¿Puede una depuradora esconder una pequeña fortuna? Un estudio nacional publicado en 2017 estimó que las aguas residuales y los lodos de Suiza transportaban cada año unos 43 kilogramos de oro y 3.000 kilogramos de plata. La valoración oficial fue de unos tres millones de francos suizos.
La imagen de joyas bajando por el váter es irresistible, pero engañosa. Los investigadores detectaron cantidades diminutas y dispersas en el agua tratada y en el lodo, vinculadas en buena medida a actividades industriales como la relojería y el refinado de oro. Hablar de un tesoro doméstico simplifica demasiado.
Una radiografía de 64 depuradoras
La investigación fue firmada por un equipo del Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuáticas, conocido como Eawag, encabezado por Bas Vriens y con Michael Berg entre sus autores. Encargado por la Oficina Federal del Medio Ambiente de Suiza, el trabajo analizó 69 elementos en lodos y aguas tratadas de 64 depuradoras municipales, además de muestras tomadas en grandes ríos.
Los elementos traza son sustancias presentes en cantidades muy pequeñas. El lodo de depuración es el residuo espeso que queda después de separar buena parte de los sólidos del agua residual. Con esas mediciones, el equipo calculó cantidades medias por habitante y las proyectó al conjunto del país.
De dónde sale el oro
Las concentraciones cambiaban mucho entre unas instalaciones y otras. En el Jura aparecieron niveles elevados de rutenio, rodio y oro que Eawag relacionó de forma probable con la industria relojera, mientras que en varios puntos del Tesino la presencia de oro se asoció a las refinerías de la región.
Una red de saneamiento mezcla descargas de viviendas, hospitales, comercios y fábricas. El patrón geográfico permite inferir que buena parte de esos picos procedía de actividades industriales locales, no de personas tirando joyas al retrete. El inodoro es solo una puerta de entrada a una red mucho mayor.
Recuperarlo no sale a cuenta
A escala nacional, Eawag concluyó que recuperar los metales del agua o del lodo no resultaba rentable con las concentraciones observadas. Los tres millones de francos representaban el valor teórico de unos materiales muy dispersos, no un beneficio listo para cobrar.
Hubo una posible excepción. En algunas instalaciones del Tesino, la concentración de oro en el lodo era lo bastante alta como para considerar su recuperación. Pero separar y purificar un metal tan diluido cuesta dinero, y la factura puede comerse el tesoro.
La huella y el recurso
En la gran mayoría de los puntos, las concentraciones no planteaban una preocupación ecotoxicológica conocida y permanecían por debajo de los límites disponibles. El cobre y el zinc merecieron atención en unas pocas muestras, y los autores advirtieron de que todavía se sabe poco sobre varios elementos de uso reciente.
El objetivo principal era seguir el recorrido de los materiales. El estudio estimó que las depuradoras aportaban el 83 por ciento del gadolinio que llegaba a los ríos y cerca de la mitad del fósforo presente en los grandes cauces suizos. En la práctica, las plantas funcionan como filtros, pero también como observatorios de lo que consume y desecha una sociedad.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que las aguas residuales pueden utilizarse para mejorar suelos, producir biogás y recuperar agua tras un tratamiento adecuado. La Comisión Europea recuerda que el lodo también puede contener metales pesados, patógenos y otras sustancias químicas, de modo que cualquier aprovechamiento debe estar controlado.
El váter no es una papelera
El caso suizo no significa que los hogares estén desperdiciando oro, pero sí deja una lección cotidiana. Canal de Isabel II recuerda que las toallitas húmedas no se desintegran bien, pueden formar grandes atascos y deben ir a la papelera, incluso cuando el envase sugiere que pueden tirarse por el inodoro.
El Ministerio para la Transición Ecológica advierte de que verter aceite de cocina por el fregadero o el váter aumenta los atascos y encarece la depuración. Recomienda guardarlo en un recipiente cerrado y llevarlo a los sistemas municipales de recogida. Los medicamentos caducados o innecesarios deben depositarse en el Punto SIGRE de la farmacia, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Una cifra con fecha
Hay un matiz imprescindible. Los 43 kilogramos de oro y los 3.000 de plata proceden de un estudio publicado en 2017, por lo que describen una estimación de aquel periodo y no una lectura en tiempo real de las alcantarillas suizas.
La nota oficial valoró ambos metales en unos tres millones de francos suizos. Con el tipo de cambio oficial del 10 de octubre de 2017, esa suma equivalía a unos 2,6 millones de euros, ligeramente por debajo de los 2,7 millones difundidos en algunas conversiones. La moneda suiza es, por tanto, la referencia más fiel al trabajo original.
El estudio principal se publicó en Environmental Science & Technology.



