El litio es uno de esos materiales que casi nunca vemos, pero que ya está en todas partes. Está en la batería del móvil y, cada vez más, en el coche eléctrico y en los sistemas que guardan energía solar y eólica para cuando cae la noche.
Por eso ha llamado la atención lo que ocurre en el sur de California, bajo el Salton Sea. Allí no se habla de una mina clásica, sino de litio disuelto en salmueras geotérmicas, un fluido caliente que se bombea para producir electricidad y luego se reinyecta al subsuelo.
Qué se ha encontrado realmente
Un informe liderado por Lawrence Berkeley National Laboratory (con financiación del Departamento de Energía de Estados Unidos) estima 4,1 millones de toneladas de “equivalente de carbonato de litio” (LCE) en la zona mejor estudiada del reservorio geotérmico. Si se amplían supuestos sobre tamaño y porosidad del yacimiento, el recurso probable subiría hasta 18 millones de toneladas de LCE.
La palabra importante aquí es “recurso”, no “producción”. En geología, estas cifras se afinan con el tiempo y no todo lo que está bajo tierra acaba convirtiéndose en litio para baterías, por coste, tecnología o permisos.
Un dato que conviene leer bien
El LCE es una unidad habitual en el sector porque expresa el litio como si fuera carbonato de litio, una forma muy usada en la cadena de suministro. Dicho de otro modo, el titular puede sonar a “tesoro inmediato”, pero en realidad describe potencial, no un almacén listo para servir.
Además, el litio de esta zona no está en un salar superficial, sino en un circuito industrial que ya existe. Una ficha técnica del Departamento de Energía calcula que la capacidad geotérmica instalada en el área (unos 400 MW) se asocia a unas 21.500 toneladas anuales de litio contenido en la salmuera, que hoy no se recuperan.
La ventaja de la geotermia
La geotermia aporta una idea sencilla. Si ya estás subiendo a la superficie un fluido caliente para generar electricidad, quizá puedas aprovechar ese mismo flujo para extraer litio antes de devolverlo al subsuelo.
En la práctica, el esquema es circular. Se bombea la salmuera, se usa su calor para producir energía renovable de base y después se intenta separar el litio, con reinyección del fluido como parte del diseño. Esto es lo que hace que el proyecto se presente como una alternativa a la minería tradicional y a las balsas de evaporación.
Extracción directa, promesa y dudas
La tecnología de moda es la “extracción directa de litio” (DLE). En lugar de esperar meses a que el sol haga su trabajo, busca separar el litio en horas mediante procesos químicos o de adsorción, y con un circuito más compacto.
El Departamento de Energía sostiene que la DLE puede requerir un 99% menos de agua por tonelada de litio que procesos convencionales y que emite “casi nada” de CO2. Suena muy bien, sobre todo en un lugar donde el agua es un tema sensible, pero esa promesa depende de cómo se diseñe cada planta y de cómo se controle su operación.
Y hay otro punto clave. Reuters recuerda que, en proyectos como Hell’s Kitchen, la extracción directa que se pretende usar todavía se considera “no probada” a gran escala, así que el salto industrial será la prueba de fuego.
Hell’s Kitchen y el impulso de “Lithium Valley”
Hell’s Kitchen es el proyecto que más titulares acumula porque mezcla geotermia y litio en la misma instalación. Según Reuters, Controlled Thermal Resources espera llegar a 50 MW de potencia en 2028 y a unas 25.000 toneladas métricas anuales de litio en 2029, además de plantear la recuperación de otros minerales presentes en la salmuera.
El contexto institucional también empuja. La Comisión de Energía de California habla de una “visión” de Lithium Valley para construir un ecosistema industrial alrededor del litio, con empleo y beneficios comunitarios en una zona con retos socioeconómicos.
Riesgos que no se pueden barrer
Que el litio venga ligado a renovables no lo convierte automáticamente en limpio. Un documento del Salton Sea Management Program señala que estos desarrollos tienden a tener bajas emisiones de gases de efecto invernadero, pero identifica dos preocupaciones ambientales conocidas, la sismicidad inducida por bombeo e inyección y el uso de agua dulce asociado al proceso en un entorno árido.
Además, el Salton Sea ya es un lugar delicado. La reducción del lago expone suelos que pueden convertirse en polvo, con impacto directo en la calidad del aire de las comunidades cercanas, por eso California anunció en abril de 2026 la creación de una Salton Sea Conservancy para coordinar restauración, hábitat y mejoras de aire.
Qué significa esto fuera de Estados Unidos
Desde Europa, la pregunta suele ser práctica. ¿Puede esto abaratar baterías o reducir dependencia de importaciones? En parte podría aliviar tensiones del mercado, pero no es una solución instantánea y el litio seguirá moviéndose en un tablero global.
También hay una lectura ambiental. Si el litio se produce con electricidad geotérmica y con controles estrictos, puede reducir huella frente a rutas más intensivas en agua o en transporte, pero solo si el proyecto demuestra que no crea un nuevo “punto caliente” de contaminación local.
Lo que viene ahora
El próximo capítulo no va de titulares, va de auditorías y datos. Que la DLE funcione de forma estable con estas salmueras, que el agua y los residuos se gestionen bien y que la población cercana vea beneficios reales, no solo promesas. Si todo eso encaja, el Salton Sea puede convertirse en un ejemplo de transición energética con menos letra pequeña.
El informe técnico “Characterizing the Geothermal Lithium Resource at the Salton Sea” ha sido publicado en el repositorio oficial OSTI del Departamento de Energía de Estados Unidos.











