Windhoek, la capital de Namibia, convierte aguas residuales en agua potable desde 1968, cuando el municipio construyó la planta de Goreangab. La instalación actual abrió en 2002 y produce 21.000 metros cúbicos diarios, unos 21 millones de litros, según su operadora, WINGOC.
El Ayuntamiento de Windhoek calcula que esa agua aporta cerca del 20 % del suministro de la ciudad. Antes de llegar al grifo pasa por una depuradora y por diez etapas de tratamiento. Luego se mezcla con agua de otras fuentes.
Lluvia de 300 milímetros anuales
La ciudad está en el centro de Namibia, uno de los países más secos de África. WINGOC escribe que Windhoek vive «bajo la amenaza constante» de quedarse sin agua. Todas las fuentes naturales de los alrededores ya están aprovechadas, añade.
Veolia, socia mayoritaria de la operadora, sitúa la lluvia media entre 300 y 350 milímetros al año. Según su ficha del proyecto, el calor evapora el 83 % de esa agua. Apenas un 1 % llega a filtrarse en el suelo.
Por eso la ciudad lleva más de medio siglo tratando sus aguas residuales como un recurso. Veolia añade que el agua recuperada cuesta menos que traerla del río Okavango. También sale más barata que desalar agua del Atlántico.
De 1968 a Nueva Goreangab
WINGOC presenta a Windhoek como la primera ciudad del mundo que bebió agua obtenida directamente de sus aguas residuales. Durante más de 30 años, la planta original fue una fuente adicional para sus vecinos.
La nueva planta se diseñó con esa experiencia, con investigación local y con ayuda de expertos internacionales. La explotan Veolia, con el 67 %, y el grupo Wabag, con el 33 %. Su contrato de 20 años con el ayuntamiento se firmó en 2001.
Desde 2008, la planta recibe solo efluente secundario de la depuradora de Gammams. Hasta entonces también podía usar agua de la presa de Goreangab, el embalse que da nombre a la instalación.
Diez pasos desde Gammams
Según WINGOC, el trabajo empieza en la red de alcantarillado. Los vertidos industriales y otras aguas potencialmente tóxicas se desvían del caudal doméstico. Solo ese caudal doméstico se depura y pasa a Goreangab.
En la planta se añaden ozono, permanganato potásico y cloruro férrico para agrupar las partículas en flóculos. Unas burbujas microscópicas de aire los suben a la superficie. Allí forman una capa de espuma que se retira cada cierto tiempo.

Después llegan los filtros de antracita y arena y una segunda ozonización. La descripción técnica de las diez etapas explica que el ozono desinfecta y rompe compuestos orgánicos, incluidos restos de fármacos. Así, los microorganismos del carbón activo biológico pueden degradarlos.
Un filtro de carbón activo granular retiene lo que queda disuelto. Las membranas de ultrafiltración eliminan las últimas partículas, bacterias y virus. Al final se añaden cloro y sosa cáustica, y el agua sale hacia la estación de bombeo New Western.
Biomonitorización y laboratorio acreditado
WINGOC llama a su método «barreras múltiples». Para cada contaminante peligroso hay al menos dos procesos eficaces, y a menudo tres o más. Si uno falla, el siguiente sigue reteniendo el problema.
La operadora asegura que no se ha detectado «ningún efecto negativo para la salud» por usar esta agua desde 1968. El dato sale de programas intensivos de biomonitorización y de otros análisis.
El 22 de mayo de 2026, el ayuntamiento enseñó a la prensa Gammams, su laboratorio y Goreangab. Según el comunicado municipal, el proceso completo dura unos cinco días de media. El laboratorio que vigila el agua tiene desde 2015 la acreditación de SADCAS, el organismo regional de África austral.

Segunda planta con préstamo alemán
El banco alemán de desarrollo KfW y el Ministerio de Finanzas namibio firmaron un préstamo el 12 de diciembre de 2023. Son 1.026.650.000 dólares namibios, unos 50 millones de euros. Según la Embajada de Alemania en Windhoek, pagarán la mejora de las depuradoras de Gammams y Otjomuise.
Esas obras deben garantizar agua de entrada para una segunda planta de reutilización potable directa, la DPR 2. KfW también la financia. La embajada describe el abastecimiento de esta ciudad de más de 400.000 habitantes como «cada vez más precario».
En Texas, El Paso Water construye su Pure Water Center, con apertura prevista en 2029. Producirá hasta 10 millones de galones diarios, unos 37,9 millones de litros, y los enviará directamente a la red. En Europa, Francia ya estudia usar las depuradoras como reserva estratégica tras la sequía en 79 departamentos.
Un quinto o un cuarto
Las fuentes oficiales no siempre dan las mismas cifras. El ayuntamiento habla de cerca del 20 % del suministro. Veolia escribió en septiembre de 2026 que la planta cubre alrededor de una cuarta parte de la demanda.
WINGOC y Veolia describen diez pasos de tratamiento, mientras que el comunicado municipal de mayo habla de nueve etapas. Ninguna fuente consultada publica aún el calendario ni la capacidad final de la DPR 2.
El resto del agua de Windhoek llega de NamWater, la empresa nacional, y de pozos municipales cuando hace falta. Como otras regiones secas que buscan nuevas fuentes de agua potable, la ciudad mezcla esas aguas con la recuperada antes de repartirla.
Foto: WINGOC












