Zaragoza ha empezado a convertir cuatro aparcamientos municipales en algo más que simples explanadas para dejar el coche. La idea es fácil de entender. Donde ahora pega el sol sobre el asfalto, se levantarán marquesinas con paneles solares capaces de dar sombra, producir electricidad renovable y alimentar puntos de recarga para vehículos eléctricos.
El proyecto llega en un momento en el que las ciudades buscan soluciones rápidas, visibles y útiles para reducir emisiones sin ocupar más suelo. Según el Ayuntamiento, las nuevas instalaciones producirán unos 3.638,5 MWh al año, una cantidad equivalente al consumo eléctrico anual de unos 1.000 hogares medios, y permitirán que hasta 6.300 hogares potenciales puedan acceder al autoconsumo colectivo si cumplen las condiciones de distancia y adhesión. No es poca cosa.
Aparcar y producir luz
Las marquesinas fotovoltaicas se instalarán en cuatro puntos de la ciudad. Estarán en el aparcamiento de la Avenida José Atarés, en el de la calle Marqués de la Cadena, en el de la Ronda de la Hispanidad y en el estacionamiento de buses discrecionales de Macanaz.
En conjunto, sumarán 2.484,72 kWp de potencia. El kWp mide la potencia máxima teórica de una instalación solar en condiciones óptimas, mientras que los MWh indican la energía producida a lo largo del tiempo. Dicho más claro, una cosa es la capacidad de los paneles y otra la electricidad real que acabarán generando durante el año.
El plan incluye 4.176 módulos solares sobre 10.816 metros cuadrados de marquesinas. De las 651 plazas cubiertas, 40 tendrán puntos de recarga para vehículos eléctricos. Para quien haya dejado el coche en verano bajo el sol zaragozano, la parte de la sombra también se entiende sin demasiadas explicaciones.
El truco está en el suelo
La clave ambiental del proyecto no está solo en poner placas solares. Está en colocarlas sobre suelo que ya está urbanizado. Es decir, no se ocupa una parcela agrícola ni se transforma un terreno natural para levantar una instalación nueva.
En la práctica, un aparcamiento solar da varios usos a la misma superficie. Sirve para estacionar vehículos, protege del sol, genera electricidad renovable y puede ayudar a cargar coches eléctricos. La Fundación Renovables ha defendido precisamente este triple uso de los aparcamientos con marquesinas solares, al combinar sombra, autoconsumo y recarga limpia.
Esto no convierte un parking en un bosque, claro. Pero sí evita que una infraestructura ya dura, llena de asfalto y expuesta al sol, siga siendo solo un espacio pasivo. En ciudades cada vez más calurosas, aprovechar cada metro cuenta. Y eso se nota.
Quién podrá usar esa energía
La electricidad no se venderá a la red general, según explica el Ayuntamiento. Se destinará al autoconsumo colectivo de los ciudadanos que quieran unirse al modelo y cumplan las condiciones marcadas por la normativa. Una parte también irá a consumos municipales.
Aquí entra en juego el Real Decreto 244/2019. El texto consolidado contempla que una instalación fotovoltaica o eólica de hasta 5 MW pueda considerarse próxima a los consumidores asociados cuando esté conectada a través de redes de transporte o distribución y se encuentre a menos de 5.000 metros. Por eso los vecinos dentro de ese radio pueden ser candidatos a participar.
Una cosa conviene aclararla. No significa que todos los hogares cercanos vayan a recibir automáticamente energía solar ni que la luz sea gratis. Cada vecino tendrá que mirar las condiciones de adhesión, el reparto de energía, el precio, la permanencia y el impacto real en su factura de la luz. Ahí estará buena parte de la letra importante.
Lo que gana el Ayuntamiento
La concesión tiene una duración de 25 años improrrogables y fue adjudicada a Repsol, que opera a través de Solar360. La inversión privada prevista es de unos 5,66 millones de euros para instalar, mantener y explotar las marquesinas. El Ayuntamiento recalca que no desembolsa dinero por la obra.
A cambio, el consistorio recibirá un canon fijo anual de 6.000 euros por cada lote. Además, una parte del canon será en energía. En los lotes 1, 2 y 3 se suministrará al Ayuntamiento el 10% de la energía generada, mientras que en el lote 4 será el 4%, según los puntos municipales que se determinen.
Tatiana Gaudes, consejera de Medio Ambiente y Movilidad, lo resumió con una frase directa. «Este proyecto demuestra que Zaragoza no solo habla de sostenibilidad, sino que la construye», afirmó durante la presentación. También defendió que cada kilovatio generado bajo las marquesinas será un kilovatio que el Ayuntamiento no tendrá que comprar en el mercado.
Árboles y dudas pendientes
El proyecto también tiene una parte incómoda. Será necesario retirar 19 árboles en el lote 1, situado en la Avenida José Atarés, y una cantidad similar en el lote 2, en Marqués de la Cadena. En los lotes 3 y 4 no se tocará ningún ejemplar, según la información municipal.
La empresa adjudicataria compensará esa afección con una aportación de 23.990,41 euros para plantar 55 nuevos árboles de calibre 16/18 en alcorques y zonas verdes de la ciudad. El matiz es importante. Un árbol nuevo no sustituye de un día para otro la sombra, el frescor y las funciones de un árbol adulto. Necesita años.
También queda por ver cómo funcionará la operación cuando esté a pleno rendimiento. La Fundación Renovables ha calculado que, en modelos de aparcamientos solares analizados por la entidad, la inversión puede amortizarse entre 4 y 8 años según el tipo de instalación. En una concesión de 25 años, los datos reales de producción, usuarios adheridos y ahorro municipal serán los que permitan valorar mejor el equilibrio del acuerdo.
Una prueba urbana
Zaragoza enmarca esta actuación en su objetivo de avanzar hacia la neutralidad climática en 2030. La ciudad forma parte de la Misión europea de Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras, una iniciativa que busca acelerar proyectos de energía, movilidad y reducción de emisiones en entornos urbanos.
El movimiento es interesante porque no promete una revolución lejana. Empieza por algo muy cotidiano. Un coche aparcado, una plaza cubierta, un enchufe para recargar y una factura de la luz que puede bajar si el modelo funciona como se espera.
La nota de prensa oficial sobre este proyecto ha sido publicada por el Ayuntamiento de Zaragoza.













