Los Ángeles instaló más de 140.000 farolas LED entre 2009 y 2013 y la lección que dejó el programa a su Oficina de Alumbrado Público cabe en tres palabras

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Por HoyECO
Publicado el 31 de octubre de 2026 a las 18:05
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Calle de Los Ángeles iluminada de noche con farolas LED tras el programa de cambio del alumbrado

Los Ángeles convirtió en farolas LED 141.089 puntos de luz entre 2009 y 2013. El consumo eléctrico de ese alumbrado bajó un 63,1 %, según el comunicado de la alcaldía que cerró la primera fase. La meta inicial era un ahorro del 40 %.

El cambio costó 57 millones de dólares. Según la misma nota, la ciudad ya había ahorrado más de 7 millones y recortaba 47.583 toneladas anuales de dióxido de carbono. Son datos de 2012 y 2013; las cifras más recientes de la Oficina aparecen al final.

Sodio naranja en 210.000 farolas

La Oficina de Alumbrado Público de Los Ángeles gestionaba entonces unas 210.000 farolas de más de 400 modelos. Iluminaban unos 7240 kilómetros de calles. Lo dijo su director, Ed Ebrahimian, en la presentación que llevó en enero de 2013 a un taller del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Buena parte eran lámparas de sodio de alta presión, las que tiñen de naranja el asfalto. Antes del programa, el alumbrado consumía 168 gigavatios hora al año y costaba 15 millones de dólares. Además emitía 110.000 toneladas de dióxido de carbono, según la alcaldía.

La misma calle de Los Ángeles iluminada con lámparas de sodio antes del cambio a LED
La misma avenida antes del cambio, con las lámparas de sodio de alta presión y su luz anaranjada. (Foto: Oficina de Alumbrado Público de Los Ángeles)

El programa arrancó en febrero de 2009 con la idea de cambiar 140.000 luminarias en cuatro años. Lo hicieron cuadrillas municipales, y el plan incluía además un sistema de vigilancia remota de las farolas.

Del 40 % al 63 %

Los responsables esperaban recortar un 40 % el consumo, y la cifra real superó el 63 %. En enero de 2013 ya había 115.000 farolas cambiadas, frente a una previsión de 97.500. Cada cuadrilla instalaba 30 al día, no las 20 calculadas.

Parte de la explicación está en la tecnología de iluminación, que mejoró durante las obras. La luminaria LED para calles locales pasó de 42 a 81 lúmenes por vatio entre 2009 y 2012, según la Oficina. En ese tiempo, su precio medio bajó de 432 a 245 dólares.

Ebrahimian dijo al cierre de la primera fase que el cambio había superado «los objetivos iniciales del programa». Añadió que había hecho la ciudad «más segura por la noche».

Otras ciudades estadounidenses siguieron después un camino parecido. Es el caso de Portland, que cambió 45.000 farolas de sodio por LED.

Un préstamo de 40 millones

La mayor parte del dinero salió de un préstamo de 40 millones de dólares de LADWP, la compañía municipal de agua y luz. La ciudad lo devuelve en siete años con lo que ahorra en energía y mantenimiento.

El resto llegó de 16,39 millones en incentivos de la propia LADWP y de 3,5 millones del fondo de mantenimiento del alumbrado. Con el préstamo pagado, la alcaldía calcula un ahorro de 10 millones de dólares al año. La Oficina, además, subastó y recicló las viejas luminarias y obtuvo 903.890 dólares.

Un tercio menos de reparaciones

El mantenimiento era la otra parte del ahorro, unos 2,5 millones de dólares al año según las metas del programa. Las reparaciones totales de alumbrado bajaron de 70.000 en el ejercicio 2010 a 46.300 en 2012, un 34 % menos. Las de farolas sueltas pasaron de 23.500 en 2009 a 17.400 en 2012, un 26 % menos.

De las 98.000 luminarias LED instaladas hasta entonces, habían fallado 189, un 0,2 %. La Oficina les atribuye hoy una vida útil de al menos diez años, casi cinco veces más que las de sodio.

Bajo las farolas hay una red subterránea que la Oficina cifra hoy en unos 14.500 kilómetros de conductos. Por ellos pasan 43.450 kilómetros de cable de cobre. El programa cambió las lámparas, no esa red.

Luz blanca y cielo nocturno

El cambio de color fue una de las novedades más visibles para los vecinos. Según la presentación de 2013, la luz blanca se percibía como mucha más iluminación que el naranja del sodio. La reacción vecinal, que se esperaba negativa, fue sobre todo positiva.

También hubo quejas. Cuanto más fría era la temperatura de color, más avisos por deslumbramiento recibía la Oficina. La ciudad pedía entonces luminarias de 4000 K, y hoy su web dice que las LED se ajustan a un tono «más cálido».

La cuenca de Los Ángeles de noche vista desde el monte Wilson en 2008 y en 2012
La cuenca de Los Ángeles vista desde el monte Wilson en 2008, antes del programa (izquierda), y en 2012, con buena parte de las farolas ya cambiadas a LED (derecha). (Fotos: Oficina de Alumbrado Público de Los Ángeles)

Para el Departamento de Energía, el resplandor que tapa las estrellas depende sobre todo de la luz que escapa hacia arriba. En su resumen de la norma TM-37 explica que cualquier fuente que lo permita aporta más resplandor que una luz dirigida hacia abajo. Su herramienta de comparación ayuda a elegir la cantidad de luz adecuada y a atenuarla en las horas con poca gente.

El LED, al ser direccional, permite eliminar esa luz hacia arriba.

Ese mismo paso a la luz blanca es el que un satélite chino ha detectado en la España rural. Otros países prueban vías distintas, como las líneas fosforescentes de las carreteras de Malasia.

Ningún contador en las farolas

Las cifras de consumo de Los Ángeles son cálculos, no lecturas, porque en 2013 sus farolas no tenían medidores. La Oficina estimaba la energía con su sistema de información geográfica. Usaba la potencia de cada lámpara y el precio del kilovatio hora por franja horaria.

Por eso los documentos no siempre cuadran. La presentación situaba el gasto de 2008 en 190 millones de kilovatios hora y 16 millones de dólares. La alcaldía, en cambio, hablaba de 168 gigavatios hora y 15 millones.

Hasta la meta de ahorro aparece como un 60 % en una diapositiva y como un 40 % en la de resultados. El margen sobre lo previsto depende de cuál se tome.

Esa presentación también mostraba un 10,5 % menos de robos, hurtos de coches y actos vandálicos nocturnos entre 2009 y 2011. Con esos datos no se puede atribuir la bajada a las farolas.

Un 98 % en LED hoy

La segunda fase, con unas 20.000 farolas decorativas, empezó en 2014-2015 y terminó en 2018-2019.

Según la web de la Oficina de Alumbrado Público, que no indica fecha de actualización, el sistema ya es LED en un 98 % y ahorra un 64 % de energía: 114 gigavatios hora al año, unos 10 millones de dólares anuales y 67.000 toneladas menos de emisiones de carbono. La misma Oficina habla ahora de más de 220.000 farolas.

Para un ayuntamiento español, el 63 % de Los Ángeles es una referencia, no una garantía. La Oficina lo resumió en 2013 con un consejo de tres palabras, «confía, pero comprueba». No todo lo que prometen los fabricantes se cumple.

Foto: Oficina de Alumbrado Público de Los Ángeles

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