La terminal Este de Nador West Med, el nuevo puerto marroquí de la bahía de Betoya, ya ha superado su escala de prueba. Marsa Maroc lo anunció el 10 de septiembre de 2026 en su cuenta oficial. El vídeo muestra al portacontenedores MSC Nita atracado junto a las grúas nuevas.
El complejo está en la costa mediterránea de Marruecos, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Nador. Según el Gabinete Real, arrancará con capacidad para 5 millones de contenedores al año. A eso suma 35 millones de toneladas de graneles líquidos y sólidos.
MSC Nita, la escala de ensayo
La terminal la explota West Med Container Terminal (WMCT), filial de Marsa Maroc y de Terminal Investment Limited (TIL). TIL es la rama portuaria del grupo naviero MSC. Según WMCT, la escala de prueba confirmó que la terminal puede atender sus primeras escalas.

Antes del ensayo hubo varios meses de preparación de equipos, sistemas y plantillas, según la empresa. En el vídeo, las grúas descargan contenedores de MSC sobre camiones del muelle. Los equipos de Marsa Maroc dirigen las maniobras desde tierra.
Marsa Maroc afirma que la terminal está lista para recibir «a los mayores portacontenedores del mundo». El reparto de WMCT quedó cerrado en enero de 2026. Marsa Maroc tiene el 50 % más una acción, y TIL, el resto.
Cinco grúas de muelle desde junio
El primer lote de tres grúas de muelle llegó el 26 de junio de 2026. Las fabricó la empresa china ZPMC. Son del modelo Super Post-Panamax, pensado para portacontenedores de muy gran capacidad.
Un mes después, el 21 de julio, WMCT recibió otras dos grúas de muelle. Llegaron también ocho grúas de patio sobre neumáticos, las que apilan los contenedores en la explanada. Marsa Maroc fijó entonces la puesta en servicio en el último trimestre de 2026.
5,4 kilómetros de diques en Betoya
El 28 de enero de 2026, el rey Mohammed VI presidió en Casablanca una reunión dedicada al puerto. El comunicado del Gabinete Real dio por terminada la obra básica. Incluye 5,4 kilómetros de diques, 4 kilómetros de muelles y cuatro terminales energéticas.
Una de ellas será la primera terminal de gas natural licuado de Marruecos, con 5000 millones de metros cúbicos al año. Otra recibirá hidrocarburos. Hasta enero, el proyecto sumaba 51.000 millones de dirhams de inversión, 20.000 millones de ellos privados.
Esos 5 millones de contenedores son capacidad de arranque, que es distinto del tráfico real. El comunicado añade un potencial a largo plazo de otros 12 millones de contenedores. También prevé 15 millones de toneladas más de graneles líquidos.
Junto al puerto habrá zonas industriales y logísticas, con 700 hectáreas en una primera fase. Según la Casa Real, ya se han instalado allí los primeros operadores internacionales.
CMA CGM en la terminal Oeste
La segunda terminal de contenedores, la Oeste, será de Marsa Maroc (51 %) y de CMA Terminals (49 %). CMA Terminals pertenece al grupo naviero francés CMA CGM. Según su anuncio de octubre de 2025, abrirá por fases desde 2027.
Tendrá 900 metros de muelle, 18 metros de calado y 60 hectáreas en total. Al final contará con ocho grúas de muelle. Su capacidad prevista es de 1,8 millones de TEU al año, la unidad que equivale a un contenedor de unos 6 metros.
CMA CGM la presenta como un gran centro de transbordo, donde la carga pasa de un barco a otro, el mismo papel que busca Singapur con su megapuerto de Tuas. Es el negocio que disputan en el Mediterráneo occidental puertos españoles como Algeciras y Valencia. Valencia movió 5.662.661 TEU en 2025, según su autoridad portuaria.
Dragados, vertidos y pescadores
El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) prestó 200 millones de euros para la obra en 2015. En 2022 estudió otros 100 millones. Su ficha del proyecto lo clasifica en la categoría A, la de mayor riesgo ambiental y social.
Entre los impactos posibles, el BERD cita la pérdida de hábitats marinos y terrestres y la gestión del material dragado. Añade los vertidos, los residuos peligrosos, el ruido y el polvo. También señala a los pescadores que faenan en la playa de Betoya.
Aquel préstamo cubría solo la obra básica: diques, muelles y dragados. Las operaciones futuras, con hidrocarburos y graneles como el carbón, tendrán su propia evaluación ambiental. El ruido de los barcos ya preocupa en el Estrecho, donde las ballenas de Gibraltar sufren el tráfico marítimo.
En marzo de 2025, el BERD anunció un préstamo de 110 millones de euros para la zona económica anexa. El dinero ayuda a pagar una desaladora, dos depuradoras y alumbrado eficiente. Marruecos ya apuesta por decenas de plantas desalinizadoras en todo el país.
Sue Barrett, directora de Infraestructuras del BERD para Europa, Oriente Medio y África, defendió la operación. La describió como «un modelo replicable de zona económica digital resiliente al clima».
Sin cifras de tráfico comercial
Ni Marsa Maroc ni el Gabinete Real han publicado aún cuántos contenedores ha movido la terminal Este. Tampoco se sabe qué navieras harán escala fija. Sin esos datos no se puede medir cuánto tráfico restará a otros puertos del Mediterráneo.
No hay mediciones públicas del efecto real sobre la pesca o los fondos de Betoya. En su última revisión, el BERD pidió además estudiar el suministro de agua del puerto cuando ya funcione.
Imagen: Marsa Maroc / WMCT













