La colonia de buitres negros en los Pirineos alcanza 66 ejemplares y consolida su recuperación

Publicado el: 5 de marzo de 2026 a las 14:11
Síguenos
La colonia de buitres negros en los Pirineos alcanza 66 ejemplares

La colonia de buitres negros en los Pirineos alcanza 66 ejemplares, consolidando el proceso de reintroducción de una especie que desapareció de esta cordillera en el siglo XIX.

Doce polluelos lograron volar en 2025 en la Reserva Nacional de Caza de Boumort, epicentro del proyecto que busca conectar las poblaciones ibéricas y centroeuropeas y reducir el riesgo de extinción.



El buitre negro (Aegypius monachus), la mayor rapaz de Europa, desapareció de buena parte del Pirineo durante el siglo XX debido a la persecución directa, el uso de venenos y la transformación del medio rural.

Su regreso ha sido posible gracias a proyectos coordinados entre administraciones ambientales, entidades conservacionistas y equipos científicos que han trabajado en la liberación de ejemplares, el marcaje con dispositivos de seguimiento y la mejora de las condiciones de hábitat.



La colonia de buitres negros en los Pirineos alcanza 66 ejemplares y marca un nuevo equilibrio poblacional

Doce nuevos polluelos vuelan en Boumort y refuerzan la reconexión genética entre poblaciones ibéricas y europeas.

La colonia de buitres negros reintroducida en los Pirineos se consolida con los 12 polluelos que llegaron a volar en 2025, año en el que nacieron trece, el decimotercero desapareció del nido a los 84 días de nacer.

Boumort, núcleo de la recolonización pirenaica

Con estos doce, la Reserva Nacional de Caza de Boumort (Lleida), el punto neurálgico de la recolonización de la especie -que había desaparecido de los Pirineos en la segunda mitad del siglo XIX-, se mantiene con el mismo numero de ejemplares de buitre negro que el año pasado: 66, con 19 parejas reproductoras, teniendo en cuenta que en el último año algunos ejemplares han muerto o han abandonado la zona.

El éxito reproductor del año pasado de esta especie, catalogada como vulnerable tanto en él ámbito español como catalán, supera la media de los últimos quince años, con una tasa de vuelo del 71 % y una productividad del 63 %.

Estas son las cifras aportadas por Fundació Trenca, entidad dedicada a la conservación de la biodiversidad, en el marco del proyecto de preservación del buitre negro, promovido por la Generalitat en colaboración con Endesa, ha informado la compañía energética este miércoles, en un comunicado.

De las diecinueve parejas nacieron trece polluelos, de los que doce llegaron a volar. Todos ellos fueron marcados con anillas metálicas y a tres individuos les instalaron un dispositivo GPS para conocer con más detalle sus movimientos.

De los 66, cuarenta son individuos fijos y veintiséis flotantes. Han nacido en la colonia 44, catorce han sido reintroducidos y el resto son de origen exógeno (cinco ibéricos y tres franceses).

En consecuencia, después de una ligera tendencia poblacional negativa observada en los años 2020 y 2021, Endesa señala que se puede afirmar que actualmente la evolución es positiva y que la colonia catalana ha alcanzado un registro récord.

Esta reintroducción tiene como objetivo conectar las poblaciones ibéricas y centroeuropeas para mejorar la diversidad genética y, en consecuencia, reducir el riesgo de extinción de la especie.

El año pasado, como en los últimos ejercicios, se monitorizó el movimiento de las aves, con el uso de dispositivos GPS, lo que permite conocer y comprender los movimientos de estas aves, mejorar la reproducción e incluso identificar amenazas.

Alimentación suplementaria y ahorro de CO₂

El éxito reproductor del año pasado de esta especie, catalogada como vulnerable tanto en él ámbito español como catalán, supera la media de los últimos quince años, con una tasa de vuelo del 71 % y una productividad del 63 %.

La compañía energética resalta que el objetivo del proyecto es extender la colonia a otros puntos en el oeste de los Pirineos. En este objetivo son relevantes los llamados Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS), cañones desde los que la Fundación Trenca proporciona alimento de forma controlada a buitres y otras aves necrófagas.

Estos puntos no sólo favorecen al buitre negro, sino que también benefician a otras aves necrófagas, algunas de ellas seriamente amenazadas, como el quebrantahuesos, el alimoche o el milano real.

A lo largo del año se han vertido en cuatro puntos un total de 15.145 kilos de carroña. En los PAS se prepara un alimento específico adaptado a las diferentes especies necrófagas: piezas pequeñas -sobre todo codornices, vísceras, patas de cordero y restos de piel y grasa- que se distribuyen estratégicamente por el recinto para favorecer la diversidad de aves beneficiarias.

Endesa señala que los buitres contribuyen, indirectamente, a un importante ahorro de CO2, ya que se reduce la necesidad de incinerar a los animales muertos. En 2025, el ahorro total de gases de efecto invernadero equivalente al volumen de carroña aportada fue de 4.301 kg de CO2.

Dispersión controlada para asegurar el futuro

Desde el año 2020 se han impulsado medidas para aumentar la dispersión de la colonia de buitre negro en la reserva de Boumort. Consisten en reducir las aportaciones de recursos tróficos al centro de la colonia y, paralelamente, aumentar la disponibilidad de carroña en la periferia mediante la ampliación de la red de Trenca.

Al potenciar los puntos de alimentación en el extrarradio, además, se beneficia a la población flotante de individuos jóvenes y en dispersión y se facilita su seguimiento.

Aunque el balance es positivo, los expertos recuerdan que la recuperación aún requiere vigilancia continua. Factores como el uso ilegal de venenos, las colisiones con infraestructuras eléctricas o las molestias en época de cría siguen siendo riesgos potenciales. Con todo, alcanzar los 66 ejemplares supone un hito que refuerza la esperanza de que esta emblemática rapaz vuelva a formar parte estable del paisaje pirenaico. Seguir leyendo en NATURALEZA.

Deja un comentario