Energías Renovables

AVEBIOM apuesta por la biomasa para prevenir incendios forestales y generar empleo rural

La Asociación Española de la Biomasa se suma al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática y defiende una gestión activa del monte que reduzca combustible vegetal, proteja los ecosistemas e impulse energía renovable.

AVEBIOM apuesta por la biomasa para prevenir incendios forestales y generar empleo rural

AVEBIOM apuesta por la biomasa para prevenir incendios forestales: el sector de la bioenergía ha decidido sumarse oficialmente a la gran alianza nacional que busca frenar el impacto de las crisis ambientales en España. Esta decisión estratégica persigue consolidar un modelo de cuidado del monte que resulte estable y perdurable en el tiempo.

La meta principal gira en torno a intervenir los bosques de forma anticipada para mitigar el peligro de los devastadores fuegos estivales. Al mismo tiempo, se pretende dinamizar la economía de los municipios interiores aprovechando de manera responsable la materia vegetal autóctona.

Por otro lado, la iniciativa propone sustituir paulatinamente los combustibles contaminantes por las alternativas térmicas de origen natural y de proximidad. Esta transformación energética garantiza una menor vulnerabilidad del territorio rural mediante la creación de empleo verde constante y cualificado.

AVEBIOM apuesta por la biomasa para prevenir incendios forestales

La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) se ha adherido al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Con esta decisión, la Asociación apoya la creación de un marco común y estable para reducir el riesgo de grandes incendios mediante gestión forestal activa, el aprovechamiento sostenible de los recursos del monte y el apoyo al medio rural.

AVEBIOM valora especialmente que el Pacto reconozca el papel de la valorización energética de la biomasa en un modelo forestal que compatibilice la prevención, la conservación de la biodiversidad y la generación de actividad y empleo.

El pacto es una iniciativa que busca dar estabilidad y continuidad a las políticas necesarias para anticipar los riesgos climáticos, reducir la vulnerabilidad del territorio y mejorar la coordinación entre administraciones y agentes sociales.

El cambio climático agrava el problema

El aumento de las temperaturas, la prolongación de las sequías y las olas de calor asociadas al cambio climático amplían los periodos de alto riesgo y favorecen que los incendios alcancen mayor intensidad y velocidad de propagación. A ello se suman el abandono rural y la pérdida de los aprovechamientos tradicionales, que han reducido la gestión cotidiana del territorio y favorecido la acumulación y continuidad del combustible vegetal.

Por eso, aunque los medios de extinción siguen siendo esenciales, deben ir acompañados de una gestión forestal preventiva y continuada durante todo el año.

Entre las medidas recogidas en el Pacto se citan los tratamientos selvícolas preventivos, la ganadería extensiva y el pastoreo, la innovación en tecnologías y maquinaria forestal, la creación de paisajes multifuncionales y el aprovechamiento sostenible de los recursos del monte. Todas ellas pueden contribuir a reducir la intensidad y la propagación del fuego, facilitar las labores de extinción y mejorar la seguridad de las personas, los núcleos de población y las infraestructuras.

Por fin se reconoce el valor de la biomasa

Uno de los aspectos del Pacto de mayor interés para el sector es que incluye expresamente la valorización de la biomasa forestal y el impulso a la biomasa térmica sostenible entre las medidas destinadas a extender un modelo de gestión forestal adaptado a la realidad climática, territorial y económica.

El texto considera que una fracción de los materiales obtenidos en tratamientos preventivos y aprovechamientos forestales puede destinarse a producir energía renovable, siempre que sus características, localización y calidad permitan un uso técnica, económica y ambientalmente adecuado.

De esta forma, una misma actuación puede contribuir a reducir la cantidad y continuidad del combustible vegetal, generar actividad económica y empleo rural y sustituir combustibles fósiles por un recurso renovable de proximidad.

Nuevas oportunidades sostenibles para el sector

La bioenergía debe entenderse como una herramienta al servicio de la gestión sostenible del territorio. El aprovechamiento energético de la biomasa debe cumplir los criterios de sostenibilidad y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero establecidos por la Directiva europea de Energías Renovables RED III. Sistemas voluntarios de certificación como SURE permiten acreditar el cumplimiento de estos requisitos y garantizar la sostenibilidad y la trazabilidad de la biomasa a lo largo de la cadena de suministro.

AVEBIOM valora que el Pacto relacione la gestión forestal y la prevención de incendios con la creación de nuevas oportunidades en el medio rural. La generación de empleo verde, los pagos por servicios ecosistémicos, la diversificación de la economía local y el desarrollo de cadenas de valor vinculadas a los recursos forestales pueden ayudar a mantener población y actividad en territorios especialmente expuestos al cambio climático.

La presencia de propietarios, selvicultores, ganaderos, empresas y profesionales que trabajan de forma continuada en el territorio constituye un elemento fundamental para conservar los montes, detectar riesgos y ejecutar las actuaciones preventivas necesarias.

Sin inversión no hay prevención

La Asociación comparte igualmente la necesidad de contar con inversiones sostenidas en prevención, adaptación y protección de los ecosistemas, así como con equipos profesionales permanentes que integren tareas preventivas y operativas a lo largo del año.

Con su adhesión, AVEBIOM quiere transmitir su disposición a colaborar con las administraciones, propietarios forestales, municipios, profesionales, organizaciones ambientales, centros de investigación, empresas y entidades rurales para favorecer una gestión forestal sostenible y reforzar la resiliencia del territorio.

Gestionar el monte antes de que se produzca la emergencia permite proteger a la población, conservar los ecosistemas y transformar parte del combustible vegetal retirado en energía renovable y oportunidades para el medio rural”, señala Javier Díaz, presidente de AVEBIOM.

El compromiso implica movilizar fondos duraderos para mantener operativas las labores preventivas durante los doce meses del año. Proteger la biodiversidad y fijar la población en las zonas amenazadas dependerá de la colaboración entre las administraciones y los profesionales.

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