Una pala de turbina eólica que antes producía electricidad en Colorado tiene ahora una tarea muy distinta. La pieza sostiene un puente peatonal sobre un arroyo de Beaverbrook Park, en Atlanta, y forma parte del primer BladeBridge construido en Estados Unidos por la red internacional Re-Wind.
La pala, un modelo SGRE B49, mide unos 15 metros y pesa cerca de 3.175 kilogramos. En vez de triturarla para separar materiales difíciles de recuperar, los ingenieros conservaron su forma alargada y hueca para usarla como una viga de carga.
Una pala convertida en viga
Cuando una turbina se retira, entre el 85 y el 90 por ciento de su masa puede reciclarse comercialmente. La parte más complicada suele estar en los compuestos reforzados con fibra, presentes sobre todo en las palas y fabricados con fibra de vidrio, fibra de carbono y resinas.
El equipo no convirtió la pala en materia prima. Russell Gentry, profesor de la Escuela de Arquitectura de Georgia Tech y miembro de Re-Wind, lo resume con una frase clara, “No es reciclaje, es reutilización adaptativa”. En la práctica, eso significa conservar la resistencia que la pieza ya tenía y evitar fabricar una viga completamente nueva.
Diseñado desde cero
Jud Ready, ingeniero principal del Instituto de Investigación de Georgia Tech, llevaba años colaborando en las mejoras de Beaverbrook Park. Un arroyo impedía recorrer a pie la zona boscosa, así que conectó esa necesidad con el trabajo de Gentry y la red Re-Wind.
El problema no era solo transportar una pieza enorme desde Colorado. Gabriel Ackall, estudiante de ingeniería civil, explicó que tuvieron que diseñar “todo el sistema estructural desde cero” porque los códigos ofrecían poca orientación sobre palas reutilizadas. El equipo combinó modelos digitales, cálculos de tensiones y conocimientos obtenidos durante más de seis años de pruebas.
Europa ya había probado la idea
Re-Wind ya había construido dos puentes completos con palas retiradas en Europa, según su estudio sobre construcción y costes. Uno se instaló en Cork, en la República de Irlanda, y otro en Draperstown, en Irlanda del Norte, donde dos segmentos funcionan como vigas del tablero.
En mayo de 2023, el puente de Draperstown fue sometido a una prueba de carga a escala real. La carga aumentó hasta casi 35 toneladas sin que la estructura colapsara ni mostrara daños. En otra fase del ensayo, Re-Wind registró una deformación central de solo 9 milímetros con unas 33 toneladas encima.
El reto es repetirlo a gran escala
Una pala no es una viga de acero con medidas de catálogo. Cada modelo cambia de forma, materiales y grosor a lo largo de su longitud, por lo que estos proyectos exigen localizar la pieza adecuada, escanearla, probarla y calcular conexiones específicas antes de construir.
La reutilización directa puede mantener el componente en servicio y reducir la demanda de materiales nuevos, pero no es una solución automática para todas las palas retiradas. Una revisión científica de 2025 señala barreras como la falta de información sobre cada pieza y la escasez de incentivos económicos para recuperarla.
El puente de Atlanta no resuelve por sí solo todo el problema de estos residuos, pero demuestra que una pieza difícil de desechar puede conservar valor estructural durante más tiempo.
La información oficial del proyecto se ha publicado en el Research News Center del Instituto Tecnológico de Georgia.












