Ha querido hacer del Plan Movele el trampolín de sus ‘ruedas verdes’ y del salón de Fráncfort el escaparate internacional en el que sacar pecho por sus coches eléctricos. Pero el mercado, la industria de la energía y hasta los fabricantes lo han dejado solo. Aterrizan su euforia, tanto como las previsiones de la industria que Price Waterhouse le acaba de cuantificar y que no prevén más que un 5-10% de venta de coches eléctricos sobre el total en 2020, lejos del 20% del mercado desde 2010 al que estaría obligado Sebastián para cumplir sus promesas. Ni los fabricantes subvencionados -que no han comenzado a traer a España más que cinco modelos disponibles- siguen sus cifras. El ministro ha empezado a dar un paso atrás en la senda del realismo, a la fuerza ahorcan.
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