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lunes, enero 30, 2023

Centa logra depurar aguas residuales en pequeñas poblaciones mediante humedales artificiales

La planta experimental del Centa en el municipio sevillano de Carrión de los Céspedes es el lugar escogido para trabajar en el proyecto ‘Solución integrada para el tratamiento de aguas residuales, aguas pluviales y lodos en pequeñas poblaciones mediante sistema de   humedales artificiales’, que cuenta con la colaboración de la Universidad Politécnica de Cataluña. «Lo que se hace en la planta es imitar los procesos naturales que se dan en las zonas húmedas», según ha afirmado a Europa Press, el investigador principal de este proyecto, Juan José Salas, doctor en Química por la Universidad de Sevilla.

   En este punto, ha aclarado los distintos tipos de humedales existentes en el centro. Así, Salas, responsable del Área de Tecnologías del Agua del Centa, ha hecho referencia a los superficiales, balsas con 30 centímetros de agua con plantaciones típicas de zonas húmedas como plantadas con plantas típicas de zonas juncos o carrizos, donde a través de un tratamiento de afino se mejora la calidad final de las aguas. Además, están los humedales que el llama biofiltros plantados, balsas impermeabilizada con relleno de grava, sobre la que crece plantas como el carrizo sin tierra vegetal, sino sobre las mismas piedra, distinguiendo dos modalidades según la dirección del agua, de arriba a abajo y de cabecera a cola, vertical y horizontal, respectivamente.

   Salas ha expresado que el proyecto, que se ha presentado esta semana en Sevilla en el Congreso Internacional Smallwat11, busca sistemas aplicables a pequeñas poblaciones con escasos recursos. «A nivel nacional y autonómico se ha avanzado en depuración en grandes poblaciones, pero queda mucho por hacer en núcleos pequeños», resalta, indicando que la iniciativa pretende «soluciones para un pueblo pequeño mediante el empleo de distintos tipos de humedales y solventar el proceso completo de depuración de aguas residuales».

   Si bien, este programa trabaja para una solución integrada, pero no solo para el agua residual urbana, sino también para el agua de lluvia y para el subproducto que genera con los lodos. En este sentido, ha explicado que la combinación de humedales contempla un primer humedal de flujo vertical, donde el agua residual que entra cargada de nitrógeno en forma de amoniaco recibe un proceso de «nitrificación» para pasar esta sustancia a nitrato, gracias a las bacterias y la alta presencia de oxígeno.

   A continuación, el humedal de flujo horizontal «desnitrifica» el agua, pasando el nitrato al nitrógeno gaseoso por la falta de oxígeno y se escapa a la atmósfera sin dañar el ambiente. Además, estos dos primeros pasos eliminar sólidos en suspensión y materia orgánica. En estas dos balsas, el agua, que aún está sucia y desprende mal olor, no se ve y no mantiene contacto con las personas o las plantas, que posteriormente pueden ser segadas y usadas para alimento animal. Para cerrar el proceso, el humedal superficial dará mejor calidad a las aguas y un valor ambiental añadido a la balsa.

   El proyecto, según ha explicado, también pretende reutilizar el agua depurada, por lo que almacena está para su posterior uso para riego, así como para el estudio de la evolución de sus características durante el tiempo de conservación en los tanques.

   No obstante, antes de este proceso, según Salas, que cuenta con más de 21 años de experiencia en la planta del Centa en Carrión, existe una reja de desbaste con un sistema parecido a una zona séptica para la decantación de la materia que llega con el agua, que posteriormente pasa a los humedales. Estos fangos acumulados serán tratados en otro humedal auxiliar de flujo vertical, que junto con los anteriores se encontraban en la planta sevillana, para obtener junto al carrizo un compostaje.

«ESCASOS RECURSOS»

   La otra vía del trabajo es la depuración de las aguas de lluvia. En este sentido, ha precisado que éstas, los primeros minutos de precipitaciones, se registran altamente contaminadas, por lo que «conviene tratarla y no desecharlas», apuntando una fórmula similar a los tanques de lluvia para mandarlas «poco a poco» a las depuradoras.

   Así, en la planta experimental las aguas de lluvias se retienen en una cantidad similar a los primeros minutos de precipitaciones en unos depósitos para posteriormente ir tratándolas en los humedales, cerrando de esta manera el ciclo del proyecto.

   Por otro lado, el doctor en Químicas por la Universidad de Sevilla ha expresado que el objetivo del proyecto, que cuenta con la financiación del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de 259.206 euros, es «dimensionar y sacar los parámetros para su aplicación en la realidad».

   El próximo mes de mayo finaliza un proyecto que presenta ventajas como «un mínimo consumo de energía, la no generación de fangos y una buena integración ambiental». Además, la depuración de las aguas supone «un coste económico reducido», por lo que las soluciones buscadas pueden ser aplicables a pequeñas poblaciones con escasos recursos.

   Entre los efectos ambientales de la iniciativa, ha resaltado la depuración del agua residual, el mínimo impacto ambiental. Además, Salas ha manifestado a Europa Press que el objetivo social es «evidente», la exportación a países subdesarrollados, ya que «donde hay no recursos hay que buscar alternativas», asegura.

ECOticias.com – ep

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