Medio Ambiente

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales en España

España pierde cada día cientos de ovejas y decenas de cabras destinadas al pastoreo, una actividad considerada clave para reducir el combustible vegetal y prevenir grandes incendios forestales.

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales en España

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales en España. La ganadería extensiva consiste en la cría de ganado, principalmente ovejas, cabras, vacas y caballos, en grandes áreas de terreno que suelen estar en zonas rurales o montañosas.

Este sistema se basa en el aprovechamiento de pastos naturales y en un manejo tradicional que requiere menos inversión en infraestructura, por lo que resulta más sostenible en términos económicos en ciertos contextos. Sin embargo, en las últimas décadas, la modernización de la agricultura, la urbanización creciente, el abandono rural y la incorporación de sistemas intensivos y más tecnificados han contribuido a que la ganadería extensiva pierda relevancia.

Además, la competencia con sectores como la agricultura intensiva o la industria alimentaria, junto con la falta de incentivos y apoyo institucional, ha provocado que muchos pequeños productores abandonen estas prácticas, dejando en desuso grandes extensiones de tierra que antes estaban gestionadas por ganaderos tradicionales.

Este abandono de las tierras ha favorecido la proliferación de matorrales, arbustos y vegetación secundaria que, si no son gestionados adecuadamente, se convierten en combustible para los incendios forestales. La acumulación de biomasa vegetal en zonas rurales y montañosas no gestionadas constituye uno de los principales factores que incrementan la vulnerabilidad del territorio ante incendios de gran escala.

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales en España debido al continuo descenso del número de animales destinados al pastoreo. La falta de rentabilidad, el escaso relevo generacional y el abandono del medio rural están acelerando la desaparición de una actividad considerada una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de grandes fuegos.

Los últimos censos oficiales reflejan una tendencia preocupante: el país pierde cada día una media de 520 ovejas y 82 cabras, lo que se traduce en una reducción cercana a dos millones de cabezas de ovino y 300.000 de caprino durante la última década.

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales por el descenso del pastoreo

Los datos oficiales muestran que la cabaña ganadera continúa reduciéndose de forma constante. En apenas diez años, el censo de ovino ha caído un 11,11 %, mientras que el de caprino se ha reducido un 12,3 %.

Este retroceso preocupa especialmente porque el pastoreo extensivo elimina de forma natural gran parte del combustible vegetal que alimenta los incendios forestales. Al consumir hierbas, matorrales y restos vegetales, ovejas y cabras ayudan a mantener los montes más limpios y dificultan la propagación de las llamas.

Desde la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino (Interovic) recuerdan que el pastoreo y la trashumancia siguen siendo unas de las herramientas preventivas más eficaces y económicas frente a los incendios.

El sector reclama ayudas para garantizar su supervivencia

Los últimos censos oficiales reflejan una tendencia preocupante: el país pierde cada día una media de 520 ovejas y 82 cabras, lo que se traduce en una reducción cercana a dos millones de cabezas de ovino y 300.000 de caprino durante la última década.

Interovic reclama un mayor apoyo institucional para que la actividad resulte económicamente viable y pueda atraer a nuevos profesionales.

La organización considera imprescindible asegurar el relevo generacional, además de incentivar el consumo de carne y productos procedentes de la ganadería extensiva durante todo el año, como vía para mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

La preocupación coincide con la declaración de 2026 como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores por parte de Naciones Unidas, una iniciativa que busca impulsar políticas públicas para proteger estos sistemas ganaderos y promover una gestión sostenible de los pastizales.

Menos ganado significa más combustible en los montes

El presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos y Ganaderas en Extensivo (Anggex), Felipe Molina, lamenta que España haya perdido cerca del 30 % de su cabaña ganadera extensiva en los últimos veinte años.

Aunque reconoce que el ganado no puede impedir por sí solo un incendio, sostiene que sí reduce notablemente su intensidad y facilita las labores de extinción al disminuir la cantidad de vegetación disponible para arder.

Molina defiende que los ganaderos reciban una compensación económica por el servicio ambiental que prestan, recordando que extinguir una hectárea incendiada puede costar alrededor de 10.000 euros, mientras que incentivar el pastoreo supondría aproximadamente 200 euros por hectárea.

La falta de relevo amenaza el futuro del medio rural

El presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos y Ganaderas en Extensivo (Anggex), Felipe Molina, lamenta que España haya perdido cerca del 30 % de su cabaña ganadera extensiva en los últimos veinte años.

La escasa rentabilidad y las dificultades para vivir en las zonas rurales siguen alejando a las nuevas generaciones del pastoreo.

Julián Piracés, vinculado desde hace décadas al sector ovino y caprino, considera que el fuerte descenso del número de explotaciones responde también a la falta de condiciones atractivas para fijar población en el medio rural.

Por ello reclama políticas que favorezcan la vida en los pueblos, mejoren los servicios y ofrezcan estabilidad económica a quienes deciden desarrollar su actividad ganadera en estos territorios.

El ejemplo de una nueva generación de pastores

Alicia Fernández, de 32 años, representa uno de los ejemplos de relevo generacional que el sector quiere impulsar. Tras estudiar y trabajar fuera de su localidad natal, regresó a La Matea (Jaén) para hacerse cargo de la explotación familiar de ovino, incorporando además ganado bovino.

La joven pastora recuerda que cada jornada de pastoreo contribuye directamente a reducir el riesgo de incendios, ya que los animales consumen hierbas, matorrales y restos vegetales que, de otro modo, actuarían como combustible.

Fernández considera que la ganadería extensiva está infravalorada, ya que además de producir alimentos de calidad ayuda a conservar los paisajes, mantener la biodiversidad y sostener la vida económica y social de muchas zonas rurales.

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales, una combinación que preocupa tanto al sector como a los expertos en gestión forestal. La desaparición progresiva del pastoreo reduce una de las herramientas naturales más eficaces para controlar la acumulación de vegetación en los montes.

Ganaderos, organizaciones profesionales y organismos internacionales coinciden en que reforzar la rentabilidad del pastoreo, impulsar el relevo generacional y reconocer los servicios ambientales que presta esta actividad será clave para proteger los bosques y reducir el impacto de los grandes incendios en los próximos años.

La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales en España; explicado en 15 segundos

¿La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales?

Sí. La ganadería extensiva pierde fuerza mientras aumentan los incendios forestales debido al descenso del número de ovejas y cabras dedicadas al pastoreo y a la falta de rentabilidad del sector.

¿Por qué el pastoreo ayuda a prevenir incendios?

Porque ovejas y cabras eliminan hierbas, matorrales y restos vegetales, reduciendo el combustible disponible para que el fuego se propague con rapidez.

¿Cuánto ha disminuido la cabaña ganadera en España?

En la última década se han perdido casi dos millones de ovejas y 300.000 cabras, con descensos del 11,11 % en ovino y del 12,3 % en caprino.

¿Qué reclama el sector ganadero?

Los profesionales piden más apoyo institucional, incentivos económicos para el pastoreo, medidas que favorezcan el relevo generacional y un mayor reconocimiento del papel de la ganadería extensiva en la prevención de incendios y la conservación del medio rural.

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