Bajo el lema «Las aves conectan nuestro mundo», este año se pretende destacar la importancia de conservar y restaurar la conectividad ecológica y la integridad de los ecosistemas que sustentan los ciclos naturales que son esenciales para la supervivencia y el bienestar de las aves migratorias.
Estas especies forman parte de nuestro patrimonio natural compartido y dependen de una red de espacios a lo largo de sus rutas migratorias para reproducirse, alimentarse, descansar e hibernar.
Las especies migratorias se mueven por todo el mundo conectando países, personas y continentes a través de sus rutas de migración, que solo se puede lograr cuando pueden acceder a los diferentes sitios y hábitats de los que dependen en su recorrido. Estas vías trascienden las fronteras nacionales, los planes nacionales y las prioridades de conservación de cualquier país.
La conectividad ecológica de estos sitios es fundamental para su supervivencia. La pérdida o degradación de un sitio crítico para las aves migratorias puede provocar una desfragmentación que puede tener un efecto devastador en las poblaciones. Otras amenazas a las que se enfrentan son el envenenamiento, el cambio en los usos del suelo, las colisiones con objetos artificiales o el cambio climático, que está generando un gran impacto en el fenómeno migratorio.
La península Ibérica constituye el corredor migratorio más importante de toda Europa Occidental. Millones de aves la atraviesan un par de veces al año en sus migraciones.
Cabe destacar el Estrecho de Gibraltar como uno de los puntos más importantes: una media de 225.000 milanos negros, 156.000 cigüeñas blancas, 35.000 águilas calzadas, 60.000 abejeros europeos, 20.000 culebreras europeas, 3.000 cigüeñas negras y 2.500 alimoches son observados cada otoño cruzando el Estrecho hacia sus lugares de invernada en África.
Desde la Fundación Biodiversidad, conscientes desde hace años de la importancia la conservación de las especies migratorias dentro del marco de biodiversidad global, hemos apoyado más de 20 proyectos relacionados con aves migratorias, y destinado cerca de un millón de euros a diferentes iniciativas.
Por ello, el pasado año colaboramos con la Fundación Migres en el desarrollo de MIGDATA, un proyecto tecnológico gracias al cual se ha creado una base de datos con medio millón de registros biológicos y más de 20 millones de datos de variables geofísicas.
Además, se ha puesto en marcha un sistema para consultar los últimos 20 años de datos de seguimiento de aves en el estrecho de Gibraltar, donde, entre 1999 y 2018, se han contabilizado casi 10 millones de aves planeadoras y cerca de 1,5 millones de aves marinas.
También llevamos unos años apoyando el LIFE Paludicola de la Fundación Global Nature, que pretende frenar el descenso de las poblaciones de carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) y mejorar el estado de conservación de este ave paseriforme, la más amenazada de Europa continental y de interés comunitario.
Los humedales de la península Ibérica constituyen un elemento clave para su conservación, y con el proyecto se pretende aumentar la superficie de los hábitats que la especie utiliza durante sus migraciones por España.
Actualmente, SEO/BirdLife también cuenta con nuestro apoyo en SOS nidos, donde se buscan soluciones efectivas a una de las principales amenazas para algunas de las especies silvestres que habitan en entornos urbanos: la destrucción de nidos y desaparición de lugares de cría. Las aves afectadas son en su mayoría migratorias, que están experimentando un progresivo descenso de sus poblaciones en los últimos años.
Fuente: Fundacion Biodiversidad














