El color rojo de Marte se debe sobre todo a la ferrihidrita, un óxido de hierro que contiene agua. Así lo concluye un equipo de las universidades de Brown y Berna en Nature Communications, en un artículo publicado el 25 de febrero de 2025. En su laboratorio, 1 parte de ferrihidrita por cada 2 de basalto molido imitó la luz que refleja el polvo marciano.
El autor principal es Adomas Valantinas, investigador posdoctoral en Brown, que empezó el trabajo durante su doctorado en Berna. Su modelo indica que el planeta se oxidó cuando aún tenía agua líquida. Hasta ahora se pensaba en un proceso lento y seco de miles de millones de años.
Hematita seca o ferrihidrita húmeda
Según la Agencia Espacial Europea (ESA), las sondas ya habían demostrado que el polvo de Marte está oxidado. El hierro de sus rocas reaccionó en algún momento con agua, o con agua y oxígeno del aire. Es un proceso parecido al que forma el óxido en la Tierra.
La duda era qué óxido concreto da el tono al planeta. Los datos de las naves no mostraban agua en ese componente del polvo, así que la respuesta habitual era la hematita. Ese mineral seco se habría formado poco a poco durante el periodo Amazónico, que empezó hace unos 3000 millones de años.
La ferrihidrita cuenta otra historia. En la Tierra aparece cuando el hierro se oxida deprisa en agua fría, con un pH cercano al neutro. Con calor, acaba transformándose en hematita.
Tres orbitadores y tres rovers
El equipo usó datos del Mars Reconnaissance Orbiter, de la NASA, y de Mars Express y Trace Gas Orbiter, de la ESA. También sumó medidas de los rovers Sojourner, Opportunity y Curiosity. Este último fotografió hace poco unos hoyos anchos y poco profundos en el monte Sharp.
Estos instrumentos registran cómo refleja y absorbe la luz el polvo. Cada mineral deja un patrón propio, que luego se compara con muestras conocidas. Colin Wilson, científico de proyecto de ambas sondas europeas, habla de «conjuntos de datos complementarios» reunidos por toda una flota internacional.
Polvo marciano hecho en Brown
En el laboratorio, los investigadores fabricaron polvo marciano artificial con varios óxidos de hierro. Una molienda avanzada dejó la ferrihidrita y el basalto, una roca volcánica, en granos de menos de un micrómetro, una milésima de milímetro. Es una centésima del grosor de un cabello humano.

Después midieron las mezclas con las mismas técnicas que usan las naves. La hematita, la goethita, la akaganeíta y la schwertmannita no encajaron con los espectros de Marte. La hematita falló incluso en un amplio rango de proporciones con basalto.
Con un 1 % de ferrihidrita no aparece el tono rojizo, y hace falta al menos un 10 %. El mejor ajuste llega con proporciones de entre el 20 % y el 33 %.
«No somos los primeros en considerar la ferrihidrita como la razón por la que Marte es rojo», reconoce Valantinas en la nota de Brown. Lo nuevo, añade, es haberlo probado con datos de observación y polvo marciano fabricado en el laboratorio.
El agua escondida en los granos
Si la ferrihidrita tiene agua, ¿por qué no la veían los estudios anteriores? Las mezclas dan la respuesta. Con granos tan finos y basalto oscuro alrededor, desaparecen dos señales de agua que el mineral puro sí muestra.
Los sulfatos de magnesio aportaron otra pieza. Al añadirlos, el equipo reprodujo una banda de absorción cercana a las 3 micras que el instrumento OMEGA, de Mars Express, ve en el polvo. Para los autores, esa señal de hidratación procede de la ferrihidrita y de los sulfatos.
966 horas en una cámara marciana
Faltaba saber si un mineral húmedo resiste en el Marte actual. El equipo lo expuso unos 40 días a dióxido de carbono a 6 milibares y a luz ultravioleta. La lámpara funcionó 678 horas hasta que falló, y la última medida llegó a las 966 horas.
La muestra perdió parte del agua pegada a sus partículas, pero los rayos X no detectaron cambios en su estructura. Según los cálculos del artículo, el frío marciano frenaría su paso a goethita durante más de 1016 años.
El estudio sitúa su origen en un periodo frío y húmedo, quizá hace unos 3000 millones de años. «Marte se oxidó antes de lo que pensábamos», resume Valantinas en el comunicado de la ESA. Luego, el viento trituró ese material y lo repartió por todo el planeta.
Otros trabajos también apuntan a agua antigua, como el que vio que el magma marciano llevaba agua y gases a la superficie. La NASA, que financió parte del estudio, cree que el hallazgo apoya un pasado potencialmente habitable.
Ningún grano analizado aquí
Encontrar huellas de agua no demuestra que Marte estuviera habitado. La ferrihidrita también se forma sin intervención biológica. Además, el propio artículo admite que su presencia generalizada en la superficie sigue en debate.
Las cantidades tampoco cuadran del todo. La proporción de óxido estimada coincide con lo que midió Curiosity en Rocknest, pero supera algo las cifras de Viking, Pathfinder y ChemCam.
La prueba definitiva exige muestras en un laboratorio terrestre. Jack Mustard, autor sénior, explica en la nota de Brown que los tubos del rover Perseverance permitirán «comprobar si esto es correcto». China prepara Tianwen-3 para traer al menos 500 gramos de Marte.
El estudio completo se ha publicado en Nature Communications.
Imagen: NASA/JPL-Caltech/USGS









