Las sequías producen cambios en los nutrientes de las lagunas que afectan a su estado ecológico

«Muchas de las lagunas son utilizadas por pastores como abrevadero para su ganado. En algunas ocasiones también se emplea su agua como riego en campos aledaños. Un cambio de composición química puede ver amenazadas estas utilidades», expone a DiCYT la investigadora del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental Camino Fernández Aláez, que junto a Margarita Fernández Aláez han trabajado en los efectos de que la desecación intensa de verano y el llenado de otoño producen en lagunas mediterráneas como las que se encuentran en la provincia de León. Los resultados de su trabajo científico han sido recientemente publicados en la revista española Limnética.

El trabajo trató de evaluar el estado ecológico (la calidad, en suma), en el marco del cambio climático global, para predecir el comportamiento de estas masas de agua en el caso de que se acentúe la disminución de precipitaciones y el aumento de las temperaturas. «En concreto, analizamos cómo influyen desde el punto de vista químico la desecación total de las lagunas y cómo influyen sobre los organismos que las habitan», explica la experta, que pertenece al Área de Ecología de su departamento.

Los autores de la investigación observaron el comportamiento de 13 lagunas de las comarcas agrícolas del Páramo, Esla-Campos y Sahagún fundamentalmente. Para ello, aprovecharon los datos que recabaron entre los años 1994 y 1996, un periodo en el que se produjo una importante sequía, con falta de lluvia tanto en primavera (cuando se llenan las lagunas) y verano. «Eran las condiciones idóneas para el estudio», indica la autora.

Más nitrógeno y fósforo

- Advertisement -

Con los datos de ese periodo de tiempo, los científicos observaron que, a medida que se reducía el volumen de agua o se desecaban las lagunas para volverse a rellenar en otoño con las primeras lluvias, aumentaba la concentración de sales, como sulfatos y cloruros, y los nutrientes, concretamente nitrógeno y fósforo. El cambio de composición química producía alteraciones en la comunidad de organismos que habita las lagunas. Ante el incremento de fósforo, las lagunas empezaban a estar dominadas por algas que podrían resultar tóxicas y perjudicar, por lo tanto, a los animales que abrevaran de sus aguas. El incremento del nitrógeno, explica Camino Fernández Aláez, se debe al lavado de terrenos agrícolas, que se deposita en las lagunas. El nitrógeno es uno de los elementos empleados para la fertilización en los cultivos.

El estudio comprendió una selección de lagunas que constan en el catálogo de zonas húmedas protegidas de Castilla y León, como la Laguna Grande de Bercianos del Real Camino, la de Redos (Villamuñío) y la laguna Rey, cercana a Santa María del Páramo. Los autores llegado a analizar más de una treintena de estos humedales mediterráneos en la provincia de León, aunque Camino Fernández Aláez estima que hay «muchos más, ya que muchos son efímeros», esto es, son temporales, se secan en verano y se llenan en otoño y primavera.

Además de las características químicas, el grupo de investigación estudia también las comunidades de organismos presentes en las lagunas, como la planctónica, la de macrófitos, anfibios o peces. Aunque sus trabajos comenzaron en la provincia de León, actualmente también han extendido sus investigaciones a toda la cuenca del Duero. Por otra parte, durante este año, esperan los primeros resultados de un estudio a tres años realizado en lagos de montaña de esta cuenca hidrográfica. El trabajo, financiado por el Ministerio de Educación, ha muestreado lagos de Gredos, el norte de la provincia de Palencia, las lagunas de Neila (Burgos), la provincia de Soria o del Parque Natural del Lago de Sanabria y Alrededores.

 

Antonio Martín – www.dicyt.com

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés