Las arañas consiguen adaptarse a condiciones climáticas extremas

«La agresividad se transmite de generación en generación en estas colonias, de padres a hijas, y es un factor importante en su supervivencia y capacidad de reproducción».

Los ciclones tropicales pueden tener un impacto evolutivo en las arañas que viven en regiones propensas a tormentas, donde las especies agresivas tienen mejores probabilidades de supervivencia.

Los vientos furiosos pueden demoler árboles, defoliar copas enteras y esparcir escombros por el suelo del bosque, alterar radicalmente los hábitats y remodelar las presiones selectivas en muchos organismos, sugiere un nuevo estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

«Es tremendamente importante comprender los impactos ambientales de estos eventos climáticos de ‘cisne negro’ en la evolución y la selección natural», dice en un comunicado el autor principal Jonathan Pruitt, biólogo evolutivo de la Universidad Mc Master.

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«A medida que aumente el nivel del mar, la incidencia de tormentas tropicales solo aumentará. Ahora más que nunca tenemos que lidiar con los impactos ecológicos y evolutivos de estas tormentas para los animales no humanos», dice.

Pruitt y su equipo examinaron colonias femeninas de la araña conocida como Anelosimus studiosus, que vive a lo largo de las costas del Golfo y Atlántico de los Estados Unidos y México, directamente en el camino de los ciclones tropicales que se forman en la cuenca atlántica de mayo a noviembre.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos tuvieron que enfrentar muchos desafíos logísticos y metodológicos que incluían anticipar la trayectoria de los ciclones tropicales. Una vez que se determinó el camino de una tormenta, tomaron muestras de las poblaciones antes de tocar tierra y luego regresaron a los sitios dentro de las 48 horas.

Tomaron muestras de 240 colonias en las regiones costeras propensas a las tormentas, y las compararon con los sitios de control, con particular interés en determinar si el clima extremo, –en este caso áreas perturbadas en 2018 por la tormenta subtropical Alberto, el huracán Florence y el huracán Michael–, causó alteraciones en unas arañas para prevalecer sobre otras.

Como especie, A. studiosus se divide en dos conjuntos de rasgos de personalidad heredados: dóciles y agresivos. La agresividad de una colonia está determinada por la velocidad y el número de atacantes que responden a las presas, la tendencia a canibalizar machos y huevos, la vulnerabilidad a la infiltración de arañas extranjeras depredadoras, entre otras características.

Las colonias agresivas, por ejemplo, son mejores para adquirir recursos cuando escasean, pero también son más propensas a las luchas internas cuando se las priva de alimentos durante largos períodos de tiempo o cuando las colonias se sobrecalientan.

«Los ciclones tropicales probablemente afecten a ambos factores estresantes al alterar el número de presas voladoras y aumentar la exposición al sol de una capa de dosel más abierta», explica Pruitt.

El análisis sugirió que después de un evento de ciclón tropical, las colonias con respuestas de alimentación más agresivas produjeron más huevos y sobrevivieron más arañas hasta principios del invierno.

La tendencia fue consistente en múltiples tormentas que variaron en tamaño, duración e intensidad, lo que sugiere que los efectos son respuestas evolutivas robustas, dice Pruitt.

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