En una nave, una caja de cartón rebosa de fibra de vidrio blanca y enmarañada recuperada de palas eólicas retiradas. La fotografía, cedida por la empresa Carbon Rivers al Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), acompañaba en septiembre de 2022 el anuncio de que la compañía había logrado una pureza del 99,9 % en esa fibra reciclada.
Según aquel artículo del DOE, publicado el 13 de septiembre de 2022, Carbon Rivers ya había transformado «más de 100 toneladas» de palas, unas 90 toneladas métricas si, como es habitual en Estados Unidos, se trata de toneladas cortas, en mantas de fibra no tejida, granza termoplástica y filamento para impresión 3D. La empresa preparaba entonces una planta capaz de reciclar 5000 palas al año, de unas 9 toneladas cada una.
En julio de 2025, el Departamento de Medio Ambiente y Conservación de Tennessee (TDEC) envió a la compañía un aviso de infracción después de que una inspección oficial encontrara fibra triturada saliéndose de cajas de cartón almacenadas en una de sus instalaciones, muy cerca del río Clinch.
Por qué las palas eólicas cuestan tanto de reciclar
Una pala está hecha de un material compuesto, es decir, de fibras de vidrio o de carbono embebidas en resinas endurecidas que las mantienen unidas. Esa combinación aguanta décadas de viento y lluvia, y por esa misma razón cuesta mucho separar después sus componentes sin romper las fibras, que según el DOE suponen a menudo hasta el 50 % del compuesto.
En un informe presentado el 6 de enero de 2025, el DOE calculó que la infraestructura que ya existe en Estados Unidos podría procesar el 90 % de la masa de los aerogeneradores desmantelados. Las palas, los generadores y las cubiertas de las góndolas (la carcasa de la maquinaria) «probablemente resultarán más difíciles», añadía.
Calor sin oxígeno para separar la fibra
El método de Carbon Rivers se desarrolló con la Universidad de Tennessee en Knoxville (UTK), que en 2020 recibió financiación del DOE para llevarlo a gran escala.
Se basa en la pirólisis, un proceso en el que el calor intenso descompone las resinas en ausencia de oxígeno y las separa de la fibra de vidrio. La parte orgánica se convierte en gas de síntesis y aceite de pirólisis, que pueden usarse para producir energía, explica el DOE.
«En lugar de convertir simplemente las palas en áridos sin valor, […] podemos extraer el refuerzo de fibra de vidrio y usarlo para fabricar compuestos reciclados de mayor valor», explicaba en octubre de 2020 Ryan Ginder, profesor asistente de investigación de la UTK que dirigía el equipo universitario.
Ese 99,9 % se refiere a la limpieza de la fibra recuperada, y la cifra no dice qué parte de la pala completa acaba convertida en material reutilizable.
Lo que puede fabricarse con la fibra recuperada
Con procesos similares aplicados a residuos de coches, barcos o construcción, el DOE enumeró hilos textiles, compuestos para paneles de coche y granza para piezas de plástico, y explicó que la fibra reciclada puede fundirse de nuevo y mezclarse con fibra virgen para reforzar hormigón o fabricar materiales de construcción.
«Carbon Rivers es un ejemplo de inversión modelo que acelera la comercialización», dijo en 2022 Mike Derby, responsable del programa de tecnología eólica de la Oficina de Tecnologías de Energía Eólica (WETO) del DOE, convencido de que el proyecto mejoraría «de forma espectacular el reciclaje de turbinas».
«Con el novedoso proceso de Carbon Rivers, las palas que hoy se desmantelan pueden convertirse en las palas de aerogenerador y los vehículos eléctricos de mañana», afirmó en 2022 su fundador y consejero delegado, Bowie Benson. Otros proyectos aprovechan las palas casi enteras, como el puente estadounidense que usa palas eólicas como vigas o el aparcamiento de bicicletas danés cubierto con una pala desechada, y la carcasa de un aerogenerador austriaco se ha convertido en una minicasa.
Cajas rotas junto al río Clinch
El aviso del TDEC, fechado el 8 de julio de 2025, aparece entre los papeles que el Consejo Asesor de Calidad Ambiental de Oak Ridge adjuntó al orden del día de su reunión del 2 de octubre de 2025. La instalación está en el East Tennessee Technology Park, en el condado de Roane, y unos 3000 vecinos viven cerca.
