Después de 15 años y un conflicto internacional ya está en marcha la Gran Presa del Renacimiento, la hidroeléctrica que genera 5150 MW sobre el Nilo Azul

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Publicado el: 1 de mayo de 2026 a las 08:01
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Gran Presa del Renacimiento de Etiopía en el Nilo Azul durante su inauguración con embalse y central hidroeléctrica.

El 9 de septiembre de 2025, Etiopía inauguró oficialmente la Gran Presa del Renacimiento (GERD), hoy la mayor hidroeléctrica de África. Con una capacidad de 5.150 MW y un coste estimado de unos 5.000 millones de dólares, el país la presenta como la palanca para electrificar su economía y exportar energía a sus vecinos.

El problema es que aquí la electricidad y el agua viajan juntas. La presa está en el Nilo Azul y, río abajo, Egipto y Sudán temen qué ocurrirá en años secos o con desembalses inesperados. ¿Qué significa esto en la práctica para quien depende del Nilo para regar, beber o simplemente llegar a fin de mes?

Una promesa de electricidad limpia en un país con apagones

Etiopía quiere que el GERD sea el fin de los cortes de luz y el principio de una red más estable. Reuters y AP recuerdan que la nueva central puede más que duplicar la capacidad eléctrica del país, en una nación de más de 120 millones de habitantes. Y eso se nota cuando faltan luz, agua bombeada o un móvil cargado.

También hay un trasfondo ambiental muy concreto. El Confidencial señala que millones de hogares siguen usando leña o carbón para cocinar e iluminarse, una dependencia que presiona bosques y salud. El Banco Mundial, por su parte, describe programas para ampliar el acceso eléctrico y cerrar la brecha rural, justo donde la energía cambia más la vida diaria.

La presa además llega en plena apuesta por la movilidad eléctrica. AP informó de que Etiopía vetó la importación de vehículos de gasolina, y The Guardian explica que el salto a los coches eléctricos avanza, aunque la red y los cargadores siguen siendo el gran cuello de botella. Sin enchufes fiables, no hay revolución posible.

De 5.150 megavatios a un embalse enorme

La cifra de 5.150 MW es la potencia instalada prevista del proyecto. El grupo constructor Webuild detalla que se reparte en 13 turbinas Francis y que la producción media anual estimada ronda los 15.700 GWh. Es decir, mucha electricidad sin chimeneas, siempre que el agua acompañe.

La otra cifra que manda es la del embalse. Reuters sitúa su capacidad en 74.000 millones de metros cúbicos y describe una superficie cercana a 1.800 km², mayor que el Gran Londres. Es una “batería” enorme de agua que permite guardar caudal en temporada de lluvias para generar después.

Y el calendario explica por qué este tema lleva años en portada. La obra arrancó en 2011, el llenado comenzó en 2020 y la generación parcial se inició en 2022, según Reuters y El Confidencial. The Guardian añade que gran parte de la financiación fue interna, con aportaciones domésticas y bonos, algo que Etiopía ha convertido en símbolo de soberanía.

Un río compartido sin reglas claras

Egipto mira el GERD con inquietud porque el Nilo es su fuente principal de agua. Reuters estima que el país depende del río para alrededor del 90% de su agua dulce, y AP recoge que un portavoz llegó a calificar la presa como una “existential threat”. No es una frase menor cuando se habla de agricultura y abastecimiento.

Sudán, justo aguas abajo, está en una posición ambivalente. Reuters explica que puede ganar con un mejor control de las crecidas y con energía más barata, pero también exige coordinación diaria y garantías de seguridad. En otras palabras, quiere saber qué caudal sale y cuándo, para proteger a la población y los cultivos.

En la inauguración, el primer ministro Abiy Ahmed defendió que la presa era “not to harm its brothers”, pero Egipto llevó su protesta al Consejo de Seguridad de la ONU, según Reuters. En enero de 2026, Reuters informó de nuevos intentos de mediación internacional, señal de que el conflicto por las reglas de operación sigue abierto.

Impactos ambientales que no se ven desde el aire

Una hidroeléctrica reduce CO2 frente a centrales de carbón o gas, pero no es “cero impacto”. La Asociación Internacional de la Hidroeléctrica (IHA) explica que el GERD está diseñado para atrapar el equivalente a 100 años de sedimentos, aunque advierte de que la degradación del suelo y la falta de datos pueden aumentar la carga real. El sedimento es parte del “alimento” del río y su retención cambia cómo se comporta aguas abajo.

El tamaño del embalse trae otra cuestión práctica (la evaporación). Un análisis del Instituto Alemán de Desarrollo (IDOS) recuerda que almacenar agua en una lámina de unos 1.800 km² implica pérdidas por evaporación y filtraciones, por eso insiste en la cooperación para evitar daños significativos río abajo. Estudios sobre gestión colaborativa del GERD llegan a la misma idea, con reglas y datos compartidos.

También conviene mirar la huella climática completa. La IHA cita una mediana de 24 gCO2-eq por kWh para la hidroelectricidad en su ciclo de vida (frente a 490 gCO2-eq por kWh del gas), pero los embalses pueden emitir metano, sobre todo en zonas cálidas. Un estudio en Nature estima que lagos y embalses aportan en conjunto alrededor del 10% del metano global, así que la gestión del embalse y su cuenca importa más de lo que parece.

Sequías y crecidas, la prueba de fuego

El momento más delicado llega cuando el cielo no coopera. En octubre de 2025, Reuters contó cómo una crecida tardía reavivó el choque, con Egipto acusando a Etiopía de cambios bruscos y no anunciados en los desembalses, y Etiopía rechazando esas críticas. Sin protocolo, cada episodio extremo se convierte en un pulso político.

Aquí es donde la presa pasa de ser un proyecto energético a ser un test de gobernanza del agua. La literatura científica sobre el GERD insiste en que la coordinación puede minimizar daños y repartir beneficios, pero necesita intercambio de datos y reglas claras entre países ribereños. En el fondo, es confianza convertida en tablas de caudales.

Para quien sigue el tema desde el ecologismo, el “qué mirar” es bastante terrenal. Transparencia en las cifras de agua liberada, planes de cuenca para frenar erosión y sedimentos, y una red eléctrica que llegue a zonas rurales para sustituir carbón vegetal y diésel. Si esas piezas encajan, la presa puede ser parte de la transición, no un nuevo foco de conflicto.

El comunicado oficial sobre la inauguración del 9 de septiembre de 2025 ha sido publicado por Ethiopian Electric Power.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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