La erupción de volcanes no fueron determinantes en las grandes extinciones

El papel de la actividad volcánica en los eventos de extinción masiva es probable que haya sido mucho menos grave de lo que se pensaba, según un estudio dirigido por la Universidad de Leeds.

Los impactos de asteroides y de erupciones volcánicas de larga duración llamadas basaltos de inundación continental, las dos causas más comúnmente citadas como posibles eventos de extinción masiva, habrían impulsado gas y polvo a la atmósfera y alterado el clima durante años. Pero, hasta ahora, se desconocía el impacto de años de emisiones de dióxido de azufre a partir de basaltos de inundación continental.

En un estudio publicado en la edición digital de la revista ‘Nature Geoscience’, los investigadores de este trabajo han proporcionado por primera vez una estimación cuantitativa del grado y la naturaleza de los efectos que este tipo de erupciones tuvieron sobre el clima, la vegetación y los océanos de la Tierra.

La autora principal del estudio, Anja Schmidt, de la Escuela de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Leeds, dice: «En la época en que los dinosaurios reinaban, se produjeron numerosas erupciones de larga duración en el transcurso de aproximadamente un millón de años. Estas erupciones, llamadas ‘basaltos de diluvio continental’ no eran como las erupciones volcánicas que vemos a menudo hoy, con un chorro de lava que sale desde el suelo como una cortina de fuego».

«Cada erupción es probable que durara años, incluso décadas, y las erupciones se produjeran separadas por periodos sin actividad volcánica. La lava producida por una erupción de intensidad media habría llenado 150 piscinas de tamaño olímpico por minuto», detalla.

En el nuevo estudio, los autores utilizaron una sofisticada simulación por ordenador de la propagación de partículas de gas y aerosoles, mostrando que los impactos climáticos de basaltos de inundación fueron menos severos de lo que los científicos habían sugerido previamente. Encontraron que sólo si estos basaltos de inundación rezumaran durante cientos de años, sin interrupción, los impactos climáticos pueden haber tenido un efecto severo en las plantas y los animales.

Los investigadores utilizaron información sobre la duración y la intensidad de las erupciones de basalto de inundaciones continentales, como las Trampas de Deccan producidas por erupciones hace 65 millones de años, que cubrieron un tercio de lo que hoy es India, para estimar los efectos climáticos y ambientales de las enormes cantidades gas de dióxido de azufre emitidas por estas erupciones.

Su simulación por ordenador mostró que las temperaturas en la Tierra eran de hecho más frías como resultado de las erupciones –unos 4,5 grados Celsius– pero que la temperatura volvió a la normalidad dentro de los 50 años posteriores al fin de una erupción. Schmidt subraya que las conclusiones se basan en la suposición de que las respuestas climáticas eran muy similares a las de hoy.

«Tal vez lo más intrigante que encontramos es que los efectos de la lluvia ácida sobre la vegetación eran bastante selectivos. La vegetación en algunas pero no todas las partes del mundo habría muerto, mientras que en otras áreas los efectos habrían sido insignificantes», afirma Schmidt, quien señala que ahora hay que entender mejor el tiempo que duraron tanto las erupciones individuales como los periodos sin actividad volcánica.

ep

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