Nos hemos acostumbrado a vivir bajo una nube tóxica

Publicado el: 10 de febrero de 2015 a las 09:43
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Nos hemos acostumbrado a vivir bajo una nube tóxica

Estoy de acuerdo si únicamente interpretamos la cifra de vehículos eléctricos matriculados en nuestro país ya que, por diferentes circunstancias económicas y sociales, las ventas de estos vehículos se encuentran en la franja baja de Europa.

Pasan los años y el vehículo eléctrico parece como una eterna promesa que no se acaba de hacer realidad. ¿Estaría de acuerdo?
Estoy de acuerdo si únicamente interpretamos la cifra de vehículos eléctricos matriculados en nuestro país ya que, por diferentes circunstancias económicas y sociales, las ventas de estos vehículos se encuentran en la franja baja de Europa. Si fuéramos Noruega, estaríamos hablando de una situación totalmente inversa. Allí los vehículos eléctricos son líderes en ventas por delante de los de combustibles fósiles. Las preguntas que nos debemos hacer son: ¿por qué allí sí y aquí no? y ¿qué hacer para implantar el modelo noruego en nuestro país? Creo que una forma más realista de valorar si se cumple o no esta eterna promesa, sería a través de la opinión del ciudadano, formulando la pregunta de si estaría dispuesto a adquirir un vehículo eléctrico en las mismas condiciones que uno fósil.



Aquí, y en el caso de la ciudad de Barcelona, «el deseo de tener o adquirir un coche eléctrico» lo tienen alrededor del 80% de los encuestados. Por lo tanto, hay que incidir en poder mejorar la oferta y satisfacer este deseo. Cada vez más fabricantes de coches apuestan por introducir en su oferta vehículos eléctricos o de muy bajas emisiones (range extended, plug-in hybrid, etc.). El otro factor determinante para que esta oferta crezca es la introducción de una legislación clara y contundente en cuanto a la incentivación del vehículo eléctrico y del transporte sostenible, y la ‘penalización’ de aquellas conductas o tecnologías que no lo son.

¿Cuál sería el factor que dificulta más la implementación? ¿Es quizás la limitada autonomía?
Yo pienso que la dificultad principal se encuentra en el elevado coste del coche eléctrico en comparación a uno fósil. Es cierto que la oferta cada día es más amplia y más competitiva, sobre todo si calculamos el coste real a medio plazo (aquí el vehículo eléctrico sale a cuenta por consumo y un menor coste de mantenimiento), pero la cultura de un país como el nuestro, hoy por hoy, no destaca por hacer planes a medio plazo, el ciudadano valora mucho más el precio de compra y no tanto el del coste que le representará en este medio plazo. La situación laboral y económica actual supongo que tampoco ayuda a hacer previsiones.
Respecto a la autonomía y la recarga, los coches eléctricos actuales cumplen perfectamente con las necesidades para un uso urbano y interurbano. Aquí el factor psicológico tiene mucha influencia y no siempre es racional. De ahí la importancia de promover sistemas de carga fiables y rápidos, para romper esa barrera psicológica o síndrome de «quedarse sin batería».



¿Qué más habría que hacer para superar estos obstáculos?

Pues equiparar el precio de un coche eléctrico a uno fósil, ya sea porque el primero entre en economía de escala, o bien porque el fósil sea más costoso de mantener, creando nuevos impuestos que desincentiven la adquisición. Creo que la combinación temporal de ambos factores sería la más adecuada. Aquí el legislador tiene mucho que decir porque debe promover normativas en este sentido, y al mismo tiempo, debe hacer posible que el ciudadano pueda adherirse al nuevo modelo sin «morir» en el intento, potenciando también el transporte privado sostenible y el transporte público. Ciudades como París o Londres, entre otras, ya estan en la línea correcta. Las flotas públicas deben ser lo más sostenibles posible y deben servir como ejemplo para el resto de la ciudadanía. Hay que ser coherentes y «predicar con el ejemplo». Al final hacemos las cosas porque que el vecino de al lado las hace o porque salen claramente a cuenta.

La bajada del precio del petróleo no ayuda …
Todo lo contrario, ayuda más de lo que parece, porque el petróleo no se utiliza únicamente para ser quemado en motores de combustión, sino también para la fabricación de la mayor parte de los componentes de un coche, incluidos los eléctricos. Por otra parte, la puntual bajada del precio del petróleo no tiene nada que ver con un cambio real sobre la tendencia de disponibilidad de este recurso, y sí mucho con estrategias geopolíticas de este momento. Creo que es un gran error, incluso «una trampa» hacer planes o previsiones de futuro considerando la situación del precio actual del petróleo.

Usted dirige la empresa Aenergy. ¿Cuál es su objeto de negocio y qué tipo de clientes tiene?

Nuestra actividad se centra en el desarrollo de sistemas de recarga de vehículos eléctricos y en la implantación ordenada y correctamente planificada de estos vehículos. Nuestros clientes son empresas del sector de la automoción, clientes privados que necesitan un sistema de recarga doméstico o ayuntamientos y administraciones que requieran de un plan para el desarrollo de una movilidad sostenible.

Ve el vehículo eléctrico como un estímulo de la economía en el futuro?
Sí. Por ejemplo reducir la importación de combustibles fósiles de otros países ya es de por sí un gran estímulo para nuestra economía. La prueba es que un descenso puntual del precio del petróleo, como el que estamos viviendo estos meses, provoca la recuperación del PIB en un 2%, por lo tanto, me pregunto: ¿por qué no reducimos nuestra dependencia a largo plazo y así potenciamos indefinidamente nuestra economía? Está claro que somos demasiado dependientes de los combustibles fósiles y que hay que emprender iniciativas para dejar de serlo. Aquí nos jugamos mucho. La creación de una nueva industria basada en la movilidad sostenible es una gran oportunidad de país, pues a diferencia del petróleo, las materias primas para la fabricación de sistemas de baterías de última generación, están mejor distribuidos por todo el planeta.

