China quiere dejar de depender del petróleo para desafiar bloqueos comerciales y confirma su hegemonía nuclear: está construyendo 20 reactores a la vez

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Publicado el: 22 de abril de 2026 a las 20:41
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Construcción de reactor nuclear en China con grúas y cientos de trabajadores en una nueva central energética.

China lleva años instalando renovables a gran velocidad, pero en 2026 está dejando claro que su «plan B» para la seguridad energética se llama nuclear. El detonante no es solo el clima, también pesa la geopolítica y el miedo a que una ruta marítima clave se cierre cuando más falta hace.

Pekín, que es el mayor importador mundial de crudo, está reforzando reservas y diversificando suministros mientras empuja a su economía hacia la electrificación. La idea de fondo es sencilla de explicar aunque sea difícil de ejecutar, producir más energía dentro del país para que su industria y su transporte no dependan tanto de un barril que llega en barco.

Un giro marcado por la geopolítica

En abril de 2026, el propio planificador económico del país habló de reforzar la capacidad de China para afrontar una «situación de emergencia» energética. El contexto es que el cierre del estrecho de Ormuz, asociado a la guerra iniciada el 28 de febrero, afectó a una ruta por la que pasaba alrededor del 20% de los envíos mundiales de petróleo antes del conflicto.

Cuando el petróleo se encarece, no solo lo notan las refinerías, también el transporte, la logística y, al final, el precio de casi todo. China ha ajustado los límites de los precios minoristas de gasolina y diésel y, además, está empujando su producción interna, que marcó un récord mensual de 4,44 millones de barriles al día en marzo de 2026.

La lectura ecológica es doble. Por un lado, este tipo de crisis acelera la conversación sobre electrificar y reducir combustibles fósiles. Por otro, también puede empujar a quemar más carbón si la prioridad absoluta es no quedarse sin luz, aunque sea «solo» durante un pico de demanda.

Las cifras que sostienen la apuesta

Si se quiere entender el tamaño del cambio, conviene empezar por los datos. La base PRIS de la Agencia Internacional de la Energía Atómica sitúa a China con 60 reactores nucleares en operación y una potencia neta total de 58.770 MW.

Y lo más llamativo está en la obra. PRIS lista 35 reactores en construcción en el país, con 37.686 MW de capacidad neta, una cifra que por sí sola ya supera a la potencia nuclear total de muchos países.

Además, la lista se mueve. En el registro de PRIS aparece San’ao 1 como reactor operativo con primera conexión a red el 12 de marzo de 2026, una señal de que el calendario de nuevas unidades sigue avanzando.

Electrificar sin quedarse sin energía

Aquí viene la pregunta que muchos se hacen. ¿Por qué un país que llena desiertos de paneles solares sigue apostando fuerte por lo nuclear? La respuesta es que la industria pesada, los trenes, la recarga de vehículos eléctricos y los centros de datos necesitan electricidad estable, también de noche y en días sin viento.

En su estrategia climática a largo plazo presentada ante la ONU, China habla de acelerar la electrificación del consumo final y de llevar el sistema de transporte hacia una base más eléctrica y más limpia. El documento apunta a que en 2030 los vehículos de «nueva energía» y los de energías limpias podrían rondar el 40% de las ventas anuales, y añade un objetivo muy revelador, que el consumo de petróleo del transporte terrestre «se esfuerce por alcanzar su pico».

Nuclear y renovables, una convivencia incómoda

La nuclear no sustituye a la solar o a la eólica, al menos no de la misma manera. La nuclear aporta firmeza, mientras que las renovables aportan volumen barato cuando hay recurso, por eso los planes suelen intentar juntarlas en una misma red.

Un plan gubernamental recogido por Reuters hablaba de aumentar el peso de las fuentes no fósiles en el consumo total de energía y de impulsar grandes complejos renovables, pero también admitía un problema muy real, el recorte de renovables cuando la red no puede absorber toda la electricidad. Ese mismo plan planteaba elevar el límite de «curtailment» del 5% al 10% y acelerar redes y almacenamiento, porque sin esa infraestructura la transición se atranca.

Los riesgos que no se ven en la foto

La energía nuclear es baja en CO2 durante la generación, pero no es una tecnología sin debates. Están los residuos, los costes, el agua que necesitan algunas centrales para refrigeración y, sobre todo, la confianza en la regulación y en la cultura de seguridad.

En 2024, China anunció que revisaría su ley de energía atómica para impulsar un desarrollo «seguro» de la nuclear y clarificar el sistema regulatorio, según informó Xinhua y recogió Reuters. En esa misma información se mencionaban metas ambiciosas, como que la nuclear llegue a generar el 10% de su electricidad en 2035 y el 18% en 2060, un horizonte que exige mantener un ritmo de construcción alto durante décadas.

También hay un detalle poco comentado cuando se habla de «autonomía». La electricidad puede producirse en casa, pero el combustible nuclear y el uranio tienen su propia geopolítica, y Rusia ha reconocido que el salto de China en nuclear implica necesidades fuertes de uranio y de combustible, además de tecnologías avanzadas de ciclo de combustible.

Qué significa para el CO2 y el petróleo

La nuclear ya aporta un volumen relevante en términos absolutos. La Administración Nacional de Energía de China informó de que en 2024 la generación nuclear alcanzó 450,9 mil millones de kWh, un 4,5% de la electricidad del país, con una estimación de reducción equivalente de unos 140 millones de toneladas de carbón estándar y cerca de 370 millones de toneladas de CO2.

Pero el porcentaje también ayuda a poner los pies en el suelo. Si la nuclear es solo una pequeña parte del mix, jubilar el petróleo no ocurre por arte de magia, tiene que venir de electrificar transporte e industria, mejorar eficiencia y ampliar renovables, baterías y redes, al mismo tiempo. Y ahí es donde el plan se vuelve realmente grande.

El registro oficial de reactores en operación y en construcción que respalda estas cifras se publica en la base de datos PRIS de la Agencia Internacional de la Energía Atómica.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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