Oceana rechaza el crecimiento desmesurado de puertos deportivos en Balears

La organización internacional de conservación marina subraya que este tipo de proyectos puede poner en grave peligro la calidad de los ecosistemas costeros y hacer disminuir el atractivo paisajístico y medioambiental que presentan estas islas.

 

La construcción de diques de abrigo asociado a los puertos deportivos representa una amenaza para las playas. Al introducir nuevos obstáculos en la zona costera, se producen cambios en las corrientes que implican variaciones en las zonas de deposición de arena. Como ya se ha experimentado en otras instalaciones náutico-deportivas, esto puede derivar en pérdida de playas y en la acumulación de sedimento en zonas no deseadas, lo que necesitaría de grandes inversiones públicas para solucionar los problemas generados.

 

Los puertos deportivos también representan una amenaza para los ecosistemas marinos del litoral. La ocupación de más superficie marina, el incremento del tráfico náutico y la contaminación del agua pueden afectar de manera irreversible a hábitats naturales esenciales para el mantenimiento del buen estado de salud de nuestras costas. Toda acción que implique una disminución de hábitats esenciales, como las praderas de posidonia, está totalmente prohibida y debe evitarse por parte de la Administración.

 

Según estudios científicos, ecosistemas como el que forma la posidonia aportan unos beneficios económicos valorados en unos 14.500 euros por hectárea y año[1], teniendo en cuenta los bienes y servicios que proporciona este ecosistema (recursos pesqueros, arena para las playas, protección de la línea de costa, etc). Esto se tiene que tener muy en cuenta a la hora de contar los beneficios y costes que implica el desarrollo de más puertos deportivos.

 

La pesca recreativa, que actualmente ya constituye un impacto muy elevado sobre nuestras costas, aumentaría con los puertos deportivos. Se estima que esta actividad extrae cada año unas 1.200 toneladas de pescado, lo que representa un 25% de toda la actividad pesquera balear. Estudios científicos demuestran que los recursos pesqueros costeros se encuentran sobreexplotados y que actualmente no se lleva un control efectivo de esta actividad.

 

“En tiempos de crisis se tienen que apostar por proyectos que representen una oportunidad de desarrollo a largo plazo y que beneficie a toda la población”, señala Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa. “Las áreas marinas protegidas son un ejemplo claro. Las poblaciones asociadas a estos espacios muestran un importante desarrollo económico, relacionado al aumento del turismo de calidad y la mejora en la actividad pesquera”.

 

Por todo ello, se hace necesario desarrollar una planificación global de infraestructuras portuarias en las Illes Balears que tenga en cuenta la capacidad de carga de las islas. Esto significa poner un límite definitivo al número de amarres e instalaciones portuarias de tal manera que esta actividad resulte rentable sin poner en compromiso el futuro de la calidad ambiental marina. Hay que contar todos los costes y beneficios que estas obras representan a largo plazo y anteponer los beneficios para toda la población en general a los beneficios de unos pocos.

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