Google Earth saca a la luz una civilización perdida con 260 estructuras en el desierto de Atbai de más de 5000 años

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Por HoyECO
Publicado el: 4 de junio de 2026 a las 15:07
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Estructuras funerarias monumentales descubiertas en el desierto de Atbai, Sudán, mediante imágenes de Google Earth

Google Earth no ha encontrado una ciudad con calles, templos y murallas. Lo que ha permitido ver desde el aire es algo quizá más silencioso, pero igual de importante. Un equipo de arqueólogos ha identificado 260 estructuras funerarias monumentales desconocidas en el desierto de Atbai, en el este de Sudán, una zona situada entre el Nilo nubio y el mar Rojo.

El hallazgo cambia la forma de mirar esta región. Durante mucho tiempo se ha visto como un espacio vacío entre Egipto y Nubia, pero los nuevos datos apuntan a una cultura pastoril organizada, capaz de levantar grandes recintos de piedra cuando el Sáhara empezaba a secarse. Y eso no es poca cosa.

Qué se vio desde el cielo

La investigación forma parte del Atbai Survey Project, un trabajo de teledetección que usa imágenes de satélite de plataformas como Google Earth y Bing. Según el estudio, hasta septiembre de 2024 el proyecto había registrado 90 260 estructuras relacionadas con el patrimonio del desierto de Atbai, desde campamentos nómadas hasta cementerios, minas de oro y zonas amenazadas.

Dentro de ese enorme mapa aparecieron 280 estructuras monumentales. De ellas, 260 no habían sido documentadas antes mediante trabajos de campo o reconocimientos previos. Los investigadores las denominan «Atbai Enclosure Burials», que puede traducirse como enterramientos con recinto del Atbai.

No son pequeñas señales en la arena. Muchas tienen muros circulares u ovalados de piedra, con diámetros que pueden ir de unos 5 a 82 metros. Para hacerse una idea, algunas alcanzan un tamaño parecido al de un edificio grande visto desde arriba.

No era una ciudad

Lo importante aquí es no confundir el hallazgo. No estamos ante una civilización urbana como la del Egipto faraónico, sino ante una tradición funeraria de comunidades nómadas dedicadas al pastoreo. Eran grupos móviles, pero eso no significa que fueran simples o desorganizados.

Los recintos funerarios muestran una inversión enorme de trabajo. Según los cálculos recogidos por Phys.org a partir del estudio, un recinto medio podía requerir 161 jornadas de 8 horas para una sola persona, o unos pocos días si trabajaba una comunidad amplia. Ese esfuerzo habla de cooperación, memoria y organización social.

En la práctica, estos monumentos funcionaban como marcas en el paisaje. Eran tumbas, pero también señales de pertenencia. En un desierto donde el agua mandaba, levantar piedra sobre piedra era una forma de decir «aquí estuvimos».

El ganado era poder

Los ejemplos excavados en la zona han revelado restos humanos junto a huesos de ganado vacuno, ovejas y cabras. Por eso los autores hablan de un «comportamiento centrado en el ganado», una idea clave para entender a estas comunidades. Los animales no eran solo comida o transporte de riqueza. Eran prestigio.

Algunos recintos presentan enterramientos secundarios alrededor de una sepultura principal. Eso sugiere que ciertas personas pudieron tener un papel especial dentro del grupo, quizá jefes o figuras importantes. Los investigadores son prudentes, pero el patrón apunta a diferencias sociales más claras de lo que se pensaba para algunos pueblos nómadas del Sáhara.

Hay una imagen muy fácil de entender. Los propios investigadores comparan tener grandes rebaños en aquel entorno con poseer «el equivalente prehistórico de tener un Ferrari». Puede sonar llamativo, pero ayuda a explicar por qué el ganado acababa enterrado junto a sus dueños. Era riqueza, símbolo y memoria familiar.

Un desierto que cambiaba

El desierto de Atbai no siempre fue como lo vemos ahora. La investigación sitúa esta tradición principalmente en el IV y III milenio a.C., en una etapa posterior al llamado Periodo Húmedo Africano. A medida que las lluvias retrocedían, los pastos se reducían y mantener grandes rebaños se volvía cada vez más difícil.

Por eso muchos recintos aparecen cerca de antiguos cauces, charcas rocosas, fondos de valle y puntos donde el agua podía acumularse de forma estacional. No estaban colocados al azar. Estaban junto a los lugares que permitían vivir, abrevar animales y moverse por un territorio cada vez más duro.

Aquí la historia antigua toca un tema muy actual. Cuando cambia el clima, cambia la forma de vivir. Estos pueblos tuvieron que adaptarse, moverse, reorganizar sus rebaños y, en algún momento, abandonar formas de vida que ya no encajaban con un paisaje más seco.

Más allá de Egipto

El descubrimiento también obliga a ampliar el foco. La historia del noreste de África no empieza y termina en los faraones, las pirámides y los templos. Antes y alrededor de esos grandes reinos existieron comunidades pastoriles con sus propias reglas, sus propias rutas y sus propios monumentos.

El estudio señala que la arqueología del desierto de Atbai todavía está en una fase temprana. Es una región enorme, difícil de estudiar sobre el terreno y muy afectada por la situación actual de Sudán. Por eso la teledetección se ha convertido en una herramienta tan valiosa.

Pero ver desde el cielo no basta. Los autores advierten de que hacen falta excavaciones y análisis más detallados para conocer mejor las fechas, los usos y las reutilizaciones de estas tumbas. Google Earth muestra las pistas. La arqueología tiene que confirmar la historia.

Un patrimonio amenazado

El hallazgo llega con una advertencia incómoda. Al menos 12 de estos monumentos han sufrido daños recientes por la minería moderna de oro y el vandalismo, sobre todo en zonas como Wadi Gabgaba y Hamisana. Algunos paisajes arqueológicos pueden resistir milenios de viento y arena, pero desaparecer en pocos días por una excavadora.

Por ese riesgo, el estudio no publica las coordenadas exactas de las estructuras. La decisión no es menor. En arqueología, revelar demasiado puede convertir un descubrimiento en una invitación al saqueo.

Lo que queda ahora es proteger antes de perder. Estas tumbas no hablan solo de muertos antiguos, sino de cómo una sociedad entendía el agua, el ganado, el poder y el territorio cuando el Sáhara se transformaba.

El estudio completo ha sido publicado en Atbai Enclosure Burials.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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