El nitrógeno de origen humano contamina lagos remotos hace un siglo

El autor principal del trabajo, Gordon Holtgrieve, ha señalado que  más de tres cuartas partes de los lagos, que van desde las Montañas Rocosas de Estados Unidos al norte de Europa, mostraron una señal distintiva de nitrógeno liberado por las actividades humanas antes del comienzo del siglo XX.

   «Cuando se trata de nitrógeno asociado a los seres humanos, la mayoría de los estudios se han centrado en los efectos locales y regionales de la contaminación y se han perdido los cambios a escala planetaria», ha apuntado Holtgrieve. Además, ha indicado que «el estudio es el primero a gran escala para demostrar que el nitrógeno biológicamente activo asociado a la sociedad humana está siendo transportado en la atmósfera a los ecosistemas más remotos del planeta.»

   La quema de combustibles fósiles y el uso de fertilizantes agrícolas son las dos formas clave con que los humanos aumentan la cantidad de nitrógeno en la atmósfera. Una vez en la atmósfera, el nitrógeno se distribuye por las corrientes atmosféricas antes de ser depositado en la Tierra como lluvia o nieve, a menudo, a miles de kilómetros de la fuente.

   «Resulta que, para el nitrógeno, el mundo es un lugar mucho más pequeño de lo que habíamos asumido», ha señalado el co-autor Daniel Schindler.

   Aunque el nitrógeno es un nutriente vital para la vida -tanto es así que los agricultores aplican fertilizantes que contengan nitrógeno para reforzar los cultivos, el exceso de nitrógeno puede ser perjudicial. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. dice que los humanos ya hemos duplicado la tasa de nitrógeno liberado a la biosfera desde 1950. Los seres humanos inyectan más nitrógeno en la biosfera que todos los procesos naturales combinados. Cuando se produce en zonas desarrolladas, este exceso de nitrógeno puede conducir a smog, lluvia ácida y la contaminación del agua.

   «Los efectos sobre los bosques remotos, las tierras y los lagos son en gran parte desconocidos», ha indicado Schindler. Una evidencia reciente, sin embargo, muestra que la composición biológica de las comunidades microscópicas de los lagos árticos cambió con la llegada del nitrógeno derivado de los humanos. Esta contaminación global de nitrógeno puede interactuar con el cambio climático para producir un «doble golpe» que podrían alterar los lagos remotos de una manera nunca vista en los últimos 10.000 años, dijo Schindler.

   Utilizando modelos estadísticos para analizar las características de nitrógeno de los sedimentos del lago, los autores han mostrado que la huella química de la contaminación por nitrógeno comenzó alrededor de hace 115 años, poco después de la Revolución Industrial, y que la tasa de cambios químicos se incrementó durante los últimos 60 años con la producción industrial de nitrógeno de los fertilizantes.

   «Este estudio también proporciona una cronología explícita para la entrada de la Tierra en el Antropoceno, una nueva era geológica en la que los ciclos biogeoquímicos globales han sido alterados fundamentalmente por la actividad humana», dijo el co-autor Peter Leavitt. Los autores concluyen que el clima, las fuentes naturales de nitrógeno y los procesos químicos normales en tierra y en el agua no son responsables de las señales químicas que han observado.

   «Dada la amplia distribución geográfica de nuestros centros, y el rango de climas templados, ecosistemas árticos y alpinos, creemos que la mejor explicación es que los nitrógenos derivados de los seres humanos se depositan desde la atmósfera», dijo Holtgrieve.

   «El debate sobre el cambio global está dominado por las emisiones de dióxido de carbono, ya sea entre los científicos, los políticos o el público» dijo el co-autor Alexander Wolfe, profesor de ciencias terrestres y atmosféricas en la Universidad de Alberta. «Sin embargo, en un sentido relativo, el ciclo global del nitrógeno ha sido perturbado mucho más  por la humanidad que el de carbono».

ECOticias.com – ep

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