La carcasa que protegía la maquinaria de un aerogenerador en Austria se ha convertido en una minicasa con cocina, baño y salón. Es uno de los proyectos con los que la energética sueca Vattenfall explora nuevos usos para los componentes retirados, desde viviendas hasta fachadas de aparcamientos y material deportivo.
Detrás de esa imagen llamativa hay un problema concreto. Las piezas diseñadas para resistir años de viento y lluvia pueden resultar difíciles de reciclar cuando termina su servicio. Estos proyectos muestran salidas posibles, aunque convertirlas en soluciones habituales exige superar barreras técnicas y económicas.
Una casa dentro de la góndola
La vivienda se presentó durante la Semana del Diseño Holandés de 2024 y fue diseñada por el estudio Superuse. Aprovecha una góndola, la estructura situada en lo alto de la torre que aloja la maquinaria del aerogenerador, procedente del parque austriaco de Gols.
Según el comunicado de presentación de Vattenfall, la carcasa original medía diez metros de largo. El interior incorpora cocina, baño y zona de estar, mientras que el equipamiento incluye bomba de calor, paneles solares y un calentador solar de agua.
La intención es conservar el mayor valor posible de lo que ya existe. Thomas Hjort, director de Innovación de Vattenfall, lo explicó como hacer algo nuevo con esos materiales «con las mínimas modificaciones posibles». Así se busca reducir tanto el consumo de materias primas como la energía necesaria para transformarlas.
Palas en un aparcamiento
En Lund, al sur de Suecia, la reutilización también se puede ver al ir a aparcar. El edificio Niels Bohr, cuya inauguración se anunció en diciembre de 2025, incorpora partes de palas retiradas del parque danés Nørre Økse Sø, desmantelado en 2023.
Estas piezas forman parte de la fachada y no soportan el peso del edificio. Vattenfall donó 57 palas al proyecto, pero su información oficial sobre la inauguración aclara que algunas todavía no tenían un uso definido en aquel momento.
El aparcamiento cuenta con 365 plazas repartidas en cinco plantas y 40 puntos de recarga. También dispone de paneles solares y una batería para utilizar esa electricidad al cargar vehículos durante la noche.
De las palas a la nieve
Otro destino resulta menos evidente a primera vista. En 2024, Vattenfall colaboró con la empresa noruega Gjenkraft para recuperar fibra de carbono de palas fuera de servicio. Ese material se utilizó después en la fabricación de esquís alpinos.
La marca EVI elaboró los esquís con las fibras recuperadas, según explica la energética. Aquí el proceso cambia respecto al de la minicasa o la fachada, porque se recupera un material para incorporarlo a otro producto. Es una aplicación concreta del reciclaje, cuyo alcance industrial no queda cuantificado en esa información.
Por qué cuesta reciclarlas
Según WindEurope, hasta el 90 % de la masa de un aerogenerador ya es reciclable, gracias a materiales como el acero, los cables y el hormigón. Pero esa cifra no significa que se recicle efectivamente todo ese porcentaje, ni que sus componentes planteen las mismas dificultades.
Las palas combinan resinas, fibras de vidrio o carbono y otros materiales fuertemente unidos. Separarlos puede requerir tratamientos intensivos que afecten a las propiedades del material recuperado. Precisamente lo que ayuda a mantener una pala resistente durante años complica su tratamiento al final de su vida útil.
Diseñar para el siguiente uso
¿Y si parte de la solución empieza antes de fabricar la pala? En el parque marino neerlandés Hollandse Kust Zuid, Vattenfall utilizó tres juegos de palas RecyclableBlade de Siemens Gamesa. Era la cantidad disponible para el proyecto en 2022, según la compañía.
Estas palas emplean una resina que puede disolverse en una solución ligeramente ácida y a baja temperatura. Eso permite separarla de los demás componentes sin alterar significativamente sus propiedades, según Vattenfall. El diseño facilita recuperar materiales aprovechables cuando llegue el momento de desmontarlas.
El objetivo de 2030
Vattenfall se comprometió en 2021 a no enviar a vertedero las palas retiradas de sus propios parques. En 2024 amplió sus objetivos de circularidad a otros materiales compuestos de los aerogeneradores, incluidas las cubiertas de las góndolas y los conos frontales.
La empresa afirma haber alcanzado su meta del 50 % de circularidad prevista para 2025 y mantiene el objetivo del 100 % para 2030. Ese concepto engloba reutilizar, reacondicionar, dar nuevos usos o reciclar los componentes. Por tanto, la meta admite distintas vías para conservar su valor.
El siguiente paso exige ampliar estas soluciones, mientras el sector sigue afrontando costes de reciclaje poco competitivos, como señala WindEurope.
La información actualizada sobre los compromisos de la compañía está publicada en «Circular targets in our wind business», de Vattenfall.
Imagen: Vattenfall