¿Cómo se comporta el coche eléctrico en el ámbito de la competición?
El comportamiento de los coches eléctricos en la competición es en general muy bueno porque su eficiencia mecánica (cerca del 90%), los hace muy eficaces. Hay que mejorar aspectos como el peso de las baterías y el tiempo de recarga para conseguir que sean, no únicamente igual de competitivos que los coches fósiles, sino mejores, como ya ocurre en pequeña escala con los coches eléctricos de modelismo, donde el peso de la batería ya ha encontrado el equilibrio de competitividad. Al final con la escala real pasará igual: cuando tengas las mismas o mejores prestaciones con un eléctrico que con un fósil, se dejará de tener manías sobre el atractivo de los ruidos y los olores de gasolina. Veremos.

Las carreras son la mejor plataforma publicitaria para estimular el uso del vehículo eléctrico?

Sí, las carreras de coches, como cualquier deporte, son un gran escaparate que llega a muchos sectores de la sociedad, especialmente a los más jóvenes. Creo que hay que promocionar más las competiciones con vehículos sostenibles. Son la garantía de que las nuevas generaciones nos quieran imitar adquiriendo coches sostenibles y los nuevos valores que representan

¿Cree que el día que el vehículo eléctrico sea hegemónico veremos otro tipo de conducción? ¿Hasta qué punto el conductor «eléctrico» puede ser un conductor diferente? ¿Y, si es así, diferente en qué sentido?
Seguro que será diferente porque conducir un coche eléctrico te hace ser más consciente de la energía que consumes. Hay que pensar que el indicador de consumo es el elemento principal en el panel, así como el nivel de eficiencia de tu conducción. La suavidad de conducción y la ausencia de ruido también ayuda a conducir de una manera más relajada.

¿Y como pueden cambiar las ciudades? ¿Los municipios son conscientes de los beneficios de estimular este nuevo tipo de movilidad?
¡La ciudades cambiarán mucho! Por poner un ejemplo, ¿usted recuerda cuando se fumaba en los aviones, en los bares, en las oficinas? Pues en las ciudades pasará un poco lo mismo pero a gran escala y los beneficios son más de los que se pueden percibir a simple vista, porque desgraciadamente nos hemos acostumbrado a vivir bajo una nube tóxica. La mejora en calidad de vida será evidente, ya que de entrada mejoraremos la calidad de aire, un problema que provoca más de 500.000 muertes prematuras en Europa, costes sanitarios astronómicos, y pérdida de calidad en la conservación de nuestro patrimonio arquitectónico ahora dañado por el humo, y la lluvia ácida, la contaminación de los ríos y acuíferos por escorrentía superficial de contaminantes, etc …

Los municipios son conscientes de todo esto, pero hay que legislar decididamente para provocar el cambio. Un pequeño coste inicial puede revertir en un beneficio colectivo incalculable.

¿El vehículo híbrido es el principal amigo o el principal competidor del vehículo eléctrico?
Yo diría que el principal enemigo, porque la propulsión de estos modelos depende mayoritariamente del motor de combustión fósil. La propulsión de un coche o transporte en general debe ser la más eficiente posible, y aquí el motor eléctrico no tiene rival. Ahora bien, modelos como los range extended (autonomía extendida) o propulsados por combustibles menos contaminantes como el GNV o el hidrógeno, actuando como subsistemas energéticos al motor eléctrico, pueden ser unos grandes aliados de lo que yo llamo «la transición hacia la electrificación global».

Usted debe de haber hablado con los grandes fabricantes de automóviles. ¿Qué lugar ocupa el vehículo eléctrico en sus grandes planes estratégicos?
La industria trabaja intensamente para disponer de la mejor tecnología posible en vehículo eléctrico. Ningún fabricante quiere quedarse a la cola tecnológicamente, ahora bien, hay marcas que presentan modelos para simplemente «estar presentes» o para bajar la media de emisiones de su lista de productos. Por suerte, hay otros fabricantes importantes que han apostado mucho por esta tecnología y lo demuestran con su oferta. Un tercer grupo tiene desarrollada la tecnología y espera que nosotros, los consumidores, les demos motivos para impulsar la fabricación a gran escala. Ahora más que nunca el consumidor tiene el poder para decidir sobre lo que tiene futuro y lo que no. Por lo tanto, la velocidad de implantación de estos vehículos, al contrario de lo que mucha gente cree, depende de nosotros.

A nivel social, nos faltan más debates públicos para poner sobre la mesa la movilidad eléctrica. En este sentido, ¿cómo valora la celebración de un foro como Ecotendències?
En Cataluña, el nivel de debate y de foros de conocimiento y divulgación de esta tecnología es muy alto, sobre todo en comparación con el resto del estado. Ejemplos hay muchos, entre ellos el Foro Ecotendències, y otros como EXPOelèctric-Formula-E, Smart City Expo, EVS-27, LIVE Barcelona. Cabe destacar también asociaciones con Volt-tour, que promueven muy activamente los valores de esta tecnología. Foros como Ecotendències ayudan a seguir con esta tarea de divulgación y dar a conocer esta tecnología que tanto nos puede aportar a nivel de sociedad.
En el deporte del motor, en Cataluña se ha promovido el primer campeonato de Europa de vehículos eléctricos y Ecoeficientes, las EcoSeries, del que tengo el honor de ser tricampeón (2012 a 2014), una de las citas importantes de este campeonato es el EcoRallyRACC, que en 2015 será puntuable para el nuevo campeonato de España de ecorally.

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