Toda la vida terrestre, ligada a la rotación del planeta

Así, el estudio asegura que en todos los organismos, una cierta cantidad de expresión genética (el proceso por el cual los productos son creados a partir de lo que figura en los genes) es rítmica. En las criaturas que viven en la tierra, como era de esperar, el ritmo está relacionado con las 24 horas del día, conocido como el ciclo circadiano.

   El coautor del estudio Andrew Y. Gracey, de la Universidad del Sur de California, decidió estudiar el ciclo de los mejillones, que pasan su vida entera en depósitos oscuros en un área entre la tierra y el mar, sumergidos o expuestos en función de la marea. La mayor parte de su actividad física se basa en el ciclo de las mareas; cuando se exponen al aire, cierran sus conchas y cambian a un metabolismo anaeróbico, hambriento de oxígeno, hasta que se sumergen de nuevo y respiran y se alimentan.

   Era de esperar, entonces, que el ciclo de las mareas fuese el reloj conductor de su expresión génica. Sin embargo, en realidad, según las pruebas de Gracey, la mayor parte de la expresión génica de los mejillones está impulsada por el ciclo circadiano. «El ciclo circadiano supera el ciclo de las mareas», afirma Gracey.

   Gracey y su estudiante Kwasi Connor construyeron un acuario con una ola artificial bombeando agua dentro y fuera cada seis horas. Durante cuatro días seguidos, los investigadores recogieron muestras cada dos horas. Posteriormente, Gracey y Connor llevaron a cabo una simulación similar en un entorno más natural, suspendiendo jaulas de mejillones fuera de un dique, esta vez durante 50 horas.

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   Los resultados fueron inesperados, ya que, del total de genes que mostraron expresión rítmica, entre el 80 y el 90 por ciento fueron conducidos por el ciclo circadiano.

ECOticias.com – ep

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