El aviso se apoyaba en una inspección del 29 de mayo de 2025. En su informe, Molly Stanford, de la División de Gestión de Residuos Sólidos del TDEC, describió dos zonas con grandes cajas de cartón llenas de material fibroso triturado que, debilitadas por la intemperie, se volcaban y dejaban las fibras esparcidas por un área muy próxima al río Clinch. El TDEC dio a la empresa 30 días para retirar todas esas cajas, y el propio informe la invitaba a comunicar cualquier dato que considerara incorrecto.
El 23 de septiembre, el jefe del Gobierno del condado de Roane, Wade Creswell, y el administrador municipal de Oak Ridge, Randall W. Hemann, escribieron al comisionado del TDEC, David Salyers. Su carta recordaba que el vertido de «material fibroso triturado» seguía sin corregirse al menos desde el 16 de octubre de 2024 y que, según el informe de inspección, la empresa no había presentado un plan de respuesta en el plazo que vencía el 13 de junio de 2025.
«Si el TDEC no puede garantizar la salud ambiental de nuestra comunidad en lo que respecta a unas palas de molino en descomposición, eso socava gravemente la confianza que debemos depositar en su departamento para gestionar asuntos mucho más complejos relacionados con materiales nucleares», escribieron.
En una nueva inspección, el 27 de agosto de 2025, Stanford no encontró a nadie ni actividad de procesado, y describió grandes cajas de cartón debilitadas por la intemperie que se caían y dejaban salir un material fibroso esparcido por toda la zona.
En lugar de limpiar, anotó, la empresa había colocado una «“valla” de palas de molino» alrededor de las cajas, «en lo que parece un intento de ocultar el material». «Esta instalación no tiene supervisión ni control por parte de la dirección», escribió. También anotó que faltaba una puerta de cierre, aunque la empresa esperaba a que el Ayuntamiento la aprobara para instalarla.
En una carta del 11 de julio de 2025, Carbon Rivers había asegurado que «en los próximos 45 días» tenía previsto retirar «aproximadamente la mitad del inventario existente». Justo después de citar esa promesa, la inspectora añadió en su informe: «Esto no ha ocurrido».
Un ancla para placas solares flotantes
El 4 de mayo de 2026, la UTK contó el proyecto de fin de grado de Ben Holley y otros cuatro estudiantes de Ingeniería Civil y Ambiental, que diseñaron por encargo del instituto EPRI un ancla para amarrar placas solares flotantes.
«Nuestra ancla es bastante especial porque tiene una carcasa de hormigón impresa en 3D, y luego la rellenamos con una mezcla vertida in situ», explicó Holley. Para ese relleno, el equipo eligió una receta con palas de aerogenerador recicladas de Carbon Rivers.
«También estamos usando palas de aerogenerador recicladas en nuestro hormigón, así que hacemos energía limpia y además somos respetuosos con el medio ambiente», dijo. Los bloques curados se sumergieron en agua salada para comprobar si soltaban metales, si cambiaba el pH y cómo respondía una población de pequeñas gambas marinas.
Lo que las cifras no aclaran
Las cifras de la empresa que publicó el DOE no casan del todo, porque un segundo artículo del organismo, del 17 de octubre de 2022, ya hablaba de «unos pocos miles de toneladas métricas» recicladas y de una futura capacidad de «más de 50.000 toneladas métricas al año».
El 90 % del informe de 2025, por último, mide una capacidad potencial, y el propio DOE advierte de que la demanda de material, las tasas de vertido y las distancias de transporte pesarán mucho en que reciclar salga rentable.
La fuente principal es el artículo del Departamento de Energía de Estados Unidos sobre la tecnología comercial de Carbon Rivers para reciclar palas de aerogenerador, publicado el 13 de septiembre de 2022.
«A medida que la industria eólica crece y los residuos de palas suben a decenas, cientos de miles de toneladas y más, hace falta una solución mejor para el final de su vida útil que simplemente amontonarlas en el vertedero», había advertido Ginder en 2020.
Imagen: Carbon Rivers / U.S. Department of Energy













