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sábado, enero 28, 2023

Un estudio concluye que el embalse de Biscarrués es un proyecto «sin racionalidad técnica ni económica»

Según ha indicado Arrojo en declaraciones a Europa Press, la capacidad reguladora del embalse es de 30,8 hectómetros cúbicos al año con una inversión de 136,3 millones de euros y un 30 por ciento de desviación presupuestaria, lo que implica que el coste ascienda hasta los 177 millones, a lo que debe sumarse otro incremento del 7 por ciento por la afección de actividades turísticas de aguas bravas.

   Asimismo, el coste de amortización, sin contar la desviación presupuestaria ni la afección a las actividades de aguas bravas, sería de 0,168 euros por metro cúbico, y de 0,23 si se añaden estos costes.

   «Teniendo en cuenta que hoy en el regadío no se paga más de 0,02 euros por metro cúbico, la recuperación de costes prevista en el proyecto por pago del canon legal es del 5,7 por ciento, lo que implica perder el 94 por ciento de la inversión en un momento de crisis», ha indicado Arrojo.

   Ha añadido que «en un momento de dificultades económicas en el que, por ejemplo, los funcionarios han visto reducido su salario, es de recibo exigir que se administre el erario público adecuadamente y esta es una inversión desastrosa que sólo se justifica por la presión electoral».

   Arrojo ha indicado que trabajando con los datos de aforo que aportan los caudales diarios durante los últimos sesenta años, se identifican 18 de sequía. En esos años, el río llevó caudales por encima de lo que se puede derivar hacia la Sotonera tan sólo 41 días.

«SEIS VECES EL COSTE ACTUAL»

   Por tanto, «si hubiera estado el embalse de Biscarrués, sólo en esos 41 días habríamos podido almacenar caudales en años de sequía, con una media de 7,73 hectómetros cúbicos por año, lo que, repartido entre los 60 años, supone 2,3 hectómetros cúbicos anuales y un coste  de metro cúbico regulado en sequía de 2,54 euros por metro cúbico, seis veces el coste actual de la desalación de agua marina».

   Por su parte, suponiendo que Biscarrués se utilizase en años de normalidad como salto hidroeléctrico y como regulación de caudales de riego en sequía, el coste que se debería asignar a tales caudales de riego sería de 0,76 euros por metro cúbico.

   Ante esta situación, el informe propone unas alternativas, tales como flexibilizar las concesiones hidroeléctricas del Gállego (Salto del Lobo-Marracos) y del Cinca (Salto de Arias), en beneficio del riego en sequía, con un coste de entre 0,01 y 0,016 euros por metro cúbico; o la puesta en marcha de baterías de pozos de sequía sobre el acuífero aluvial del Gállego (44 hectómetros cúbicos son renovables), lo que permitiría reforzar la dotación del Bajo Gállego en sequía, con un coste de 0,05 euros por metro cúbico.

   Además, propone la creación de una estación de bombeo en el embalse del Grado, que daría hasta 107 hectómetros cúbicos si fuera necesario desde el Cinca, para años de sequía y con un coste de 0,1 euros por metro cúbico; así como flexibilizar la gestión del embalse de la Peña modernizando compuertas para operarlas en conexión con el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) para captar crecidas en años de sequía.

ECOticias.com – ep

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