Los humedales costeros del Mediterráneo son ecosistemas de enorme valor ecológico, ya que actúan como refugio de biodiversidad, reguladores hídricos y barreras naturales frente a fenómenos extremos. Sin embargo, el cambio climático está poniendo en riesgo su supervivencia, especialmente por el aumento del nivel del mar.
Ante esto, surgen nuevos estudios y trabajos que trabajan en impedir la desaparición de estas zonas húmedas. Es el caso del proyecto REST-COAST que se centra en soluciones para mitigar esos efectos en pro de estabilizar las áreas de humedales.
Humedales a merced de un cambio climático sin freno
El centro tecnológico Eurecat ha llevado a cabo, junto con otras instituciones y universidades europeas, un estudio sobre los efectos del cambio climático, especialmente los vinculados al aumento del nivel del mar, en la desaparición de los humedales en las costas mediterráneas, que apunta a la necesidad de aplicar acciones para evitar que estas formaciones puedan desaparecer antes de finales de siglo.
El estudio, realizado en el marco del proyecto europeo REST-COAST, coordinado por el Laboratorio de Ingeniería Marítima de la UPC, propone un conjunto de medidas de mitigación del cambio climático que podrían contribuir a estabilizar las áreas de humedales, como la restauración de hábitats de manera activa o pasiva o la adopción de sistemas de bypass, es decir, trasvase, de sedimentos.
“Los humedales costeros son ecosistemas valiosos, con una biodiversidad intrínseca importante y que proporcionan servicios ecosistémicos destacados como la captura de carbono, la protección costera, la purificación del agua, la producción de alimentos y la provisión de hábitat. Por eso es importante su conservación en el Mediterráneo”, explica el director del Centre en Resiliència Climàtica, Carles Ibáñez. Según señala, “el aumento del nivel del mar supone una gran amenaza para la supervivencia de estas formaciones”, por lo cual se han evaluado los riesgos actuales y se han identificado los factores que determinarán cambios futuros.
Para hacerlo, se ha utilizado una versión adaptada del Global Coastal Wetland Model (GCWM) y una base de datos diseñada para analizar los impactos físicos y socioeconómicos del aumento del nivel del mar en el Mediterráneo, que han permitido examinar diferentes escenarios de cambio climático, crecimiento poblacional, gestión costera, aportación de sedimentos y posibilidad de migración de los humedales hacia el interior.
De acuerdo con el estudio, en el mejor de los casos contemplados, la pérdida sería del 8 por ciento, mientras que en los escenarios de cambio climático más extremos y sin aplicar medidas, la desaparición sería prácticamente completa, con una pérdida del 92 por ciento de la extensión actual de marismas.
Futuro dramático en algunos países
“En países como Egipto, Francia y Argelia se pronostica que la pérdida será casi total antes del 2.100 si se mantienen los niveles actuales de gestión costera y suministro de sedimentos”, apunta el investigador de la Unidad de Soluciones Climáticas y Servicios de Ecosistemas de Eurecat Nuno Caiola. Una de las principales soluciones que presenta el estudio para intentar mitigar los efectos del cambio climático sobre los humedales es la migración de estos hacia territorios interiores.
En todas las proyecciones de aumento del nivel del mar, “estas pérdidas se podrían reducir en la mitad si se permitiera la migración hacia el interior, por ejemplo, mediante la restauración de hábitats de manera activa o pasiva”, comenta Carles Ibáñez.
El principal inconveniente, apunta, “es encontrar espacios en la costa mediterránea que se puedan destinar a humedales, a causa de la sobrepoblación o el destino de espacios a vivienda, cultivo o industria”.
También, las previsiones mejoran cuando la aportación de sedimentos es más elevada. “Históricamente, la disponibilidad de sedimentos ha disminuido fuertemente en puntos como el Ebro, el Po y el Nilo, a causa de la construcción de presas y de los impactos climáticos, aumentar la aportación sedimentaria fluvial mejoraría la capacidad de los humedales para mantenerse”, señala Ibáñez.
Aun así, esta investigación “pone de manifiesto que la gestión costera por sí sola no será suficiente para salvar las marismas costeras mediterráneas; también hará falta una mitigación climática global efectiva. Serán necesarias medidas valientes de mitigación climática y adaptación local para preservar los humedales costeros existentes”, destaca Nuno Caiola.
Los resultados de esta investigación han sido publicados por la revista Communications Earth & Environment de Nature en el artículo “La pérdida a gran escala de las marismas costeras mediterráneas bajo el aumento del nivel del mar para el 2100” realizado por el centro tecnológico Eurecat, la University of Lincoln, la Christian-Albrechts-University de Kiel, el Institute for Environmental Studies (IVM) de la Vrije Universiteit Amsterdam, el Tour du Valat Research Institute, y el Mediterranean Institute of Marine and Terrestrial Biodiversity and Ecology.
La pérdida de humedales implica también consecuencias para las comunidades humanas: disminución de la pesca, reducción de la protección frente a inundaciones y pérdida de servicios ecosistémicos como la captura de carbono. Por eso la importancia de proyectos como este que pone en alerta una realidad: de no hacer nada, este tipo de humedales mediterráneos podrían desaparecer en el 92% de los casos. ECOticias.com