Brasil, plan para salvar el río Doce

La tragedia ha dejado muertos, desaparecidos, un barrio entero sepultado bajo el lodo y a cientos de miles de vecinos de Minas Gerais y Espíritu Santo en estado de alerta, ya que el agua turbia del río Doce ya está impidiendo el suministro de agua corriente a los hogares.

El prestigioso fotógrafo brasileño Sebastião Salgado ha presentado a la presidenta Dilma Rousseff una propuesta para recuperar el valle del río Doce después de la catástrofe medioambiental producida por el alud de barro desencadenado en una mina en Mariana (estado de Minas Gerais).

La tragedia ha dejado muertos, desaparecidos, un barrio entero sepultado bajo el lodo y a cientos de miles de vecinos de Minas Gerais y Espíritu Santo en estado de alerta, ya que el agua turbia del río Doce ya está impidiendo el suministro de agua corriente a los hogares.

Pero además los expertos coinciden en señalar que el ecosistema tardará decenios en recuperarse, por lo que Salgado, que desde hace años desarrolla una intensa tarea medioambiental, ha presentado un plan para recuperar los manantiales de miles de afluentes del río Doce, ahora secos en gran medida debido a la intensa deforestación.

En una entrevista con el diario ‘Estado de São Paulo’ ha explicado que de los 377.000 manantiales que se calcula que hay en el valle habría que recuperar al menos 300.000, con un coste máximo de 15.000 reales por propiedad rural (3.900 dólares).

El proyecto no ha sido improvisado después de la catástrofe, ya estaba diseñado desde hace tiempo e incluso aprobado por el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), pero la financiación estaba parada por las restricciones que ha traído la crisis económica.

Salgado confía ahora en que la dimensión del desastre haga involucrarse a las dos principales empresas de la región y responsables del alud, Vale y BHP, y a los gobiernos de los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, para la creación de un fondo público-privado que sea «una forma eterna de amparo».

«Este valle no se va a recuperar antes de 20 o 30 años. Tan solo nuestro proyecto de los nacimientos de los ríos tardará entre 15 y 20 años en ser ejecutado. Son proyectos de medio y largo plazo», recalca Salgado, que dice estar casi seguro de que las empresas van a querer implicarse.

Salgado asume que el proyecto es ambicioso pero dice que el dinero «está ahí y tiene que ser usado»; y además garantiza que acciones como la reforestación de la ribera de los ríos y la construcción de depuradoras en cada ciudad del valle serviría de espaldarazo para la recuperación de otras cuencas muy deterioradas en el país, como las de los ríos Paraíba, São Francisco y Tietê.
GRAN DEFENSOR DEL MEDIO AMBIENTE.

El fotógrafo, que ha recorrido medio mundo y atesora galardones como el World Press Photo y el Príncipe de Asturias de las Artes, empezó a vincularse con los temas medioambientales en los años 90, como explica en el documental sobre su vida ‘La sal de la Tierra’, dirigido por su hijo Julio Ribeiro junto a Wim Wenders.

En la antigua granja de su padre puso en marcha el Instituto Terra, que recuperó la finca y otras miles de hectáreas plantando 2,2 millones de árboles. En apenas 16 años pasó de ser un secarral a un frondoso bosque; los ríos han vuelto a manar agua «e incluso han vuelto los jaguares», comenta, recalcando que ese el trabajo del que se siente más orgulloso.

Nacido y criado entre Minas Gerais y Espírto Santo, su mirada se dirige ahora hacia el río Doce: «Tengo la esperanza de que antes de que muera, en torno a los 90 años, tendremos el valle recuperado. Hay que tener mucha honestidad, ética. Los recursos que vengan tienen que aplicarse aquí. Pero se puede hacer».

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