Condenado en Sevilla por tener en venta serpientes pitón y más animales de especies amenazadas sin cumplir requisitos

En esta sentencia, emitida el pasado 7 de junio y recogida por Europa Press, el Juzgado de lo Penal número 15 declara probado, por conformidad entre las partes del procedimiento judicial.

El Juzgado de lo Penal número 15 de Sevilla ha condenado al encargado de una tienda de animales de la ciudad hispalense, por un delito contra la protección de la flora, fauna y animales domésticos, al tener en su establecimiento un geco crestado, un geco diurno de Madagascar, un camaleón pantera, un águila de Harris, ocho serpientes pitón, un varano y una tortuga falsa mapa, sin cumplir los requisitos obligados respecto a estas especies por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y el reglamento de la Unión Europea de protección de la fauna y flora silvestres.

Se trataba, en concreto y según la sentencia, de un geco crestado, un geco diurno de Madagascar, un camaleón pantera, un águila de Harris, ocho serpientes pitón, un varano y una tortuga falsa mapa.

Los ejemplares pertenecían a especies abarcadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y el reglamento de la Unión Europea de protección de la fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio, toda vez que estos animales estaban en la tienda «en condiciones no apropiadas, por el incumplimiento del real decreto 7/2018 que establece los requisitos de documentación, tenencia y marcado de especies amenazadas de fauna silvestre», según la sentencia condenatoria.

En concreto, el acusado «carecía de documentación que acreditase el origen legal de los animales, que carecían a su vez de marcado, informe de cesión o, en su caso, de factura de compra con los datos de contacto de criador, nombre de la especie, fecha de nacimiento y origen, careciendo asimismo de certificaciones de la autoridad española administrativa del Ministerio de Comercio» encargada de aplicar la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas, toda vez que «en algunos casos, pese a la tenencia de un número de permiso, el mismo no amparaba a los concretos ejemplares que poseía».

Y es que el la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres o convenio de Washington de 1973 estipula que las especies abarcadas por el mismo no pueden poseerse si no es con una autorización oficial que concede el Ministerio de Comercio. Así las cosas, el acusado ha sido condenado por un delito contra la protección de la flora, fauna y animales domésticos a una multa de 1.200 euros y dos años de inhabilitación especial para empleo relacionado con los animales y del derecho de cazar o pescar.

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