El Banco de Recursos Biológicos y Genéticos andaluz conserva muestras de 63 ejemplares de águila imperial

El Banco de Recursos Biológicos y Genéticos de la Fauna Amenazada Andaluza fue creado mediante la firma de un convenio de colaboración entre la Consejería de Medio Ambiente y la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) con la finalidad de preservar el patrimonio genético y biológico de la fauna amenazada de Andalucía y, simultáneamente, servir como estrategia y herramienta de apoyo para la conservación global de las especies, tanto en programas ‘in-situ’ como ‘ex-situ’.

   Así, desde el año 2005 al 2010 las muestras han procedido de seis cadáveres y 57 pollos, tomando de estos últimos una o dos plumas aprovechando siempre su manipulación por otros motivos, según la información del departamento que dirige José Juan Díaz Trillo, recogida por Europa Press. Con la finalidad de evitar cualquier perturbación a los ejemplares vivos, se ha desarrollado la investigación necesaria para obtener una biomasa celular abundante a partir de una o dos plumas, pudiendo así preservar la biodiversidad genética viva sin tomar biopsia epitelial.

   Igualmente, ha indicado que este Banco de la Junta de Andalucía contribuye a la conservación del águila imperial y permite, por un lado, realizar cualquier estudio biosanitario sin perturbar al animal como estudios de impacto de agentes estresantes y venenos sobre los distintos tipos celulares, filogenéticos, genotipado, identificación de virus o bacterias causantes de infecciones, entre otros. De otro lado, permite mantener el patrimonio genético vivo de ejemplares ya muertos que no se han reproducido o de pollos que no han alcanzado el estado adulto.

   Por otro lado, ha recordado que en 2005 se procedió a la firma del convenio entre la Consejería de Medio Ambiente y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para el seguimiento genético de las poblaciones de águila imperial ibérica en Andalucía.

   El objetivo principal de este acuerdo es conocer la situación de variabilidad genética actual en la que se encuentra la especie debido a su escaso número de individuos –71 parejas en la comunidad andaluza–, así como a las tasas de migración.

   Los resultados del estado genético de la población de águilas son «imprescindibles» para poder diseñar una futura estrategia de conservación, pues ayudaría a traslocaciones de pollos o a detectar estados de alerta temprana ante enfermedades; para lo que se ha utilizado técnicas no invasivas.

ALIMENTACIÓN DE LA POBLACIÓN

   Otra de las herramientas del Programa de Actuaciones para la Conservación del Águila imperial ibérica en Andalucía, puesto en marcha por la Consejería de Medio Ambiente en 2001, son los aportes suplementarios de alimento a la población de esta especie, que favorecen la productividad del águila imperial.

   Para aumentar la productividad de la especie, la Consejería de Medio Ambiente realiza aportes de conejo doméstico principalmente y silvestre durante el periodo de cría, lo que en Andalucía supone un total de 2.500 conejos que dan sustento entorno a 30 parejas de águilas cada año.

   De esta forma se contribuye a la supervivencia de los pollos de una nidada en momentos críticos de disponibilidad de alimento como son los periodos de lluvias en los que disminuye el éxito en la caza, o en lugares en los que la presencia de presas es escasa y podría desencadenar desnutrición o cainismo entre hermanos.

   Así, cuando disminuye el éxito de los progenitores para localizar presas, dejan el nido por largas temporadas con el riesgo que implica utilizar otros cazaderos de menor calidad y el riesgo de mortalidad por venenos o electrocución.

ECOticias.com – ep

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