Los perros de montería son en su mayoría cruces de perros de presa, cuando salen a cazar de sueltan 15 o 20 perros de estas características sin control alguno. Se vulnera sistemáticamente la Ley 50 de tenencia de animales potencialmente peligrosos, y con el beneplácito de las administraciones y fuerzas del orden.
En España, en todas las Comunidades Autónomas es obligatoria la identificación. En España no existe control real sobre rehalas de perros utilizados para la caza.
Justicia animal www.justicianimal.org inicia una campaña para denunciar las miles de rehalas que existen en España en malas condiciones. Los perros que son utilizados para la caza, salvo una pequeña excepción, son tratados como meros objetos, viven en instalaciones sin ninguna condición de higiene, está mal alimentados, las hembras paren sin parar, no reciben cuidados veterinarios, son mal tratados, atados etc…
Los perros de montería son en su mayoría cruces de perros de presa, cuando salen a cazar de sueltan 15 o 20 perros de estas características sin control alguno. Se vulnera sistemáticamente la Ley 50 de tenencia de animales potencialmente peligrosos, y con el beneplácito de las administraciones y fuerzas del orden. Según la Ley 50, estos perros no se pueden soltar, deben llevar bozal y un seguro individual de responsabilidad civil muy elevado, pero nada de esto se cumple.
Sin embargo sí se persigue a los propietarios de perros potencialmente peligroso que viven en familias, y que a diferencia de los perros de rahalas no han sido entrenados para matar.
Según Matilde Cubillo Presidenta de Justicia Animal “Es urgente tomar medidas para controlar este tipo de instalaciones que son un foco, en la mayoría de los casos, de abandono y maltrato animal. Los perros solo se identifican si van a ser válidos para la caza, así es mucho más fácil abandonarlos si no están identificados. EL problema es que el gremio de la caza no se siente perseguido, por eso, a pesar de que las entidades de protección animal llevamos años reivindicando mayor control sobre estas instalación que en ocasiones son terriblemente horribles, las cosas no mejoran ni por parte de las administraciones se toman las medidas oportunas”.
En los pueblos todo el mundo sabe dónde están las rehalas horribles incluidos los ayuntamientos, las policías. No actúan porque todos se conocen y porque en muchas ocasiones ellos también son cazadores y ven estas situaciones como normales a pesar de vulnerar todas las leyes de protección animal.

. Cubillo añade “Las razas más machacadas son los galgos y los podencos, los primeros, debido al elevado riesgo de robo de perros entre galgueros, se les mantiene en zulos o bunkers, yo tuve oportunidad de entrar en uno de ellos, en apenas 4 x 4 metros mantenía a 14 galgos, como una ventilación, dos tubos de apenas 20 cm de diámetro. El hedor era terrible, a oscuras y un calor en el que apenas se podía respirar, una situación terriblemente cruel.
Justicia Animal pide la colaboración de los ciudadanos para que denuncien estas rehalas si tienen conocimiento de algunas en su municipio..
Cubillo “Si se conoce la ubicación de una rehala en malas condiciones tienen que enviarnos un correo electrónico a denuncias@justicianimal.org. Todas las denuncias serán tratadas con total confidencialidad, la denuncia la interpone la asociación y en ningún caso aparecerá el nombre de la persona que denuncia.
Si no hay una colaboración de los ciudadanos solo se podrá llegar a un número muy pequeños de rehalas. Debemos entre todos acabar con el sufrimiento de la mayoría de los perros de caza a manos de sus dueños que en muchos casos se vuelven sus verdugos.














