Los geólogos no salen de su asombro tras encontrar una mina de hidrógeno limpio en rocas de hace 1000 millones de años que podría ser la alternativa limpia al petróleo

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Por HoyECO
Publicado el: 4 de junio de 2026 a las 09:43
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Investigadora analiza una perforación en una mina de Ontario donde científicos detectaron emisiones naturales de hidrógeno limpio.

Una mina activa cerca de Timmins, en Ontario, acaba de poner sobre la mesa una pregunta que hasta hace poco sonaba casi a ciencia ficción. ¿Y si parte de la energía limpia del futuro no hubiera que fabricarla, sino encontrarla bajo nuestros pies?

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de Ottawa ha medido hidrógeno natural saliendo de rocas del Escudo Canadiense, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta. No se trata de una promesa abstracta. Los científicos han observado descargas sostenidas durante años desde perforaciones mineras reales, algo clave para saber si el llamado hidrógeno blanco puede pasar de curiosidad geológica a recurso energético aprovechable.

Una mina que respiraba hidrógeno

El hallazgo se ha producido en el interior de una explotación minera del norte de Ontario. Allí, las paredes perforadas no solo dejan pasar agua subterránea, también liberan gas hidrógeno natural generado de forma natural dentro de la corteza terrestre.

La imagen es sencilla de entender. No hablamos de una gran planta industrial ni de un electrolizador alimentado por renovables, sino de roca antigua, agua y reacciones químicas lentas. Un proceso silencioso. Pero constante.

Barbara Sherwood Lollar, autora principal del trabajo, lo resume así en el comunicado de la Universidad de Toronto. «El hidrógeno natural se produce con el tiempo mediante reacciones químicas subterráneas entre las rocas y las aguas subterráneas». Y ahí está la clave del asunto.

Qué es el hidrógeno blanco

El hidrógeno blanco es hidrógeno que aparece de forma natural en el subsuelo. A diferencia del hidrógeno gris, no se obtiene a partir de gas natural, carbón o petróleo. Y a diferencia del hidrógeno verde, no necesita grandes cantidades de electricidad renovable para producirse.

Esto no significa que sea una solución mágica ni que vaya a sustituir al petróleo de un día para otro. La diferencia está en el origen. Si la roca lo genera y el sistema permite capturarlo, el coste energético inicial podría ser menor.

En la práctica, esto interesa mucho porque el hidrógeno ya se usa en sectores como fertilizantes, metanol o acero. El problema es que buena parte del hidrógeno actual sigue dependiendo de combustibles fósiles y emite CO2 durante su fabricación. Por eso cada nueva vía cuenta.

Las cifras del descubrimiento

Los investigadores han calculado que cada perforación de la mina libera de media 0,008 toneladas de hidrógeno al año. Dicho de otra forma, unos 8 kilos por perforación, una cantidad parecida al peso de una batería de coche de tamaño medio.

Puede parecer poco. Pero la mina tiene casi 15.000 perforaciones. Al extrapolar esos datos al conjunto del emplazamiento, el resultado supera las 140 toneladas de hidrógeno al año, con un equivalente energético suficiente para cubrir las necesidades anuales de más de 400 hogares, según los autores.

Lo importante no es solo cuánto sale, sino durante cuánto tiempo. El estudio señala que estas descargas pueden mantenerse durante 10 años o más. Para un recurso energético, esa continuidad cambia mucho la conversación.

Por qué Canadá mira al subsuelo

Canadá tiene una ventaja geológica evidente. El Escudo Canadiense cubre enormes territorios y contiene rocas muy antiguas con minerales capaces de favorecer estas reacciones. No es una pared cualquiera. Es un laboratorio natural a escala continental.

Sherwood Lollar sostiene que los datos apuntan a «oportunidades críticas sin explotar» para acceder a una fuente doméstica de energía producida por las rocas bajo nuestros pies. En un país con comunidades remotas y grandes distancias, eso no es un detalle menor.

Pensemos en el norte de Canadá, donde transportar combustible puede ser caro y complicado. Si una parte de la energía pudiera obtenerse cerca de minas o comunidades aisladas, se reducirían desplazamientos, costes y emisiones asociadas al transporte.

La minería entra en juego

El estudio también destaca algo muy relevante para la industria. El hidrógeno natural aparece en entornos geológicos parecidos a los que ya interesan a la minería canadiense, como zonas con níquel, cobre, diamantes o minerales críticos.

Oliver Warr, coautor del estudio y profesor asistente en la Universidad de Ottawa, lo dejó en una frase muy clara. «El vínculo común es la roca». Es una forma simple de decir que la búsqueda de minerales y la búsqueda de hidrógeno blanco podrían cruzarse más de lo que parecía.

En la práctica, esto podría evitar una parte del gran problema del hidrógeno. Transportarlo y almacenarlo no es fácil. Si se usa cerca de donde se produce, por ejemplo en una mina o en un polo industrial regional, el sistema puede resultar más sencillo.

Lo que aún falta por demostrar

Conviene poner freno al entusiasmo. Este hallazgo no demuestra que todas las minas antiguas sean una fuente energética lista para explotar. Demuestra algo más concreto, pero muy importante, que en una mina real se ha medido una salida sostenida de hidrógeno natural durante años.

Ahora falta saber dónde se repite el fenómeno, con qué caudales, a qué profundidad y con qué costes de captura. También habrá que estudiar cómo separar, almacenar y usar ese hidrógeno de forma segura. La energía limpia también necesita ingeniería, permisos y números que salgan.

Aun así, el paso es relevante porque el hidrógeno blanco ha pasado mucho tiempo moviéndose entre modelos teóricos y observaciones dispersas. Aquí hay mediciones directas y una serie temporal larga. No es poca cosa.

Una pista para el futuro

El descubrimiento no convierte al subsuelo canadiense en una gasolinera limpia inmediata, pero sí abre un mapa nuevo. Uno en el que las minas no solo extraen minerales, sino que también podrían ayudar a detectar energía generada por procesos naturales.

Para la transición energética, esto tiene un valor especial. No todas las soluciones vendrán de placas solares, aerogeneradores o baterías. Algunas pueden estar escondidas en lugares más incómodos, húmedos y oscuros, como las paredes profundas de una mina.

El estudio completo ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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