Las praderas de Terra Natura acogen el nacimiento de una nueva cría de búfalo de agua

Según ha informado en un comunicado el citado parque, esta hembra ya se estrenó como madre en el año 2009 y ahora, dos años más tarde, ha vuelto a repetir la experiencia después de su primer parto.

   Así, ante el inminente nacimiento de la cría, los expertos del parque optaron por habilitar «un espacio con abundante paja seca para cobijar a la madre de la lluvia y del descenso de las temperaturas que se había producido durante estos últimos días».

  La intervención de los cuidadores durante el parto «no fue necesaria», ya que la búfala se valió por sí sola para parir a la cría con total normalidad.

INTEGRACIÓN EN LA MANADA

   El grupo de búfalos de agua ha acogido y aceptado al pequeño integrante, ya que al ser una especie que tiene cohesión de rebaño, suele tender a proteger a todas las crías por igual. Este hecho, en opinión de los criadores, resulta importante porque de lo contrario, las crías correrían el riesgo de morir aplastadas por los adultos del propio grupo, ya que su peso se sitúa en torno a los 400 kilogramos.

   Por su parte, las hembras del grupo tienen «un trato especialmente atento y cariñoso con las crías», aunque cada madre se encarga de amamantar «única y exclusivamente» a su descendiente.

   En ocasiones, los pequeños se despistan y se equivocan cuando buscan a su madre entre las hembras del grupo para alimentarse. Por ello, las hembras reaccionan ante el error para reconducir a las crías hasta que la madre acude a la llamada del ejemplar para amamantarlo.

   Actualmente, Terra Natura Benidorm cuenta con 12 animales de esta especie, de los cuales siete son machos y cinco hembras. Los búfalos de agua pasan largas horas sumergidos en el barro y cuando se sienten amenazados embisten todo aquello que se encuentran por delante. La especie salvaje está en serio peligro de extinción debido a la fragmentación e invasión de su hábitat por el desarrollo agrícola.

   Además, los búfalos son muy sensibles al calor, porque tienen pocas glándulas sudoríparas. Por ello, pasan mucho tiempo refrescándose en el fango. Asimismo, cuando este barro se seca les sirve como protección para protegerse de las picaduras de los insectos, según han indicado las mismas fuentes.

ECOticias.com – ep

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