El sistema solar tiene ocho planetas y ninguno pertenece a una clase muy común alrededor de otras estrellas, la de las supertierras. Un estudio de Mutlu Yıldız, profesor del Departamento de Astronomía y Ciencias Espaciales de la Universidad de Ege, en Turquía, propone que el Sol joven se tragó una supertierra de 5,6 masas terrestres y que la huella química de aquel planeta sigue hoy bajo sus capas exteriores.
El trabajo, publicado el 10 de septiembre de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, compara simulaciones de la evolución del Sol con mediciones muy precisas de su interior. «Nuestro nuevo estudio sugiere que un planeta varias veces más masivo que la Tierra pudo caer en el Sol joven y dejar una huella química duradera en lo más profundo de su interior», explicó Yıldız en la nota de prensa de la Royal Astronomical Society.
Un planeta intermedio que falta en el sistema solar
Una supertierra es un planeta con más masa que el nuestro y menos que Neptuno. Según la NASA, estos mundos llegan hasta 10 veces la masa terrestre y pueden estar hechos «de gas, de roca o de una combinación de ambos», de modo que el nombre no dice nada sobre si son habitables.
Hay supertierras en estrellas vecinas, como GJ 251 c, una supertierra en la zona habitable de su estrella a 18 años luz, mientras que entre la Tierra y los gigantes helados del sistema solar hay un salto sin ningún planeta en medio.
«La ausencia de supertierras en nuestro sistema solar es algo sorprendente, dado que más de la mitad de los sistemas exoplanetarios observados contienen una», dijo en 2016 Rebecca Martin, astrofísica de la Universidad de Nevada en Las Vegas (UNLV).
La hipótesis que planteó la UNLV en 2016
Martin y su colega Mario Livio simularon cómo se forman estos planetas en el disco de gas y polvo que rodea a una estrella recién nacida, y sugirieron que el Sol pudo tener supertierras dentro de la órbita de Mercurio.
«Creemos que la razón por la que no tenemos supertierras es que se formaron en esta parte interior de nuestro sistema solar, donde ahora no hay nada, y barrieron todo el material sólido antes de caer en el Sol», explicó Martin en una nota de la UNLV del 3 de mayo de 2016.
«El trabajo anterior proponía que una supertierra pudo formarse y migrar hasta el Sol joven. Nuestro artículo se pregunta si el propio Sol podría conservar todavía pruebas observables de que ese engullimiento ocurrió de verdad, y creemos que sí», resumió Yıldız.
Un Sol simulado con un planeta dentro
El punto de partida son dos problemas antiguos de la física solar. Los modelos estándar, que calculan la estructura del Sol a partir de la física conocida, fallan al reproducir la velocidad del sonido justo debajo de la zona convectiva y la profundidad de esa zona, que es la capa exterior donde el gas sube y baja llevando el calor hacia la superficie.
Esas medidas internas salen de la heliosismología, que deduce el interior del Sol a partir de las vibraciones de su superficie, y que ha servido para ver que el latido interior del Sol ha ido cambiando durante 40 años.
«Nos interesaba saber si estos problemas podían tener un origen común en la historia química temprana del Sol», explicó Yıldız. «Como los planetas están hechos de un material químicamente distinto del gas del disco, nos preguntamos si el engullimiento temprano de un planeta podría haber dejado una firma química dentro del Sol joven».
Para comprobarlo usó MESA, un programa de código abierto que simula la evolución de las estrellas. Al Sol todavía en formación le añadió primero material rico en elementos pesados, que representa al planeta, y después gas pobre en esos elementos procedente del disco.
El modelo que mejor encaja, llamado DD1020, combina ese engullimiento con mezcla turbulenta y apunta a un planeta de unas 5,6 masas terrestres, un tercio de la masa de Neptuno. Otros modelos cercanos dan entre 5 y 10 masas terrestres, y en el mejor modelo el material disuelto queda justo por debajo de la zona convectiva, donde altera la opacidad, es decir, lo que le cuesta a la radiación atravesar el gas.
