Cronopio: un mamífero que vivía entre dinosaurios

Por lo tanto ya no se pudo hablar de casualidad cuando se halló un cráneo de mamífero del Cretácico Tardío de Sudamérica, al que se llamó Cronopio. Alli, ya se habían encontrado dinosaurios de cuello largo, más clásicos. Pero la novedad fue descubrir mamíferos. En realidad, siempre se habían encontrado restos de mamíferos, pero recientemente se encontró algo más completo que permitió reconocer la anatomía de este tipo de animales.

Los mamíferos somos tan viejos como los dinosaurios y nos originamos en el Triásico Medio (hace unos 230 millones de años).

“Durante la época de los dinosaurios ningún mamífero superó el tamaño de una laucha, y podían hacer lo que quisieran pero bajo tierra o de noche, pero no a la vista de los dinosaurios. Eso habla a las claras del poder selectivo que tenían los dinosaurios”, explica el doctor Sebastián Apesteguía, investigador del Conicet en el Centro de Estudios Biomédicos, Biotecnológicos, Ambiente y Diagnóstico (Cebbad) de la Universidad Maimónides.

Distintos linajes de mamíferos fueron prosperando en distintos continentes, entre ellos los driolestoideos (el nombre viene de un género de Norteamérica llamado Dryolestes).

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Un fósil, un milagro

Hay lugares donde aparecen animales más chicos, pero eso no significa que ahí convivieran animales más chicos y más grandes. “Es que la fosilización en sí es un milagro. De cada 30 millones de animales, uno tiene posibilidades de fosilizarse. Entonces, la fosilización puede considerarse como algo muy especial, y en algunos lugares, de acuerdo a la fuerza del río o la posibilidad de ocultamiento rápido, se preservan más animales”, advierte Apesteguía.

En la Buitrera solo se preservaron animales pequeños y medianos, algo que los paleontólogos consideran difícil de encontrar.

Básicamente en Sudamérica se conocen mamíferos del Cretácico Inferior, pero Cronopio es el primero del Cretácico Superior, y de ahí la importancia del hallazgo que publicó la prestigiosa revista Nature. Para Leandro Gaetano, becario del Conicet y co-autor del trabajo, este taxón es una nueva especie que nos permite ver una diversidad de los driolestoideos más antigua que la conocida hasta ahora.

“Los que conocíamos provienen de dientes aislados, que si bien proveen información, nunca es como la que puede brindar un cráneo completo. Al analizar este cráneo vimos que conservaba partes del oído y de la circulación craneana, que recuerda a los mamíferos más primitivos”, detalla el becario.

Encontrar un cráneo completo nos permite darnos cuenta de la posición relativa de los dientes hallados aislados.

Lo que también llamó la atención es el hocico angosto y los caninos enormes, que son muy raros y que lo hacen parecido a la famosa ardilla de La Era de Hielo, que es lo que piensan que más va a llamar la atención del público en general.


Cómo fue la evolución de Cronopio

La evolución hace que se diferencien nuevas especies cuando surgen barreras continentales. Si se hace un estudio comparativo de este animal con otros, se puede concluir que está más relacionado con formas sudamericanas que con formas de otras partes del mundo.

El hecho de encontrar distintos taxones, parientes cercanos a Cronopio, restringidos a Sudamérica, habla de una evolución independiente, si bien en algún momento estuvieron juntas todas las masas continentales y se hallaba un ancestro en común de todos los driolestoideos.

“En algún momento, hace más de 100 millones de años, por la tectónica de placas se separaron Sudamérica de Africa, y los driolestoideos cercanos a Cronopio quedaron aislados de este lado, donde evolucionaron en forma independiente”, concluyó Apesteguía.

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