Adiós al diésel en las Maldivas: en 2026 comenzarán a operar diez transbordadores eléctricos con hidroalas que reducen el consumo en un 80 % y prometen menos ruido, menos olas y menos mareos. Este plan podría cambiar para siempre el turismo y los arrecifes.

Publicado el: 7 de marzo de 2026 a las 09:44
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Ferri eléctrico Candela P-12 con hidroalas navegando sobre el agua en Maldivas.

Imagínate llegar al paraíso y que lo primero que te reciba sea el ruido de motores, olor a gasolina y una lancha dando botes entre las olas camino al resort. Esa es hoy la experiencia habitual en Maldivas. Si todo va según lo previsto, en 2026 muchos pasajeros cambiarán esa travesía por un viaje silencioso en los nuevos ferris eléctricos de la sueca Candela, que “vuelan” a metro y medio sobre el agua gracias a unas hidroalas.

Diez ferris eléctricos para un país en primera línea del cambio climático

El operador local Ego Shuttle ha comprado una flota inicial de diez barcos Candela P-12. Estas embarcaciones uniran el Aeropuerto Internacional de Malé con los atolones exteriores, sustituyendo a parte de las lanchas rápidas de gasolina que hoy monopolizan el transporte turístico. El inicio de operaciones está previsto para 2026.



Cada P-12 puede llevar unas 30 personas sentadas y navega a unos 25 nudos con una autonomía cercana a las 40 millas náuticas, suficiente para la mayoría de rutas entre islas del archipiélago. La clave es el diseño con hidroalas controladas por ordenador, que elevan el casco sobre el mar y reducen la resistencia del agua. Según la propia empresa, esto recorta el consumo energético en torno a un 80 por ciento frente a un ferri convencional de alta velocidad.

De lancha ruidosa a “alfombra voladora” eléctrica

Hoy, buena parte de los trayectos entre islas se hace en lanchas con dos fuerabordas que queman alrededor de cinco litros de gasolina por milla, unas quince veces más combustible que un autobús para mover el mismo número de personas. Además de las emisiones de CO2, esas embarcaciones generan grandes olas que golpean la costa y contribuyen a erosionar playas y arrecifes. El ruido continuo de los motores también altera a peces y otros organismos de los corales, hasta el punto de afectar a su reproducción.



Los P-12, en cambio, apenas dejan estela, con un oleaje inferior a diez centímetros, y navegan de forma mucho más silenciosa. Para el turista, la diferencia práctica es clara. Menos saltos, menos mareos, nada de olor a combustible y un interior que se parece más a la cabina tranquila de un avión que a una lancha de recreo. Para los operadores, menos mantenimiento y menos gasto en combustible. Y para el entorno marino, menos ruido y menos golpes de ola sobre los corales. No es poca cosa.

Qué gana el clima con estos ferris

Maldivas aporta una fracción mínima a las emisiones globales, pero es uno de los países más expuestos a la subida del nivel del mar. La mayor parte de su territorio se eleva menos de un metro sobre el océano, lo que hace que cualquier aumento del nivel medio del mar suponga un riesgo directo para viviendas, infraestructuras y acuíferos.

El país se ha comprometido a reducir sus emisiones un 26 por ciento para 2030 y aspira a alcanzar la neutralidad climática ese mismo año si recibe apoyo internacional suficiente. Al mismo tiempo, su sistema eléctrico sigue dependiendo en gran medida de generadores diésel, aunque los proyectos solares se están extendiendo ya a más de cien islas y están ahorrando millones de litros de combustible cada año.

En este contexto, electrificar el transporte marítimo de corta distancia encaja con la estrategia de reducir la dependencia del petróleo. La electricidad que cargue estos ferris será cada vez más renovable a medida que avance el despliegue solar. Y aunque hoy una parte siga viniendo de diésel, pasar de motores fueraborda muy ineficientes a baterías recargables ya recorta de forma importante el CO2 por pasajero transportado.

Un estudio de la universidad sueca KTH Royal Institute of Technology calculó que los ferris eléctricos con hidroalas pueden emitir, a lo largo de todo su ciclo de vida, hasta un 97,5 por ciento menos de dióxido de carbono que sus equivalentes diésel. Evaluaciones posteriores en rutas reales en Estocolmo apuntan a reducciones de emisiones de hasta un 94 por ciento y grandes mejoras en calidad del aire local.

Un modelo que se puede copiar en otros mares

Más allá de la postal idílica de las Maldivas, lo que está en juego es un modelo exportable. Ciudades costeras y destinos turísticos de todo el mundo se enfrentan al mismo dilema. Por un lado, quieren atraer visitantes. Por otro, necesitan reducir ruido, humos y emisiones en sus bahías.

La experiencia en Estocolmo ya ha demostrado que los P-12 pueden integrarse en el transporte público diario, reducir a la mitad algunos tiempos de viaje y funcionar solo con electricidad, recargándose con cargadores rápidos similares a los de un coche eléctrico. Si el despliegue en Maldivas funciona como se espera, no sería raro ver proyectos similares en el Caribe, el Mediterráneo o incluso en grandes rías y estuarios españoles.

En palabras de Shabir Walji, director ejecutivo de Ego Shuttle, con el P-12 por fin existe una embarcación eléctrica con la autonomía y la velocidad necesarias para sustituir a las lanchas de combustibles fósiles, reduciendo al mismo tiempo el impacto sobre un entorno tan frágil como este.

El comunicado oficial sobre la venta y despliegue de los diez ferris eléctricos P-12 en Maldivas ha sido publicado en la web de Candela.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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