Actualizado el 31 de octubre de 2026 con la cronología documentada de avistamientos y expediciones, la explicación del espejismo, la cartografía del fondo marino y las fuentes, y con la corrección de distancias y fechas sin base de la versión anterior.
San Borondón no existe como isla. La llamada «novena isla» de Canarias es una leyenda medieval con avistamientos documentados durante siglos, y la Armada española, a través de su Instituto de Historia y Cultura Naval, la explica como un espejismo superior: un efecto de la luz sobre el mar que proyecta en el horizonte el «reflejo» de La Palma. Para la Armada, las expediciones que salieron a buscarla y las imágenes de satélite demuestran que no es real.
Lo de «novena» tiene su cuenta. Los historiadores, como Eloy Benito Ruano en su estudio «San Borondón, octava isla canaria», y la propia Armada hablan de la «octava isla», porque el archipiélago se contaba por sus siete islas con administración propia. Pero la Ley Orgánica 1/2018, que reformó el Estatuto de Canarias, incluye en su artículo 4.1 a La Graciosa. Con ella, Canarias suma ocho de las islas que sí existen en España, y la que aparece y desaparece pasa a ser, por pura aritmética, la novena.
Por qué aparece y desaparece
Un espejismo superior se forma cuando una capa de aire cálido queda encima de otra más fría (lo que se conoce como inversión térmica) y es lo bastante intensa para atrapar la luz en una especie de conducto. Según la clasificación de espejismos de Andrew T. Young, publicada en la web de la Universidad Estatal de San Diego, en ese caso la imagen invertida queda por encima de la normal. Aparte de los espejismos, la refracción puede producir el looming, que deja ver objetos que el horizonte normalmente oculta, y con inversiones muy fuertes llega la Fata Morgana, con imágenes repetidas que se alternan derechas e invertidas y se mueven. Trasladado a Canarias, lo que vería un testigo sería una costa real (La Palma, en la versión de la Armada) elevada y deformada sobre la línea del mar. Eso explicaría que unos días se vea y otros no.
Conviene leerlo con cautela, porque en las fuentes consultadas no hay ningún estudio que haya medido el fenómeno en Canarias. Los historiadores Luis Regueira Benítez y Manuel Poggio Capote, en un artículo de 2007 en el Anuario de Estudios Atlánticos, escriben que la isla se ve «ya sea por refracción o por reflexión de la luz, ya sea por cualquier otro fenómeno óptico». El debate viene de lejos. En 1772, José de Viera y Clavijo resumió en su historia de las islas tres posturas: la del vulgo, que lo atribuía a la providencia divina o a la magia diabólica; la de quienes defendían que la isla era real; y la de los críticos, que negaban que existiera fuera de la vista y la imaginación. Viera recogía además que en La Palma, El Hierro y La Gomera había quien sabía distinguir la tierra de una acumulación de nubes.
El fondo del mar al oeste de las islas también se ha cartografiado. En 2014, España presentó ante la ONU, para fijar el límite de su plataforma continental, los datos del fondo marino al oeste de Canarias, obtenidos con sonda multihaz (un sistema que barre el fondo con haces de sonido) y otros instrumentos en campañas de 2010 a 2013, con técnicos del Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto Español de Oceanografía y el Instituto Hidrográfico de la Marina. Cubren una amplia franja de mar al oeste de La Palma y El Hierro, y el resumen del documento no menciona San Borondón. Esa ciencia sí ha dado respuestas en otros casos, como qué hay bajo las Bermudas o el mapa de Zelandia, el continente casi sumergido.
Dónde está: en ningún sitio fijo
Regueira y Poggio resumen que la isla aparece «en localizaciones diferentes dentro de una amplia área geográfica». Fray Manuel Fernández Sidrón la situó en 1735 a 40 leguas de La Gomera y unas 20 de La Palma; otros testigos hablaban de 30 a 35 leguas, y Viera, de 40 desde La Palma. La expedición de 1604 la buscó a 28°53′ de latitud norte, y el cronista Abreu Galindo le dio unas coordenadas calculadas con un meridiano distinto del actual, que no sirven sobre un mapa de hoy. Tomando la legua marítima en unos 5,6 kilómetros, todo eso la coloca entre unos 110 y 220 kilómetros al oeste de las islas occidentales.
Las cifras que circulan en internet (y que daba la versión anterior de este artículo), 500 kilómetros desde El Hierro y 200 desde La Palma, son imposibles, ya que La Palma y El Hierro están a unos 100 kilómetros una de otra y ningún punto del mar puede quedar a esas dos distancias a la vez. Los 480 por 155 kilómetros de tamaño salen de Viera, que hablaba de 87 leguas de largo por 28 de ancho, y reflejan lo que se contaba en el siglo XVIII, no una medida.
Lo que vieron los testigos, de 2003 hacia atrás
La imagen más reciente que recogen Regueira y Poggio (2007) es un vídeo que el escritor y periodista Jaime Rubio Rosales grabó el 18 de octubre de 2003 desde San Andrés y Bañaderos, en Gran Canaria: unas protuberancias al noroeste, frente a la costa de Anaga (Tenerife). Las fuentes que hemos revisado no recogen ningún avistamiento posterior con autor identificado.
La foto más conocida la tomó Manuel Rodríguez Quintero (1897-1971) desde Las Martelas, en Los Llanos de Aridane (La Palma), unos meses antes de que se diera a conocer el 10 de agosto de 1958 con un texto de Luis Diego Cuscoy en ABC. El historiador Eloy Benito Ruano, en un estudio anterior al vídeo de 2003, la llamó el «último documento gráfico» de la isla y la reproduce, borrosa, en su estudio Cartografía canaria de la isla de San Borondón. Tiene derechos de autor, y por eso no la publicamos aquí.
