeno producido de forma renovable (H2) para su producción.
Esto no sólo permitirá que los fondos públicos destinados a financiar la energía renovable eficaz efectiva se gasten en iniciativas muy costosas y sin ningún efecto climático probado, sino que podría causar un daño irreparable a las políticas climáticas de la UE.

Combustibles que No son renovables
La propuesta establece que los combustibles procedentes de los flujos de desechos fósiles son de bajo contenido de carbono, pero la investigación ha demostrado que esto es completamente falso: el hidrógeno renovable que supuestamente se utilizaría para producirlos sí es cero-carbono, por lo que podría y debería ser usado como un combustible cero-carbono.
Pero el CO2 industrial fósil se agrega al hidrógeno, por lo que acaba siendo un combustible de carbono, que no debe ser enmarcado como energías renovables. Además, la propuesta establece que dichos combustibles podrían contribuir a la descarbonización del transporte, lo cual, según los investigadores, dista mucho de ser cierto.

Los combustibles fósiles sintéticos no son renovables, ni son sostenibles, económicamente o de otra manera. Captar el CO2 de las instalaciones industriales y evitar que entre en la atmósfera es, de hecho, un paso importante.
Sin embargo, el uso de ese C02 para producir combustibles fósiles sintéticos, después de lo cual este se deposita en la atmósfera durante la combustión es costoso, demandante de energía y no tiene sentido desde una perspectiva climática.

La inclusión de tales combustibles permite que los subsidios estatales masivos para las fuentes de energías renovables sean canalizados hacia la producción de combustibles fósiles, usando CO2 capturado de fuentes industriales.






















