La futura Ciudad de la Justicia de Madrid ya está en marcha en Valdebebas. En pleno movimiento de tierras y con los primeros pilotes, la Comunidad de Madrid habla de una media diaria de 80 camiones, 15 máquinas y cerca de 60 operarios. El proyecto suma 470.000 metros cuadrados construidos, 331 salas de vistas y una inversión de 653 millones de euros.
Con estas cifras, la noticia no es solo de ladrillo. También es una historia de CO2, residuos y calidad del aire, de ese polvo fino que aparece cuando pasan camiones una y otra vez. ¿Se puede levantar el mayor complejo judicial del mundo sin que la huella ambiental se dispare por el camino?
Un arranque con mucha tierra y un calendario largo
El Gobierno regional calcula que se retirarán más de 1,8 millones de toneladas de tierra para acondicionar el terreno. Esa cifra se traduce en logística diaria, acopios y traslados que influyen en emisiones, ruido y molestias al entorno. El consejero Miguel Ángel García Martín lo resumió diciendo que están ante “uno de los mayores trabajos de edificación pública de la historia de España”.
El proyecto se construye por fases. El lote 1 empezó en octubre de 2025 y prevé terminar su estructura exterior en el primer trimestre de 2027, con finalización del lote en el verano de 2027. El lote 2 acaba de arrancar y la previsión de finalización se sitúa en verano de 2029.
Por qué esta obra también es una noticia climática
La construcción pesa en el clima más de lo que parece. El PNUMA estima que edificios y construcción consumen alrededor del 32% de la energía mundial y contribuyen con un 34% del CO2 global. Cuando una obra es tan grande, el impacto deja de ser secundario.
En España, el inventario oficial estima que en 2024 se emitieron 267,7 millones de toneladas de CO2 equivalente. Una infraestructura pública que funcione durante décadas con menos consumo energético puede ayudar, pero también importa el “carbón embebido” del proceso. Ahí entran maquinaria, transporte y materiales intensivos en emisiones como el hormigón y el acero.
NZEB, certificaciones y fotovoltaica obligatoria
El anteproyecto del complejo fija un objetivo que merece traducción. Plantea que los edificios sean NZEB, es decir, de “consumo de energía casi nulo” según el Código Técnico de la Edificación y la actualización asociada al Real Decreto 732/2019. En la práctica, se busca una demanda muy baja y que buena parte se cubra con renovables generadas en el propio edificio o cerca.
Además, el documento exige que el consumo final quede un 10% por debajo del objetivo NZEB y que se valore una certificación ambiental tipo LEED, BREEAM o VERDE con un nivel mínimo exigente. También se menciona la autoproducción de energía con paneles fotovoltaicos “a gran escala”. Y se pide integrar ajardinamientos y, en su caso, cubiertas vegetales como sumideros de carbono, además de 20.000 m² de zonas verdes.
La pieza más tangible es la solar. El texto habla de instalación obligatoria de fotovoltaica y propone aprovechar la cubierta disponible, con módulos de al menos 400 Wp y autoconsumo. Incluso sugiere diseñar calefacción y agua caliente sanitaria para aprovechar picos de producción, una forma de reducir consumo de red cuando el sol aprieta.
Movilidad y acceso, el otro gran foco ambiental
La Comunidad de Madrid explicó en 2024 que la Ciudad de la Justicia reunirá 26 sedes que hoy dan servicio a más de 30.000 personas cada día. Concentrar trámites puede recortar desplazamientos entre edificios, pero también puede atraer más tráfico si el acceso no se gestiona bien. Nadie quiere que el “nuevo centro” se traduzca en más atascos y más humo.
Aquí aparece un dato clave del anteproyecto. Se prevé un intercambiador de transportes junto al complejo y se indica que su proximidad incentivaría el acceso en transporte público, contribuyendo a reducir la huella de carbono. También se considera deseable instalar aparcabicis cerca de ese punto.
La movilidad eléctrica está por escrito. El documento dedica un apartado a puntos de recarga para vehículos eléctricos, con integración en la gestión centralizada del edificio, plazas señalizadas y recarga prevista también para vehículos de servicio interno. Se menciona recarga inteligente y opciones tipo V2G, que permitirían que las baterías apoyen al complejo en ciertos momentos.
Residuos, polvo y suelos, lo que no se ve en los renders
Los residuos de construcción y demolición son el mayor flujo de residuos en la UE, y por eso Europa actualiza protocolos para mejorar su gestión y facilitar la reutilización y el reciclaje. En España, el INE estima que la construcción generó en 2023 unos 36.266 miles de toneladas de residuos no peligrosos y 188,7 miles de toneladas de residuos peligrosos. Son cifras que ayudan a entender por qué la gestión en obra importa tanto como el diseño final.
El anteproyecto incluye medidas de control durante la construcción. Se proponen acciones para reducir polvo (lonas y riegos superficiales), se recomienda acopiar materiales en recipientes estancos y se pide un sistema eficaz de reducción y clasificación de residuos con contenedores separados para facilitar reutilización y reciclaje. También se recuerda la necesidad de revisar maquinaria para evitar pérdidas de lubricantes o combustibles.
En movimientos de tierras, el documento indica que, si se detectan residuos o suelos potencialmente contaminados, debe garantizarse su gestión adecuada según el Real Decreto 9/2005 y la Ley 7/2022. Además, se plantea minimizar el volumen de tierras extraídas y maximizar el uso de suelos y áridos existentes en el ámbito para reducir aportes de material exterior. Es la parte menos vistosa, pero suele ser la que marca la huella real.
Qué conviene vigilar a partir de ahora
A partir de aquí, la sostenibilidad se juega en datos. La fotovoltaica deberá verse en metros de cubierta ocupados y en autoconsumo real, no en frases bonitas. Y el objetivo NZEB tendrá sentido si se traduce en consumos medidos y públicos.
También conviene seguir la movilidad cotidiana. Si el intercambiador y los accesos funcionan, la llegada de miles de personas puede hacerse con menos coches, menos ruido y mejor aire. No es poca cosa.
La nota de prensa más reciente sobre el avance de las obras, con las cifras de camiones, maquinaria, movimiento de tierras y calendario, ha sido publicada por la Comunidad de Madrid.











