Nueve países del mar del Norte, reunidas a iniciativa del canciller alemán, Friedrich Merz, firmaron este lunes en Hamburgo su compromiso para cooperar más e impulsar la energía eólica marina y el hidrógeno, y para asegurar una región que quieren convertir en el «mayor centro de energía limpia del mundo«.
Unos días después de que en Davos, el presidente estadounidense, Donald Trump, renunciara a sus aspiraciones para hacerse con el control del territorio autónomo danés de Groenlandia tras alcanzar un preacuerdo con el secretario general de la OTAN, Merz situó la seguridad como una de las claves de la cita.
En la llamada ‘Declaración de Hamburgo‘, firmada por los países que se dieron cita en la ciudad portuaria alemana –Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Países Bajos y Luxemburgo además de Alemania-, las naciones firmantes apoyaron el «aumento del nivel de cooperación multilateral en el mar del Norte, así como en el mar Báltico, inclusive en el marco de la OTAN«.
Sobre ese aumento de cooperación militar, los líderes firmantes indicaron que esa tarea conjunta constituye una iniciativa «apropiada para mejorar la defensa, seguridad general y resiliencia» de la región, e implicará que esas naciones animen a la «industria a desarrollar tecnología que permita detectar, supervisar y responder a las amenazas a la seguridad«.
Un buen tercio de la ‘Declaración de Hamburgo‘ lo ocupan cuatro puntos en el que el foco está también puesto en reimpulsar la energía eólica marina y la mayor cooperación energética para plantar cara «a las realidades geopolíticas y económicas».
En otro punto que señala la relevancia que ha ganado la seguridad en una cita internacional que, en principio, tenía el foco puesto en la economía, el documento advierte de que la infraestructura para la producción energética mar adentro «puede convertirse en una parte importante e integrada de la vigilancia de nuestro mar y espacio aéreo«.
En concreto, los firmantes de la declaración suscribieron su deseo de alcanzar 100 gigavatios en proyectos conjuntos, en los que también se ha unido Reino Unido.
Para 2050, según el compromiso alcanzado en la segunda Cumbre del Mar del Norte, celebrada en 2023 en Bélgica, las naciones de esta región tienen por objetivo alcanzar una producción de energía eólica de 300 gigavatios.
Llamado a la resiliencia
Alcanzar estas metas pasa, según precisa el documento firmado por los nueve países europeos, por la simplificación y aceleración de procesos de la energía eólica además del diseño de un «marco» para las inversiones en este sector.
«Hacemos un llamamiento a nuestros ministros de Energía y a los ministros responsables de defensa, resiliencia y preparación u otros ámbitos relacionados para que mejoren la cooperación en materia de resiliencia y defensa física y cibernética de nuestra infraestructura energética marina en los mares del Norte«, añade el texto. .
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, subrayó que es importante aprender del error de haber caído en una dependencia energética de Rusia y que ahora se debe evitar crear otras dependencias, lo que le da especial valor al proyecto.
«Creo que todos los europeos han entendido que fue un error permitir que se creara una dependencia energética de Rusia. Eso nos debe enseñar que no podemos ser dependientes energética de ningún actor fuera de Europa. Si Europa es dependiente Europa es frágil«, dijo.
Merz, por su parte, resaltó la importancia de aumentar la producción de energía para hacer frente a los costos aunque dijo que para él la energía eólica es una tecnología de transición y reiteró su deseo de que Alemania logré construir el primer reactor de fusión nuclear del mundo. Seguir leyendo en ENERGÍAS RENOVABLES.



















