La pérdida de hábitat del puma hace que se registren ataques de este animal al ganado

En días anteriores, finqueros de Caño Castilla, en Los Chiles de San Carlos, alertaron sobre la desaparición de varias cabezas de ganado y algunas ovejas, incluso, algunos de ellos manifestaron el haber observado un animal grande, parecido a un puma o jaguar.

Investigadores del Programa Jaguar del Instituto de Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (ICOMVIS-UNA), se trasladaron a la zona para buscar indicios que determinaron la especie y su forma de comportamiento.

Esta mañana Luis Diego Alfaro, coordinador del programa Jaguar y Víctor Montalvo, especialista en felinos, presentaron los resultados de este estudio. “Conversamos con los finqueros afectados y pudimos determinar que se trata de un solo animal, ya que las fincas están muy cercanas entre sí. Además, se ubican en una zona fronteriza a ocho kilómetros de la reserva biológica nicaragüense Indio Maíz”, explicó Alfaro, coordinador del programa.

En la visita, los investigadores constataron el tipo de mordida que realizó el animal, una de las principales características para determinar su especie. “Los animales muertos tenían orificios en el cuello, pero su cráneo estaba intacto; incluso el finquero dueño de las ovejas nos manifestó que encontró algunas de sus ovejas cubiertas con hojas, una característica típica del comportamiento de los pumas. Esto, en conjunto con las huella que encontramos, nos permiten decir que se trata de esta especie”, comentó Montalvo.

Sensibles a la actividad humana

Estos felinos son especies sensibles a la actividad humana porque sus requerimientos de alimentación y espacio a menudo compiten con la actividad productiva de finqueros, conflicto que se agrava en las cercanías de las áreas protegidas.

Ambos especialistas coinciden en que los finqueros deben tomar ciertas medidas para evitar esta situación. “Los ataques se dieron a ocho ovejas, dos cabras y un torete, estos animales son presa fácil porque son pequeños, la recomendación es que las especies juveniles se ubiquen más cerca de los establos, así el felino tendrá menos posibilidades de ataque, y los animales más grandes pueden estar más lejos, ya que estos son más fuertes y tienen más experiencia para repeler el embate”, detalló Montalvo.

El puma es una especie en peligro, que a causa de la pérdida de hábitat, se ha visto obligado a atacar ganado. Este comportamiento provoca en ciertos casos una cacería indiscriminada. Para Alfaro, este animal no debe ser capturado. “Nuestra teoría es que en ciertos meses de época seca, el animal sale en busca de alimento, pero si los finqueros siguen las recomendaciones, los ataques disminuirán y el puma pronto volverá a su hábitat habitual”.

De acuerdo con los datos suministrados por los finqueros, las pérdidas por los ataques de la semana anterior, rondan los 760.000 colones.

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