El autor probó también explicaciones alternativas, como otras tablas de opacidad, otra ecuación de estado o distintas formas de mezcla del gas. Los modelos de control sin planeta, escribe, «mejoran el acuerdo solo parcialmente», y un análisis estadístico indica que la mejora no se debe solo a que el modelo con planeta tenga más parámetros que ajustar.
«Pensábamos que el engullimiento de un planeta podía afectar a la estructura solar, pero no esperábamos que los cálculos convergieran en un rango de masas de supertierra tan concreto», reconoció Yıldız. «Ese fue uno de los resultados más interesantes del estudio».

El litio que le falta a la superficie del Sol
La segunda pista es el litio. Según el estudio, la nebulosa de la que nació el sistema solar tenía una abundancia de litio parecida a la de los meteoritos, y la superficie del Sol tiene hoy más de cien veces menos. Este elemento se destruye cuando baja a capas lo bastante calientes, por eso su escasez sirve para seguir cómo se mezcla el gas en el interior.
El modelo reproduce ese déficit con tres condiciones. El material incorporado tiene que ser pobre en litio, el planeta debe tener entre 4,6 y 5,8 masas terrestres y la mezcla bajo la zona convectiva ha de ser lo bastante limitada para conservar el exceso de elementos pesados que piden las medidas heliosísmicas.
Una supertierra rocosa llegaría casi entera
Queda la duda de si un planeta sobreviviría al entrar en una estrella. Entre la superficie y la base de la zona convectiva, la presión del gas aumenta casi nueve órdenes de magnitud y la densidad, más de seis, y esa presión comprime el planeta, reduce la superficie que expone al gas y frena su desgaste por ablación, la pérdida de material por calor y fricción.
«Los cálculos […] muestran que una supertierra compacta y rocosa puede perder muy poca masa al atravesar la envoltura convectiva del Sol y alcanzar la base de la zona convectiva conservando en gran medida su integridad», explicó el investigador en la nota de la Universidad de Ege.
Que una estrella se trague un planeta tiene precedentes. El artículo cita a ZTF SLRN-2020, una estrella cuya emisión infrarroja confirmó la caída de un planeta, y estudios que hallan rastros químicos de planetas ingeridos en cerca de una cuarta parte de las estrellas parecidas al Sol en sistemas binarios.
Dev Dilek, el nombre del planeta hipotético
Yıldız bautizó al planeta de su mejor modelo como Dev Dilek. «He llamado a este planeta hipotético “Dev Dilek”. “Dev” hace referencia a su tamaño de supertierra, y “Dilek”, a la relación con Tilek o Dilek, el nombre de Mercurio en la antigua cultura turca», explicó en la nota de su universidad del 17 de septiembre.
En el artículo lo describe como un planeta «parecido a un super-Mercurio», rico en elementos pesados como el planeta más cercano al Sol, en cuya órbita la sonda BepiColombo intentará quedar atrapada en noviembre.
Lo que el estudio todavía no demuestra
El propio autor marca los límites. «No sería correcto decir que hoy hemos demostrado de forma concluyente que el Sol se tragó un planeta», advirtió en la nota de la Universidad de Ege.
Sus modelos son unidimensionales y siguen la química del episodio sin simular el choque en sí. Yıldız llama a sus cálculos de supervivencia una evaluación «de primer orden» y admite que falta tratar a la vez la órbita, el calor, las ondas de choque y la estructura del planeta mientras se deshace.
Dónde estarían hoy los restos de Dev Dilek
Si Dev Dilek existió, sus restos estarían en una capa estrecha bajo la zona convectiva, justo donde los modelos estándar más se desvían de las observaciones. Si la heliosismología u otras observaciones independientes confirmaran esa huella, según Yıldız, habría pruebas muy sólidas de un suceso ocurrido hace miles de millones de años.
El estudio completo se ha publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
«El siguiente paso es comprobar si estas huellas pueden detectarse de forma independiente», concluyó Yıldız en la nota de la Royal Astronomical Society.
Imagen: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI)













