Los bosques degradados no solo se traduce en que cada vez tengamos menos árboles: también ponen en riesgo el agua, los suelos, la producción de alimentos y los medios de vida de millones de personas.
Ante esto y desde la FAO ponen el foco en la mejora de estos bosques degradados no como un coste ambiental, sino como una inversión estratégica capaz de reforzar la seguridad alimentaria y favorecer el desarrollo rural.
¿Alguna vez te has pensado qué se gana realmente al recuperar unos bosques degradados y bajo qué condiciones se puede llevar a cabo esa recuperación para que perdure en el tiempo? El informe El estado de los bosques del mundo 2026 analiza el valor económico, ambiental y social de restaurar estos ecosistemas y pone el foco en su capacidad para proteger recursos esenciales y sostener las actividades de las comunidades que dependen de ellos.
El análisis de la FAO se encarga de tomar la dimensión de la degradación forestal, las estimaciones económicas y los avances logrados a la hora de apostar por esa mejora; mientras explica la importancia de adaptar las actuaciones a cada territorio e incorporar tanto el conocimiento científico como la experiencia de las poblaciones locales.
Todo con la idea de comprender si hay relación y cómo es esta de cercana o no entre los compromisos de restauración y una recuperación efectiva capaz de generar beneficios a largo plazo.
Las razones tras los bosques degradados
Unos 1.560 millones de hectáreas de bosque en todo el mundo se encuentran degradadas por diversos factores, según la Organización de la ONU para la Alimentación y Agricultura (FAO), que defiende que la restauración forestal, más allá de una prioridad ambiental, es una inversión estratégica y de alto impacto.
En el informe «Estado de los Bosques del Mundo 2026» publicado este lunes, se estima que entre 1990 y 2025 se perdieron 489 millones de hectáreas de bosque debido a la deforestación, mientras que más de 460 millones de hectáreas se encuentran degradadas en todo el mundo.
El crecimiento demográfico, los cambios en el uso del suelo o la creciente demanda de recursos naturales son algunos de los factores que han contribuido a esta realidad de los bosques degradados, a lo que se suman amenazas como los incendios que cada año afectan a una media de 127 millones de hectáreas.
A nivel global, el impacto de no restaurar los ecosistemas forestales degradados se estima entre 878.000 millones y 6,3 billones de dólares, lo que equivale al 2 % y 8,3 % del PIB anual, dependiendo del alcance de la valoración, indica la FAO en el informe.
«La restauración de los bosques y los paisajes es más que una prioridad ambiental: es una inversión estratégica en sistemas agroalimentarios resilientes y en el desarrollo rural», escribe el director general de la FAO, QU Dongyu, en el prólogo del informe.
Se estima, de hecho, que la restauración de más de mil millones de hectáreas de tierras forestales degradadas podría generar beneficios por valor de 1,8 billones de dólares anuales, incluyendo una mayor biodiversidad, una mejor regulación del agua y suelos más saludables.
«Invertir 2,6 billones de dólares durante 15 años en la mitigación de la degradación de la tierra y la sequía podría generar un retorno social de ocho a uno. En condiciones favorables, la restauración puede generar ganancias de hasta 30 dólares por cada dólar invertido«, indica ese organismo de Naciones Unidas.
Los bosques cubren 4.140 millones de hectáreas, lo que representa aproximadamente el 32 % de la superficie terrestre. Almacenan 714 gigatoneladas de carbono y albergan hasta el 80 % de la biodiversidad terrestre del planeta.
Además, «son la base de sistemas agroalimentarios resilientes, ya que casi un tercio de la población mundial depende de los bosques y los árboles para su seguridad alimentaria y su sustento».
Por tanto, su restauración «también crea empleos, revitaliza los sistemas de producción y fomenta un crecimiento resiliente. Los beneficios van más allá de los ingresos e incluyen un mayor bienestar, una mayor cohesión social y la preservación de la identidad cultural y los sistemas de conocimiento», señala la FAO.
El informe también reconoce avances y destaca que los gobiernos de 91 países y territorios se han comprometido a destinar más de 190 millones de hectáreas a la restauración forestal.
Proyectos para frenar los bosques degradados
Los bosques cubren 4.140 millones de hectáreas, lo que representa aproximadamente el 32 % de la superficie terrestre. Almacenan 714 gigatoneladas de carbono y albergan hasta el 80 % de la biodiversidad terrestre del planeta.
También resalta proyectos de restauración como la «Iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel», el «Programa de los Tres Nortes de China» y el «Pacto Trinacional de la Selva Atlántica», que abarca Argentina, Brasil y Paraguay.
Sin embargo, «el progreso sigue siendo insuficiente, ya que actualmente solo hay 206,5 millones de hectáreas de bosques en proceso de restauración».
El informe sobre el estado de los bosques del mundo se ha divulgado con motivo del 28º período de sesiones del Comité de Silvicultura de la FAO (COFO 28) y de su 10ª Semana Mundial de los Bosques.












