Por qué la presencia del delfín Mimmo en los canales de Venecia es una noticia terrible

Publicado el: 11 de marzo de 2026 a las 07:48
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Delfín Mimmo nadando en la laguna de Venecia entre barcos en el Bacino de San Marcos.

Desde el verano de 2025, un delfín mular solitario recorre la laguna de Venecia entre vaporettos, taxis acuáticos y góndolas. Los turistas lo han bautizado como Mimmo y las redes se llenan de vídeos de sus saltos. Pero el mensaje del nuevo estudio de la Universidad de Padua es claro. El animal está bien. Quienes están en el punto de mira son los humanos que navegan a su alrededor.

Los investigadores han seguido al delfín entre junio y diciembre de 2025. Concluyen que se trata de un juvenil de unos dos metros, en buen estado nutritivo, que se alimenta con regularidad de lisas y otros peces y que se mueve con soltura por buena parte de la laguna, con especial querencia por el concurrido Bacino de San Marcos, junto a la Plaza de San Marcos.



En la práctica, esto significa que Mimmo ha sabido encontrar comida y refugio en un ecosistema urbano saturado de embarcaciones. El equipo recuerda que los delfines mulares son mamíferos marinos muy oportunistas y que no es raro que usen bahías, puertos o lagunas siempre que haya peces suficientes. Durante décadas, los cetáceos formaban parte del paisaje habitual del norte del Adriático y también de la propia laguna, algo que se perdió a partir de los años setenta.

Un delfín bien adaptado en un lugar muy poco tranquilo

¿Dónde está entonces el problema para Mimmo y para la gente que lo observa desde la borda o el muelle? No tanto en el delfín como en el tráfico y en el comportamiento humano. El estudio describe cómo la presencia del animal se ha convertido en un imán para barcos que se acercan de manera errática, excursiones organizadas de “selfies con delfín”, intentos de tocarlo e incluso de lanzarle objetos al agua.



Los científicos documentan además lesiones superficiales en la aleta dorsal compatibles con el impacto de una hélice, detectadas por primera vez en noviembre de 2025. Se llegó a probar una maniobra coordinada con varias embarcaciones y dispositivos acústicos para alejarlo de la zona más peligrosa, pero Mimmo regresó a las aguas de San Marcos en cuestión de horas.

Uno de los autores, el veterinario de conservación Guido Pietroluongo, resume la situación con una frase que va al fondo del asunto. Explica que sus observaciones muestran “una adaptación notable a un contexto inusual” y que lo importante es aprender a gestionar cómo reaccionamos las personas ante un animal salvaje en plena ciudad.

Lo que piden los expertos a quien se suba a un barco

Para aterrizar esa idea, el equipo y el grupo CERT han elaborado un sencillo código de conducta que se reparte en la zona. Pide mantener al menos cincuenta metros de distancia, respetar los límites de velocidad, evitar cambios bruscos de rumbo, no ofrecer comida ni tratar de llamar la atención del delfín con gritos o golpes en el casco y, por supuesto, no intentar tocarlo ni seguirlo de cerca.

No es solo una recomendación. Las normas europeas de conservación y la legislación italiana ya prohíben perturbar deliberadamente a un delfín salvaje. Alimentarlo, acosarlo con embarcaciones o causarle heridas puede acarrear sanciones administrativas e incluso consecuencias penales si se compromete su supervivencia.

En palabras del experto Giovanni Bearzi, con cuatro décadas estudiando delfines en el Adriático, “esta situación tiene más que ver con gestionar el comportamiento humano que con gestionar al delfín”. Mimmo es, en buena medida, una prueba de hasta qué punto somos capaces de compartir espacio con la fauna marina sin convertirla en un espectáculo peligroso.

El caso de Mimmo puede servir como laboratorio real de convivencia entre vida silvestre y turismo de masas en una ciudad única como Venecia. Para los visitantes, la receta es sencilla. Admirar al delfín desde lejos, exigir que las embarcaciones respeten la normativa y recordar que ese salto entre góndolas no es un show, sino la vida diaria de un animal protegido.

El estudio científico en el que se basa este trabajo sobre el llamado “delfín de Venecia” ha sido publicado en la revista Frontiers in Ethology.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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