Antes hubo testigos con nombre, que Regueira y Poggio fechan uno a uno. En junio y julio de 1770 la vio el padre Clavellina. El 3 de mayo de 1769, fray Pedro Laso la observó desde el mediodía hasta la puesta de sol y la situó a unas 30 leguas de La Palma, y el 3 de mayo de 1759 unas cuarenta personas la vieron a la vez desde Alajeró (La Gomera). Hubo otro avistamiento el 23 de mayo de 1735. En 1730 se repitió el 25 de abril, en junio y en julio, y el beneficiado de Tijarafe, Juan Smalley, llegó a dibujarla. El más antiguo de esta lista, el 29 de julio de 1723 en El Hierro, acabó con fray Luis Rey improvisando un exorcismo contra la aparición.
Dos siglos de expediciones
Alfonso V de Portugal llegó a conceder derechos sobre la isla en documentos que Regueira y Poggio identifican con San Borondón: el 29 de octubre de 1462 al infante don Fernando, después de que Gonzalo Fernandes asegurara haberla visto en 1461, y en 1473 a la infanta Beatriz (12 de enero) y a Ruy Gonçalves da Câmara (21 de junio). Desde Canarias, ninguna de las búsquedas documentadas consiguió desembarcar. Estas son, de la última a la primera:
| Año | Quién | Qué pasó |
|---|---|---|
| 1721 | Juan Franco de Medina, enviado por el gobernador Juan Mur y Aguerre | Salió el 11 de noviembre en la balandra San Telmo, con dos capellanes. Volvió sin hallarla |
| 1604 | El piloto Gaspar Pérez de Acosta y fray Lorenzo Pinedo | Salieron el 9 de agosto rumbo a los 28°53′ N. Ni rastro tras muchos días |
| Hacia 1592 | Galderique Pagés | Preparaba otro intento, según el ingeniero Leonardo Torriani |
| 1570 | Hernando de Villalobos y Melchor de Lugo | Dos empresas el mismo año, sin resultado |
| 1556 | El portugués Roque Nunes | Tras día y medio de búsqueda dijo haberla alcanzado, pero volvió sin desembarcar |
| 1537 | Gabriel de Socarrás | Firmó una capitulación (un contrato con la Corona) para buscar «San Bernardo». Sin resultado |
| 1526 | Los palmeros Fernando Álvarez y Fernando de Troya | Sin resultado |
| 1519 | Francisco Fernández de Lugo, regidor de La Palma | Propuso a la Corona buscar «Sant Blandián» |
Dos datos corrigen lo que se lee en muchas webs. La expedición de Melchor de Lugo era casi desconocida hasta que la documentaron Regueira y Poggio en 2007, y el capitán de 1721 no fue un tal Gaspar Domínguez: ese nombre procede de un error de Viera que los dos historiadores señalan en su estudio.
Un santo irlandés y un pez gigante
El nombre viene de san Brandán de Clonfert, un monje irlandés del siglo VI (vivió hacia 489-576, según Benito Ruano), cuyo viaje se cuenta en la Navigatio Sancti Brandani. El relato es muy posterior, ya que la base de datos CODECS, de la Fundación A. G. van Hamel para los Estudios Celtas, lo sitúa entre principios del siglo VIII y finales del IX. Su episodio más conocido es el de los monjes que desembarcan en una isla que resulta ser el lomo de un pez gigantesco, Jasconius, la célebre isla-ballena.
En Canarias, Brandán acabó en Borondón. Benito Ruano recoge una veintena de formas del nombre (Bendan, Brendan, Brandán, Blandán, Barandán, Borondón, Bolondrón, Borombón y otras). Samborondón, que también se ve escrito, aparece ya en un manuscrito anónimo del siglo XVIII que reproducen Regueira y Poggio. El historiador apunta además un precedente clásico, las Islas Afortunadas de Plinio y Ptolomeo, en especial una llamada Aprositus («inaccesible»), que acabó fundida con San Borondón, aunque es una hipótesis. Hay islas donde casi nadie puede desembarcar por razones bien reales; en esta, ninguna expedición organizada para buscarla llegó a pisarla.
En el mapamundi de Hereford, de hacia 1300, una inscripción llama «islas de San Brandán» a las seis Islas Afortunadas, según la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y el historiador Diarmuid Scully explicó en el Congreso Medieval Internacional de Leeds de 2015 que las coloca en el extremo occidental, más allá del estrecho de Gibraltar. El portulano de los hermanos Pizzigani, de 1367, ya dibuja a san Brandán bendiciendo la isla de su nombre entre las Canarias, según el pie de foto de Benito Ruano. Ortelius, en 1570, se la llevó al Atlántico norte, y un mapa de Guillaume Delisle del siglo XVIII la devolvió al oeste del archipiélago como «Isle de St. Borondon». La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos reunió varios de esos mapas en un artículo de 2021 donde pueden verse.
Fuentes
- Luis Regueira Benítez y Manuel Poggio Capote, «Una expedición de Melchor de Lugo para descubrir la isla de San Borondón (1570)», Anuario de Estudios Atlánticos, nº 53, 2007.
- Eloy Benito Ruano, «Cartografía canaria de la isla de San Borondón», V Coloquio de Historia Canario-Americana.
- Armada Española, Instituto de Historia y Cultura Naval (texto adaptado del libro de Javier Ablanque, 2023).
- Andrew T. Young, «Types of Mirages» (Universidad Estatal de San Diego).
- Reino de España, presentación ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU sobre el oeste de Canarias, 2014.
- Ley Orgánica 1/2018, de reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias (BOE, 6 de noviembre de 2018).













