Las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España, que se posiciona como un escenario clave para el desarrollo de esta opción, gracias a su elevado rendimiento solar y al avance del coche eléctrico. Estas infraestructuras de recarga rápida con paneles solares buscan democratizar el consumo de energía limpia y abaratar sustancialmente la movilidad sin emisiones.
Empresas del sector proyectan la apertura de decenas de estos espacios y miles de puntos operativos hacia finales de la presente década. La integración de paneles solares y recarga de baterías reduce la dependencia de la red convencional, acelerando la instalación de muchos más puntos.
Los analistas destacan que este modelo disminuye los costes de la luz en horas centrales y alivia la saturación del sistema eléctrico. Además, la producción propia en el mismo lugar de la recarga permitirá ofrecer tarifas competitivas y dinámicas adaptadas a las horas con mayor irradiación.
El despegue definitivo de esta tecnología requerirá aún agilizar los permisos administrativos, acortar los plazos de enganche y ampliar el parque móvil de cero emisiones. Con estos avances, las estaciones fotovoltaicas podrán consolidarse como un pilar estratégico para descarbonizar el transporte.
Las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España y multiplican las opciones
Una elevada irradiación solar, el incremento del autoconsumo y la creciente penetración del vehículo eléctrico convierten a España en un enclave atractivo para las fotolineras, infraestructuras de recarga alimentadas por energías limpias que buscan socializar las ventajas económicas de la producción renovable.
Aun cuando el despliegue de este negocio es incipiente, la española Eranovum ya habla de ‘eco-hubs’ y se marca un «ambicioso» horizonte a 2030 que implicaría tener 1.500 puntos de recarga operativos, alrededor de unas 20 o 30 fotolineras, en los principales corredores y autovías del país, cuenta su responsable para la región Iberia, Álvaro Gutiérrez.
¿Qué es una fotolinera?
Una fotolinera es un punto de recarga público en el que la energía proviene de placas solares fotovoltaicas situadas en una marquesina, tejado u otra estructura próxima.
«Es una de las combinaciones más interesantes para avanzar hacia una movilidad verdaderamente descarbonizada», explica el director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), Arturo Pérez de Lucia.
Las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España. En declaraciones, Pérez de Lucia insiste en que la energía solar «permite reducir el coste de la electricidad, disminuir la dependencia de la red y mejorar el aprovechamiento del autoconsumo, especialmente cuando la carga del vehículo coincide con las horas de mayor producción fotovoltaica».
Ahora bien, esta generación depende de la hora del día y de la meteorología, por lo que las instalaciones suelen apoyarse en la red eléctrica y, en algunos supuestos, en almacenamiento mediante baterías, para garantizar un servicio continuo.
Se remite a la experiencia de Alemania, con múltiples proyectos que integran energía fotovoltaica, baterías y cargadores rápidos, y de Países Bajos, donde se han desarrollado estaciones con marquesinas solares en aparcamientos públicos y privados.
Además, EE. UU. ha impulsado instalaciones solares para alimentar parte de la infraestructura de recarga en empresas y campus tecnológicos, mientras que Japón ha desarrollado proyectos donde la energía solar y el almacenamiento sirven de respaldo energético y para aumentar la resiliencia del sistema.
En la mayoría de los casos, estas instalaciones no funcionan de forma aislada, sino integradas con la red eléctrica.
¿Cuáles son sus ventajas?
Las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España. Las fotolineras proyectadas por Eranovum -vinculadas a tecnología fotovoltaica, aunque hay una iniciativa con eólica- también presentan una «pequeña conexión de una potencia limitada en baja tensión», pero «dentro de muy poco ni siquiera será necesario».
A día de hoy, lo crítico del desarrollo de la recarga interurbana en España es «tener la potencia necesaria en cada punto de carretera donde va a haber demanda», dice el director de Eranovum para Iberia, y defiende que sistemas como estos descargan la red al producir y dotar a las ubicaciones de energía propia.
Desde Aedive coinciden en que las fotolineras pueden aumentar la disponibilidad de puntos de recarga en zonas donde la red presenta limitaciones, y aliviar parcialmente la demanda sobre la infraestructura eléctrica en determinadas franjas horarias.
Uso de las renovables
Todo al tiempo que se aprovechan fuentes renovables y se reduce el coste operativo de la recarga, subraya Pérez de Lucia. A falta de definir su primera operativa, Eranovum aspira a ofrecer un precio «muy competitivo» y dinámico, que será más barato cuando la producción solar sea mayor.
Las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España. Los planes de la empresa son más «ambiciosos», con ‘eco-hubs’ pioneros por su «intensidad de uso y tamaño» y proyectos inmediatos de 16 a 20 puntos de recarga de alta potencia en cada uno, y un área para vehículos pesados.
«La idea es que se pueda escalar pasados tres o cuatro años, con lo que la infraestructura de producción y almacenamiento estará ya dotada para poderse ampliar», indica Gutiérrez, que deja la puerta abierta a exportar el modelo a Francia y Bélgica, donde Eranovum cuenta con actividad.
Electromovilidad y rentabilidad
Para Aedive, las fotolineras revolucionan la recarga de coches eléctricos en España; pueden convertirse en un «complemento estratégico» para la electromovilidad en ubicaciones con alta disponibilidad de espacio, buena irradiación solar y patrones de recarga previsibles.
En su opinión, el mayor valor estaría donde existe una demanda de recarga durante muchas horas de sol, siendo interesante en áreas rurales o zonas con capacidad limitada de la red, especialmente en combinación con almacenamiento; no obstante, su viabilidad económica dependerá de su uso.
Sobre su rentabilidad, Pérez de Lucia advierte de que «no existe una única cifra», pues depende del precio eléctrico, del coste de la instalación, del número de recargas y del autoconsumo obtenido. En general, será más rentable cuanto más se use, y cuando hay ayudas públicas o incentivos fiscales.
Pero para que las fotolineras progresen, hay que avanzar «en varios frentes», como simplificar y agilizar los trámites administrativos para instalar puntos de recarga y sistemas fotovoltaicos; reducir los tiempos de conexión a la red; impulsar incentivos que integren renovables, almacenamiento y recarga; e incrementar la demanda con un mayor parque de vehículos eléctricos, concluye.



