El apagón eléctrico en España reabre el debate sobre renovables y nucleares y desmonta que las energías limpias fueran las culpables, un año después del mayor fallo eléctrico en Europa en dos décadas.
La falta de regulación técnica, la desinformación inicial y el contexto político convirtieron el incidente en una batalla ideológica más que técnica.
El apagón eléctrico en España reabre el debate sobre renovables y nuclear y desmonta que las energías limpias fueran las culpables
El apagón eléctrico en España reabre el debate sobre renovables y nuclear y desmonta que las energías limpias fueran las culpables, tras el informe europeo que señala
La normativa española impidió que las plantas solares y eólicas ayudaran a frenar el reciente fallo eléctrico, al prohibirles regular la tensión de la red. Mientras que otros países ya usaban esta tecnología, aquí el control seguía en manos de centrales térmicas antiguas, limitando la capacidad de respuesta de las energías limpias.
A pesar de que los informes técnicos desmienten cualquier culpa de las renovables, uno de cada tres ciudadanos todavía cree que ellas causaron el apagón. Este fenómeno de desinformación persiste debido a los bulos iniciales, aunque la inmensa mayoría de la población sigue apoyando la energía solar como la solución más viable.
El apagón eléctrico en España se debió a una cascada de sobretensiones y no al exceso de renovables en el sistema
El informe de Entso-E, de más de 400 páginas, concluye que el apagón se produjo por una cascada de sobrevoltajes en la red eléctrica europea, donde fallaron múltiples elementos simultáneamente. Este fenómeno evidencia la complejidad del sistema eléctrico moderno.
Uno de los factores clave fue el fallo en el control de tensión del sistema eléctrico, un aspecto técnico fundamental que nada tiene que ver directamente con la presencia de energías renovables.
Expertos coinciden en que el problema no fue que hubiera renovables, sino la falta de sistemas adecuados para gestionar la tensión eléctrica, algo que puede realizarse con cualquier tecnología, incluidas la solar y la eólica.
El propio presidente de Entso-E subrayó que el control de voltaje es una necesidad del sistema, no una limitación de las energías limpias, desmontando el principal argumento utilizado en el debate político. Este análisis técnico confirma que el apagón fue consecuencia de una combinación de fallos estructurales y regulatorios, y no de un modelo energético basado en renovables.
La regulación impidió a las renovables controlar la tensión y limitó su capacidad para evitar el apagón
En el momento del fallo eléctrico, la normativa española no permitía a las energías renovables regular la tensión de forma efectiva, a diferencia de otros países como Portugal. Esto significaba que las plantas solares y eólicas no podían gestionar energía reactiva, un elemento clave para estabilizar la red eléctrica y evitar situaciones de sobrecarga.
Históricamente, esta función recaía en grandes centrales síncronas como nucleares, ciclos combinados o hidráulicas, lo que dejó a las renovables fuera del sistema de control activo. Ya en 2021, Red Eléctrica solicitó permitir a las renovables asumir este papel, pero la falta de adaptación normativa retrasó su integración plena en la gestión del sistema eléctrico.
La situación ha comenzado a cambiar, con 4,5 GW de plantas fotovoltaicas ya capaces de regular tensión, lo que mejora la estabilidad del sistema y reduce la dependencia del gas.
El 32,8 % de los españoles aún cree que las renovables causaron el apagón pese a los datos técnicos
El impacto mediático del apagón dejó una huella significativa en la percepción social, con una parte de la población aún influenciada por los mensajes iniciales.
Una encuesta de Sigma Dos revela que el 32,8 % de los españoles considera que las energías renovables fueron responsables del apagón, a pesar de que los informes técnicos lo descartan. Sin embargo, el respaldo general a estas tecnologías sigue siendo alto, ya que el 84 % de la población considera la energía solar viable y sostenible para el futuro energético.
Expertos señalan que la difusión de desinformación y fake news en los primeros momentos del apagón generó un “efecto anclaje” difícil de revertir, incluso cuando se conocen los datos reales. Este fenómeno demuestra cómo la percepción pública puede separarse de la evidencia científica, especialmente en contextos de incertidumbre y polarización política.
El debate nuclear se intensifica pese a que los expertos niegan que más reactores hubieran evitado el apagón
El apagón coincidió con el debate sobre el cierre de las centrales nucleares, lo que reactivó la discusión sobre su papel en el sistema energético.
Algunos sectores defendieron que una mayor presencia nuclear habría evitado el fallo eléctrico, pero los expertos lo descartan basándose en el informe europeo. La energía nuclear es un sistema de base, diseñado para funcionar de forma constante, mientras que la red actual necesita flexibilidad para adaptarse a la variabilidad de las renovables.
Además, el control de tensión es un fenómeno local, por lo que una red distribuida con miles de plantas renovables puede ser más eficaz que unos pocos reactores concentrados. Este análisis refuerza la idea de que el futuro energético no depende de una única tecnología, sino de la integración inteligente de distintas fuentes y sistemas de gestión.
España ya genera el 56,6 % de su electricidad con renovables y puede alcanzar el 100 % con cambios regulatorios
El avance de las energías renovables en España ha sido uno de los más rápidos de Europa, con la energía solar multiplicando por cuatro su potencia instalada en solo cinco años. En 2025, las renovables generaron el 56,6 % de la electricidad total, liderando el mix energético nacional y marcando un hito en la transición energética.
En determinados momentos del día, el sistema ya ha funcionado con hasta un 100 % de generación renovable, demostrando la viabilidad técnica de este modelo. Los expertos coinciden en que alcanzar un sistema 100 % renovable es posible, pero requiere adaptar la normativa, mejorar la gestión de la red y aumentar la flexibilidad del sistema.
Este objetivo, fijado por el Gobierno para 2050, dependerá más de decisiones regulatorias y tecnológicas que de limitaciones propias de las energías limpias.
El sector nuclear ha aprovechado el incidente para pedir más reactores, pero los expertos aseguran que esto no habría cambiado nada. La red actual necesita más flexibilidad y puntos de control repartidos por todo el territorio, algo que las plantas renovables modernas gestionan mucho mejor que las grandes centrales tradicionales.
España ya produce más de la mitad de su corriente con fuentes ecológicas e incluso ha logrado picos del cien por cien de cobertura limpia. El camino hacia un sistema totalmente sostenible no depende de la falta de sol o viento, sino de leyes valientes que permitan exprimir al máximo el potencial tecnológico existente.
El apagón eléctrico en España reabre el debate sobre renovables y nuclear y desmonta que las energías limpias fueran las culpables, evidenciando que el verdadero reto no está en las tecnologías, sino en cómo se integran en el sistema. La transición energética sigue avanzando, pero también pone de manifiesto que la batalla no es solo técnica, sino política y social.











