Tras meses de incertidumbre medioambiental, Trump lleva 2 días de mandato y ya tiene un lío con los coches eléctricos chinos. Donald Trump ganó en el mes de noviembre las elecciones presidenciales de Estados Unidos y tomó posesión de su cargo hace apenas unos días. Desde el principio, se supo que su victoria electoral tendría consecuencias en el sector del automóvil.
El republicano ha mostrado en varias oportunidades su disconformidad de los coches eléctricos. Una postura contraria a la que mostró Joe Biden, quien ejerció como presidente hasta este mes.
Esta nueva realidad para Estados Unidos puede hacer que las cosas cambien mucho en la industria durante los próximos 4 años. Meses atrás, durante la Convención Nacional Republicana celebrada en Wisconsin, Trump se mostró contundente y sentenció el auge de los coches electrificados: “Pondré fin al mandato de vehículos eléctricos desde el primer día”.
“Salvaré así a la industria del automóvil en Estados Unidos de la destrucción total, que es lo que está sucediendo ahora mismo”, expresó.
¿Cuál es el problema de Donald Trump con los coches eléctricos chinos?
El nuevo Presidente de Estados Unidos puso especial énfasis en la importancia de la producción local. “Mientras hablamos, se están construyendo grandes fábricas al otro lado de la frontera, en México. Y China las construye para fabricar automóviles y venderlos en nuestro país”, explicó. Aunque Donald Trump no es fanático de los coches eléctricos, sí tiene cierta afinidad con Elon Musk, consejero delegado de Tesla.
El Español recoge que “según responsables de la compañía de inversión Granite Shares, que concentra sus acciones en el productor de coches, declaró que el apoyo de Musk hacia el nuevo presidente siempre ha estado respaldado por el beneficio hacia él y sus compañías”. Este apoyo “mutuo” también iría de la mano de la conducción autónoma, otra rama en la que Trump estaría especialmente interesado.
Aunque la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos pueda verse como un aspecto negativo para el sector de los vehículos cero emisiones, la firma de Elon Musk sí podría verse beneficiada, de acuerdo a la previsión de los analistas de Wedbush.
Durante los últimos meses, y antes de la llegada de Donald Trump al poder, la administración estadounidense ha empezado a endurecer la normativa de los coches eléctricos chinos y los vehículos industriales de origen nacional.
El ascenso de los coches eléctricos chinos peligra con Donald Trump
Por ejemplo, el pasado mes de septiembre, el Departamento de Comercio propuso una extensa prohibición del software y hardware, componentes chinos clave en los automóviles conectados que puedan homologarse para circular por las carreteras estadounidenses.
Dichas prohibiciones de software comenzarán a regir a partir de 2027, mientras que las de componentes entrará en vigor en 2029. Además de estas restricciones, el Departamento de Comercio también ha prohibido de forma específica a los fabricantes de coches eléctricos chinos probar sus coches en Estados Unidos.
Gina Raimondo, la Secretaria de Comercio, dijo ante la agencia Reuters que hay preocupación por la seguridad nacional ante las nuevas restricciones. “Son verdaderamente importantes, porque no queremos dos millones de coches chinos en la carretera y luego darnos cuenta de que nos encontramos ante una amenaza”, manifestó.
El Departamento de Comercio comunicó recientemente que planea proponer nuevas reglas que prohíban el software y los elementos chinos en piezas comerciales más grandes en EEUU, abarcando la comercialización de camiones y autobuses. Si el departamento realizara estas nuevas propuestas, su aprobación final estaría a cargo de la Administración de Donald Trump.
Trump lleva 2 días de mandato y ya está en el punto de mira por los coches eléctricos chinos. Al mismo tiempo, el mundo está alerta después de que se informara de que acelerará las aprobaciones medioambientales para empresas que inviertan más de mil millones en Estados Unidos.


















