La mitad de las plantas del mundo reciben nombres erróneos

Es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y el Real Jardín Botánico de Edimburgo, cuyos resultados se revelan en un artículo publicado en Current Biology.

Hasta un 50 por ciento de todos los especimenes de plantas de la historia natural recogidos en los museos del mundo podría estar erróneamente nombrado.

Es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y el Real Jardín Botánico de Edimburgo, cuyos resultados se revelan en un artículo publicado en ‘Current Biology’.

Incluso el naturalista más consumado puede tener dificultades para diferenciar una especie de planta de otra o de decidir con precisión a qué género pertenece un pequeño insecto. Así que cuando un nuevo espécimen llega a un museo, encontrar el nombre correcto en los registros existentes a veces puede resultar difícil, además de que puede llevar a que se dé el nombre equivocado a los especimenes, algo que puede ser problemático para los biólogos.

«Muchas áreas de las ciencias biológicas, incluyendo los estudios académicos sobre la evolución y la conservación, así como la consecución de los objetivos de 2020 en virtud del Convenio sobre la Diversidad Biológica, se basan en nombres exactos,» explica el doctor Robert Scotland.

«Sin los nombres exactos de los especimenes, los registros presentes en colecciones de todo el mundo no tendrían sentido, ya que no se corresponderían con la realidad de fuera», añade Scotland, quien también señala que los efectos negativos de esto se multiplican cada vez más a medida que se añaden grandes bases de datos digitales.

Así que su equipo decidió llevar a cabo un estudio formal para establecer cómo de mala era la situación. La recolección de datos en el Sistema de Gestión Herbario e Investigación Botánica (BRAHMS, por sus siglas en inglés), desarrollado por el co-autor Denis Filer, permitió comparar y analizar los nombres de las especies utilizadas en los ejemplares muestreados. El equipo empleó tres métodos diferentes para calcular cuántos errores era posible que hubiera.
4.500 EJEMPLARES ANALIZADOS

En primer lugar, consideraron cómo el nombre de un solo espécimen podría cambiar con el tiempo. Con los años, se revisan gradualmente los nombres de los especimenes en los museos, a medida que los científicos aprenden más acerca de la familia o nuevos ejemplares ayudan a redefinir una especie existente. El equipo analizó 4.500 ejemplares del género del jengibre africano ‘Aframomum’ de un estudio monográfico detallado completado en 2014, que proporcionó un recuento exacto de todas las especies y sus especimenes.

El equipo se sorprendió al encontrar que antes de esta monografía, al menos, el 58 por ciento de las muestras fueron mal identificados o bien se les dio nombre obsoleto o redundante, o sólo se identificó el género o la familia. Como recientemente se han monografiado pocos grupos de plantas, estos investigadores sugieren que un porcentaje similar de nombres equivocados podría esperarse en muchos otros grupos.

A continuación, los científicos consideraron cómo ejemplares duplicados de la misma planta podrían tener diferentes nombres en distintos museos, ya que es una práctica común de los coleccionistas de plantas tomar varias muestras de una sola planta y distribuirlas a los museos y herbarios de todo el mundo. «Es un poco como la separación de gemelos idénticos al nacer», explica Zoë Goodwin, primera autora del artículo.

Una vez distribuidas, se nombran a menudo de forma independiente por un experto local. Analizando ‘Dipterocarpaceae’, una familia de árboles de la selva de Asia, el equipo encontró que 9.222 colecciones habían sido divididas en dos o más duplicados, lo que hizo un total de 21.075 ejemplares. De estos, el 29 por ciento poseía nombres diferentes en distintos herbarios. «Y por lo menos uno de estos nombres debe estar equivocado», señala John Wood, otro de los autores del artículo.

Por último, estos expertos tuvieron en cuenta los errores contenidos en registros almacenados de manera digital, recorriendo los registros de ‘Ipomoea’, un género grande y diverso que incluye la patata dulce, en la base de datos de ‘Global Biodiversity Information Facility (GBIF).
40% SINÓNIMOS OBSOLETOS

Al examinar los nombres de 49.500 ejemplares de las Américas, encontraron que el 40 por ciento de ellos eran sinónimos obsoletos y no el nombre actual, y el 16 por ciento eran irreconocibles o no válido. Además, no se identificó el 11 por ciento de los especimenes, dándoles sólo el nombre del género.

El equipo cree que hay tres razones principales para estos nombres inexactos. En primer lugar, sugieren que simplemente no hay suficiente tiempo o investigación dedicado a escribir monografías.

En segundo lugar, señalan que el número de ejemplares en el mundo está aumentando demasiado rápido para que la investigación se mantenga al día, con un 50 por ciento de las muestras del mundo en el año 2000 que han sido recogidas desde 1969. Y, por último, en la actualidad hay tantos museos y herbarios alrededor el mundo que los expertos no pueden ver todos los especimenes de un género y revisar los nombres en consecuencia.

Pero hay un problema más preocupante que subyace en su instantánea de nombres incorrectos: de 1,8 millones de especies diferentes descritas en la Tierra, 0,35 millones de plantas están en flor y 0,95 millones más son insectos. Mientras que Scotland y su equipo han demostrado que los nombres de las flores son comunmente incorrectos, otros investigadores han demostrado que el reino de los insectos está potencialmente en una situación aún peor.

«Creemos que una estimación conservadora es que hasta la mitad de los especimenes de la historia natural del mundo podrían estar nombrados de forma incorrecta», afirma Goodwin.

El equipo sugiere que las muestras digitalizadas -a las que se puede acceder de forma remota para que los investigadores en cualquier lugar puedan emplearlas para la taxonomía a nivel de especies–, así como la secuenciación del ADN son dos herramientas esenciales que pueden emplearse para mejorar los nombres vinculados con colecciones de historia natural del mundo. Pero también advierten que estos enfoques sólo mejorarán la calidad de nombramiento si se integran junto con proyectos taxonómicos.

ep

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés