El accidente tuvo lugar el pasado 29 de agosto en una finca de la citada localidad y, al parecer, el niño de entre 8 y 10 años habría accedido al arma, en un descuido del padre, y habría apretado el gatillo. Ambos se habían desplazado desde la localidad de La Puebla del Río (Sevilla) para participar en una jornada de media veda.
Semanas antes, el 4 de agosto, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordaba declarar las monterías y rehalas ‘Bien de Interés Cultural’, alegando su “relevancia social, medioambiental y económica, y los valores etnográficos”.


















