Banco de Santander, vergüenza ajena (vea video)

En aquella reunión de mayo, el Santander nos comunicó que en 2009 habían suscrito los Principios de Ecuador (que rigen las “buenas prácticas” en materia de financiación) y que en 2013 habían ampliado los proyectos que debían ser evaluados bajo estos principios.

Dentro de muy poco, el próximo mes de mayo se cumpliría un año desde que el banco Santander tuviera conocimiento de que su cliente Asia Pacific Resources International Limited, más conocida como la papelera APRIL, estaba implicada en la destrucción de la selva tropical de Indonesia. Parece que no vamos a tener que esperar a mayo, y estos días el Santander ha entendido la gravedad del problema.

Hoy presentamos un vídeo donde se pone en evidencia el impacto de esta empresa papelera financiada por el Santander.

En aquella reunión de mayo, el Santander nos comunicó que en 2009 habían suscrito los Principios de Ecuador (que rigen las “buenas prácticas” en materia de financiación) y que en 2013 habían ampliado los proyectos que debían ser evaluados bajo estos principios.

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El Santander dispone de un Comité sobre Cambio Climático, donde analizan riesgos y oportunidades. Nos hablaron también de la iniciativa Banking Environmental Iniative (BEI), que nació en 2010 y que quiere apoyar el objetivo de acabar con la Deforestación en 2020. Y de Consumer Good Forum (400 empresas del mundo de la alimentación y las materias primas), que quieren abordar el problema de la deforestación producida por la producción de soja, aceite de palma, pasta y papel, carne, etc.

Todo esto está muy bien. Pero este discurso teórico se ha derrumbado como un castillo de naipes a la vista de sus relaciones con la papelera APRIL, relaciones que ahora el banco no niega.

¿Qué tiene que pasar en el futuro?
Por supuesto, el Santander tiene que dejar de financiar a la papelera APRIL, o no renovar los préstamos existentes, a menos que esta empresa APRIL ponga fin a sus prácticas destructivas. En este caso, APRIL debería hacer pública una política forestal que incluya la inmediata paralización de su expansión en bosques de naturales y turberas; una adecuada evaluación independiente de los valores de conservación y almacenamiento de carbono en sus concesiones y áreas de suministro de madera; y resolver los problemas sociales a través de la participación libre y consentida de las comunidadesa afectadas.

Pero el Santander, además, para no repetir errores, debería hacer públicas sus políticas sectoriales (por ejemplo su política forestal) y revisar los proyectos financiados actualmente para verificar que el caso de APRIL es un caso aislado.

Está bien que el banco Santander reconozca ahora que se ha equivocado. Pero lo que esperamos es que nos asegure que no volverá a ocurrir.

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